Choque de poderes: Trump desafía a la Reserva Federal mientras el mundo respalda a Jerome Powell
La comunidad internacional de banqueros centrales defiende la independencia del banco central estadounidense ante los intentos de intervención del expresidente
Una tormenta política-financiera en Washington
Estados Unidos vuelve a ser el epicentro de un intenso debate sobre la independencia de los bancos centrales. La controversia se desató después de que el expresidente Donald Trump intensificara sus ataques contra Jerome Powell, el presidente de la Reserva Federal (Fed), llegando incluso a promover una investigación del Departamento de Justicia que podría derivar en cargos criminales. Aunque el incidente tiene como aparente causa los costos de renovación de los edificios de la Fed, analistas y líderes económicos internacionales señalan que detrás del conflicto hay un intento claro de politizar la política monetaria del país más influyente del mundo.
El respaldo global a Powell
Ante esta situación crítica, nueve de los más importantes líderes de bancos centrales del mundo firmaron una declaración pública respaldando a Powell. Entre los firmantes destacan Christine Lagarde (Banco Central Europeo) y Andrew Bailey (Banco de Inglaterra), quienes afirmaron que Powell “ha servido con integridad, enfocado en su mandato y con un compromiso inquebrantable con el interés público”.
La declaración, publicada en la web del Banco Central Europeo, subraya que “la independencia de los bancos centrales es una piedra angular para la estabilidad de precios, financiera y económica en interés de los ciudadanos a quienes servimos”.
¿Por qué importa tanto la independencia de los bancos centrales?
La Reserva Federal, al igual que otros bancos centrales reconocidos, tiene el mandato de mantener la estabilidad de precios y promover el pleno empleo en Estados Unidos. Aunque es una institución pública, opera de forma independiente del Poder Ejecutivo para que sus decisiones sobre tipos de interés, liquidez bancaria y supervisión financiera no estén sujetas a los vaivenes políticos de corto plazo.
Cuando un mandatario intenta influir directamente en estas decisiones, genera desconfianza en los mercados financieros y en las instituciones. “Una Fed que se politiza compromete su credibilidad como garante de la lucha contra la inflación”, advirtió The Economist en un análisis reciente.
Una historia de tensiones entre presidentes y la Fed
No es la primera vez que un presidente estadounidense intenta influir en la política monetaria. Richard Nixon, a principios de los años 70, presionó políticamente a su entonces presidente de la Fed, Arthur Burns, para mantener tipos bajos durante su campaña de reelección, lo que muchos economistas consideran que contribuyó significativamente al estallido de la estanflación en Estados Unidos.
Sin embargo, lo de Trump parece ir más allá. En lugar de limitarse a manifestaciones públicas, ha movilizado al Departamento de Justicia para abrir una investigación contra Powell por supuestas irregularidades vinculadas a reformas edilicias. Un gesto calificado de “pretexto” por el propio Powell en un inusual comunicado, en el que dejó atrás su previa actitud de ignorar las críticas del expresidente.
Los apoyos que no se hicieron esperar
Además de Lagarde y Bailey, otros firmantes de la carta de respaldo a Powell fueron:
- Erik Thedeen (Suecia)
- Christian Kettel Thomsen (Dinamarca)
- Martin Schlegel (Suiza)
- Michele Bullock (Australia)
- Tiff Macklem (Canadá)
- Chang Yong Rhee (Corea del Sur)
- Gabriel Galípolo (Brasil)
También se sumaron dos representantes del Banco de Pagos Internacionales (BPI), con sede en Suiza: François Villeroy de Galhau y Pablo Hernández de Cos. Sin embargo, el Banco de Japón no ha firmado el comunicado, aunque la declaración abre la puerta para que se sumen nuevos apoyos en los próximos días.
La amenaza de la pérdida de credibilidad económica
Muchos observadores están señalando que si Trump logra debilitar la independencia de la Fed, las consecuencias para el dólar y los mercados financieros globales serían enormes. La credibilidad de la Fed como institución técnica y neutral ha sido esencial para mantener la confianza internacional en los bonos del Tesoro estadounidense, considerados uno de los activos más seguros del mundo.
“Si los inversionistas internacionales piensan que las decisiones de la Fed responden a criterios políticos y no técnicos, pedirán mayores tasas de interés por el riesgo político”, alertó la economista Claudia Sahm, exfuncionaria del banco central estadounidense.
El contexto electoral: ¿una movida calculada?
El ataque de Trump a Powell aparece en un contexto preelectoral. Con su aspiración de regresar a la Casa Blanca en 2025, Trump está centrando su narrativa en que “él puede controlar mejor la economía” que los burócratas de Washington. Para sus seguidores más leales, la idea de “dominar a la Fed” representa una forma de recuperar el control del pueblo sobre lo que consideran una tecnocracia alejada de los ciudadanos.
Sin embargo, expertos en política económica alertan que dejar la política monetaria al arbitrio del poder político sería suicida. Larry Summers, exsecretario del Tesoro de EE.UU. bajo los gobiernos de Clinton y Obama, declaró en Bloomberg TV: “Una de las razones por las que Estados Unidos ha sido tan resiliente ante las crisis globales es la fortaleza de sus instituciones económicas. Perder esa independencia sería un enorme error.”
Europa también escucha con atención
La repercusión de este conflicto no se detiene en América. En la eurozona, donde la independencia del Banco Central Europeo (BCE) es un principio fundacional y legalmente protegido por los tratados de la Unión Europea, se observa con preocupación cualquier señal de debilitamiento institucional en Estados Unidos.
“Lo que ocurre en EE.UU. afecta directamente a Europa. Una Fed presionada por razones electorales podría alterar el rumbo de los mercados internacionales y disparar la volatilidad del euro frente al dólar”, expresó el economista Carsten Brzeski del banco ING.
El silencio de la Casa Blanca
En los últimos días, ni la Casa Blanca ni altos funcionarios de la administración actual han querido entrar en polémica, quizá para evitar que se perciba una toma de partido formal en una controversia potencialmente judicial. Sin embargo, otros líderes demócratas, como la senadora Elizabeth Warren, han salido a rechazar los intentos de criminalización de Powell, argumentando que “las leyes deben proteger la autonomía de nuestros servidores públicos más honestos.”
¿Qué puede venir ahora?
La situación permanece tensa. Si bien los banqueros centrales han dado una señal clara de respaldo a Powell y de defensa de las instituciones, no está claro qué medidas tomará Trump en caso de avanzar con nuevas candidaturas. Se especula que podría intentar reformar el sistema para tener mayor poder sobre la Fed o imponer condiciones más estrictas a su presupuesto desde el Congreso, lo cual—de ser elegido nuevamente—abriría una nueva era de confrontación institucional.
Por ahora, la batalla por preservar una política monetaria libre de presiones políticas continúa, y el mundo observa con atención si Estados Unidos consigue mantener ese pilar clave de su arquitectura económica.
