Alepo en el punto de quiebre: tensión, drones y una paz frágil

La reapertura del conflicto entre el ejército sirio y las fuerzas kurdas SDF podría desencadenar un nuevo ciclo de violencia en una región ya golpeada

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Una zona militar cerrada en el este de Alepo

La reciente declaración del ejército sirio al designar una vasta área al este de Alepo como “zona militar cerrada” marca un peligroso punto de inflexión en la ya frágil estabilidad del norte de Siria. Esta decisión, según funcionarios estatales, responde a una supuesta movilización de las Fuerzas Democráticas Sirias (SDF), una milicia liderada por kurdos, en las cercanías de Maskana y Deir Hafer.

No es el primer pulso entre ambas fuerzas, pero sí parece uno de los más tensos desde que se firmó un frágil acuerdo en marzo de 2025 entre Damasco y la SDF. Este pacto, que teóricamente debía permitir la integración de las fuerzas kurdas en el ejército sirio unificado antes de finales de 2025, ha evidenciado profundas grietas estructurales.

Una tregua insostenible

Durante la última semana, decenas de miles de civiles huyeron de los combates en Alepo. Aunque las hostilidades disminuyeron con la evacuación de combatientes kurdos de Sheikh Maqsoud, la situación se mantiene crítica. La declaración de zona cerrada podría presagiar una nueva ofensiva del gobierno.

Los ecos de un conflicto aún no resuelto resuenan en la ciudad. Los enfrentamientos recientes en el distrito de Sheikh Maqsoud dejaron no solo escombros, sino también una clara advertencia al resto del país: la unidad siria es más narrativa que realidad.

Irán, drones suicidas y guerra híbrida

La agencia estatal siria SANA ofreció un argumento adicional para justificar el cierre de la zona: desde allí se estarían lanzando drones suicidas de origen iraní contra Alepo. Este nuevo elemento revela cómo múltiples actores internacionales siguen inmiscuyéndose en el conflicto con fines estratégicos propios.

Uno de estos ataques se produjo justo después de una rueda de prensa en la sede del gobierno en Alepo, donde ministros discutían la situación de seguridad. Aunque la SDF negó su implicación en el ataque con dron, la tensión sigue in crescendo.

Un acuerdo atascado y un alto el fuego inestable

El acuerdo firmado en marzo entre el gobierno provisional de Ahmad al-Sharaa y las SDF tenía como fin integrar a estas últimas dentro de las filas del nuevo ejército sirio. Sin embargo, la falta de claridad sobre cómo se ejecutaría esta integración tiene al pacto suspendido en el limbo político-militar.

Este estancamiento refleja el escepticismo mutuo. Al-Sharaa, que lidera Siria tras la salida forzada de Bashar al-Ásad en diciembre de 2024, representa una frágil coalición que incorpora incluso a antiguos insurgentes respaldados por Turquía. Muchos de ellos son enemigos declarados de los kurdos, lo cual tensa aún más posibles alianzas que, al menos sobre el papel, deben cooperar.

El papel de Estados Unidos y Turquía: aliados divididos

Las SDF han sido durante años el principal socio de Estados Unidos en la lucha contra el Estado Islámico en Siria. Sin embargo, la administración Trump ha mostrado más simpatía hacia el gobierno de al-Sharaa, lo que provocó tensiones con los líderes kurdos.

La situación se complica con Turquía, que ve a las SDF como una extensión del PKK (Partido de los Trabajadores del Kurdistán), considerado terrorista en Ankara. Esta percepción ha provocado continuas ofensivas turcas en el norte de Siria, profundizando un tablero geopolítico donde cada movimiento tiene consecuencias regionales.

Las consecuencias humanas del conflicto

Detrás de estas tensiones geoestratégicas se encuentran los miles de civiles desplazados por la violencia. Familias enteras han sido obligadas a abandonar sus hogares tras los recientes enfrentamientos en Alepo.

Los organismos humanitarios siguen clamando por un alto el fuego duradero. Tras los últimos brotes de violencia, muchos residentes regresaron a barrios destruidos, sin servicios básicos ni seguridad. El futuro es incierto en una ciudad que parece atrapada en un ciclo eterno de reconstrucción y guerra.

“Nos fuimos con lo puesto. Cuando volvimos, nuestra casa ya no existía” – Umm Laila, residente de Sheikh Maqsoud.

La desinformación, otro frente de batalla

En este conflicto no solo se pelea con armas. La guerra informativa también juega un papel central. La periodista Helin Mahmud, desde Irbil, relata que incluso medios kurdos como Shams TV enfrentan censura y presiones. El canal debía emitir una entrevista con al-Sharaa, pero la emisión fue cancelada abruptamente por supuestos “problemas técnicos”.

Esto pone de manifiesto los intentos de silenciar voces disidentes en una región donde el relato oficial siempre está en disputa.

Una paz que pende de un hilo

Los llamamientos a la retirada de todas las fuerzas armadas hacia el este del río Éufrates son apenas un parche sobre una herida profunda. A menos que se logre una reconciliación política genuina basada en igualdad, justicia y autonomía local, la región seguirá siendo un polvorín.

Por ahora, la creación de una “zona militar cerrada” parece más una amenaza velada que una medida defensiva. El gobierno, al trazar límites bélicos en el mapa, también dibuja las líneas de posibles futuros combates.

¿Hacia dónde va Siria?

El país se encuentra en una encrucijada histórica. Diez años de guerra civil, múltiples ocupaciones extranjeras y experimentos de gobernanza han destruido el tejido social y político. La integración de las SDF podría ser una oportunidad para lograr una Siria más plural y descentralizada. Pero si se hace bajo presión y sin garantías reales, solo estimulará nuevas resistencias.

Mientras tanto, Alepo sigue siendo símbolo de lo peor y lo mejor que Siria puede ofrecer: un lugar donde la guerra ha mostrado su rostro más cruel, pero donde también la gente ha demostrado una resiliencia admirable.

¿Qué podría cambiar el rumbo?

  • Presión internacional efectiva: Naciones Unidas y actores regionales como Irak o Irán pueden mediar si abandonan el doble discurso.
  • Representatividad política real: Las minorías kurdas, drusas o cristianas deben tener voz en un posible nuevo parlamento sirio.
  • Desmilitarización gradual: Crear una estructura de seguridad en la que las milicias estén bajo mando conjunto y no ideológico.
  • El peso de la sociedad civil: ONG, líderes religiosos y comunidades deben ser actores de peso en procesos de paz.

Final abierto en Alepo

Alepo, la eterna ciudad mártir, vuelve a estar en vilo. Lo que ocurra en las próximas semanas no solo definirá el futuro del norte de Siria, sino probablemente el modelo de país que surgirá tras años de dolor. Por ahora, la paz sigue siendo una posibilidad en disputa.

Este artículo fue redactado con información de Associated Press