Refrescos salvajes: cómo los animales del BioParque do Rio enfrentan la ola de calor extremo

Cuando el calor supera los 40°C en Río de Janeiro, los animales del zoológico se refrescan con paletas heladas de fruta, sangre y pollo

Un verano abrasador en Brasil

La ciudad de Río de Janeiro afronta una de las olas de calor más intensas de los últimos años. Con temperaturas que han superado los 40°C (104°F) durante varios días consecutivos, las autoridades locales han emitido una alerta de nivel 3 —el máximo en la escala municipal— para advertir sobre los peligros que implica esta situación, especialmente para los grupos más vulnerables como niños, ancianos y, definitivamente, los animales.

El BioParque do Rio: un oasis para fauna urbana

Ante ese contexto, el BioParque do Rio, un emblemático zoológico reimaginado bajo un enfoque de bienestar animal y conservación, se ha convertido no solo en un lugar de encuentro recreacional para las familias cariocas, sino también en un ejemplo de cómo adaptarse a los extremos del clima con creatividad y empatía animal.

Paletas heladas para todos

Desde jaguares hasta monos cariblancos, los animales del BioParque han sido sorprendidos con una dieta helada especialmente diseñada para aportarles beneficios nutricionales y, sobre todo, confort térmico. El zoológico incorporó una serie de paletas congeladas personalizadas según las necesidades alimenticias de cada especie.

  • Frutas congeladas para primates y aves frugívoras.
  • Paletas de sangre congelada para carnívoros como felinos.
  • Hielos de pollo molido flotando en el agua para jaguares como parte de un juego de enriquecimiento.

“Cuando ella trata de pescar su comida congelada, también termina bebiendo agua. Eso es clave para mantener su hidratación”, comentó Letizia Feitoza, bióloga del recinto, mientras observaba a una jaguar interactuar con su merienda helada.

Una medida que combina ciencia y creatividad

Estas acciones no son simples gestos. Tienen bases científicas. Uno de los grandes retos con animales en cautiverio —incluso en zoológicos bajo planes de conservación modernos como el BioParque— es lograr estimulación ambiental y mantener rutinas que repliquen comportamientos naturales. En palabras de la especialista en bienestar animal, Rosana Suárez, de la Universidad Federal Rural de Río de Janeiro:

“Darles alimento congelado en forma de juego no solo los refresca, también fomenta habilidades cognitivas y físicas que en su entorno natural emplearían para cazar.”

Un ejemplo que se repite en otros zoológicos del mundo

Esta estrategia no es única en Brasil. Zoológicos como el de San Diego (Estados Unidos), Taronga (Australia) o incluso París han implementado programas de enriquecimiento ambiental frente a las olas de calor. En ellos, los bloques de hielo con carne, frutas o pescados son comunes en verano.

Por ejemplo, en el zoológico de Praga, durante la ola de calor de 2018, los osos polares recibieron enormes bloques de hielo perfumados con hierbas silvestres y rellenos de pescado.

Río de Janeiro y los récords climáticos

En Brasil, el verano de 2026 ha sido especialmente letal. De acuerdo con el Instituto Nacional de Meteorología (INMET), este enero se ha posicionado como el de mayores registros de temperatura promedio en 12 años. Además, el índice UV ha registrado niveles extremos entre 10 y 14, considerados peligrosos para la salud de la piel y el sistema ocular tanto en humanos como en animales.

En respuesta, la ciudad ha activado:

  • Campañas para uso de protector solar.
  • Distribución de agua gratuita en puntos turísticos.
  • Apertura de centros climatizados temporales.

Pero uno de los enfoques menos discutidos es, precisamente, el impacto del calor en los zoológicos y otros lugares donde la fauna depende completamente de los humanos para su bienestar.

La percepción del público: una experiencia “dulce”

A pesar del sofocante clima, la asistencia al BioParque do Rio no ha disminuido. Familias enteras se maravillan al ver a los animales recibir sus paletas de sandía, coco o carne.

“Me pareció muy bonito”, expresó Lorena Carvalho, una maestra que visitó con sus alumnos. “Creo que les da confort y a nosotros nos enseña a respetar sus necesidades.”

Clima y adaptación: una lección ambiental urgente

Si bien para muchos esta puede parecer una anécdota pintoresca, la cuestión de fondo alerta sobre algo más profundo: el cambio climático está forzando a los ecosistemas (naturales y controlados) a adaptarse a ritmos inusuales. Desde incendios forestales en el Amazonas hasta olas de calor urbanas, Brasil sigue siendo uno de los países más sensibles a estos cambios.

Iniciativas como las del BioParque do Rio demuestran que es posible combinar conciencia científica, empatía animal e innovación para enfrentar los estragos del clima. Pero también nos recuerdan que no podemos dar por sentadas las condiciones básicas que permiten la vida en armonía con otras especies.

Una reflexión para llevar al hogar

Quizás no todos convivimos con jaguares o monos en nuestras casas, pero muchos tenemos mascotas que también sufren con el calor. Algunas recomendaciones simples que podemos adoptar durante olas extremas incluyen:

  • Evitar paseos al mediodía.
  • Dejar agua fresca disponible todo el día.
  • Preparar premios helados para perros o gatos (¡existen recetas seguras en línea!).
  • Mantener sombra en patios y terrazas.

Un futuro entre hielos creativos y conciencias encendidas

Lo que comenzó como una curiosa imagen de monos disfrutando paletas de fruta, se ha transformado en una poderosa metáfora sobre el rol del humano como cuidador del planeta. Si las altas temperaturas han llegado para quedarse, entonces deberemos prepararnos todavía mejor para proteger no solo a quienes dependen de nosotros, sino también a nosotros mismos.

Este artículo fue redactado con información de Associated Press