Steelers en crisis: ¿Es hora de decir adiós a Mike Tomlin?
Siete derrotas consecutivas en playoffs, abucheos en casa y una ofensiva estancada. El futuro de Tomlin en Pittsburgh está más incierto que nunca.
Una derrota devastadora
El pasado lunes por la noche, los Pittsburgh Steelers vivieron uno de sus momentos más bajos en la historia reciente de la franquicia. En un juego correspondiente a la ronda de comodines de la NFL, fueron apabullados por los Houston Texans con un marcador de 30-6, un resultado que deja más preguntas que respuestas y que podría marcar el final de una era en Pittsburgh.
El entrenador en jefe Mike Tomlin —quien ha estado al mando del equipo por 17 temporadas— volvió a quedar eliminado en la primera ronda de los playoffs. Peor aún, esta derrota significó su séptima consecutiva en postemporada, empatando el récord del exentrenador de los Bengals, Marvin Lewis, como la racha más larga de derrotas para un entrenador en la historia de la NFL.
Se esfuma la mística de Tomlin
Desde que Tomlin ganó el Super Bowl XLIII en la temporada 2008, ha sido considerado uno de los entrenadores más respetados y sólidos de la liga. Su consistencia para mantener al equipo competitivo en cada temporada regular era incuestionable. Hasta esta campaña, los Steelers no terminaban con récord negativo bajo su mando. Sin embargo, el fracaso en playoffs ha sido una constante.
La última victoria de Pittsburgh en postemporada fue en enero de 2017, cuando derrotaron a los Kansas City Chiefs en la ronda divisional. Desde entonces, Tomlin ha coleccionado cinco eliminaciones consecutivas, todas tempranas, y con un rendimiento cada vez más decadente.
Una defensa que no fue suficiente
Durante gran parte del partido contra Houston, la defensa de los Steelers logró contener al joven mariscal C.J. Stroud, forzándole cinco balones sueltos y una intercepción. Sin embargo, la ofensiva liderada por Aaron Rodgers fue incapaz de capitalizar los errores del rival.
Rodgers, quien podría haber disputado su último juego como profesional, lanzó para apenas 146 yardas y culminó su noche lanzando una intercepción que fue devuelta 50 yardas para anotación por Calen Bullock. Una jugada simbólica de una noche desastrosa. "No conseguimos nunca el impulso del juego", dijo Rodgers. "Tuvimos oportunidades, pero no las aprovechamos".
La ofensiva: el verdadero talón de Aquiles
Más allá de los errores individuales o decisiones tácticas, la realidad es que ofensivamente los Steelers fueron un desastre. Solo consiguieron 175 yardas totales, y no lograron anotar un solo touchdown durante todo el encuentro. El equipo tuvo que conformarse con dos goles de campo.
Esta situación vuelve a poner el foco en el esquema ofensivo propuesto por Tomlin y su cuerpo técnico, que a lo largo de los últimos años ha sido ampliamente criticado por falta de innovación y agresividad. Y en un contexto de NFL donde los equipos son cada vez más osados —como vimos este mismo fin de semana con los Bears o los Bills— Pittsburgh se quedó atrás.
¿Debe continuar Mike Tomlin?
Durante la rueda de prensa posterior al partido, Mike Tomlin rehusó hablar sobre su futuro.
“No estoy pensando en eso ahora. Estoy concentrado en lo que vivimos esta noche. No tengo la mentalidad para ver el panorama completo en este momento”, declaró.
Pero mientras Tomlin evita responder, la afición ya ha comenzado a cuestionar seriamente su permanencia. El lunes por la noche, en el Heinz Field, se escucharon abucheos contra el entrenador, y gritos pidiendo su despido inundaron las gradas.
El veterano jugador Cam Heyward salió en defensa de su entrenador: “No saben lo que él entrega cada día, cómo se prepara, cómo nos obliga a mejorar. Los entrenadores pueden hacer hasta cierto punto. Nosotros como jugadores debemos responder en los momentos clave”.
Una NFL que no perdona la mediocridad
La derrota también refleja una tendencia clara en la NFL actual: la agresividad y la innovación están siendo premiadas. El mismo fin de semana de comodines vimos a los Chicago Bears ir por jugadas en cuarta oportunidad hasta en seis ocasiones. Equipos como los Bills, Eagles, Bills o Jaguars arriesgaron en momentos claves. Algunos fracasaron, otros triunfaron. Pero todos buscaron ganar.
En contraste, Tomlin optó por una estrategia más conservadora en el segundo cuarto, eligiendo patear un gol de campo en vez de arriesgar una cuarta y 3 desde la yarda 14 de Houston. En la transmisión, el ex mariscal de los Cowboys Troy Aikman dijo: “Estamos en una era donde la mayoría de las ofensivas se la jugarían en cuarta… Pero los puntos son escasos con estas defensas. Tomar el gol de campo no es una mala decisión”.
Sin embargo, esos tres puntos terminaron siendo irrelevantes ante la avalancha ofensiva que Houston desató en el último cuarto con 23 puntos sin respuesta.
El juego que rompió una racha histórica
Para añadirle otro matiz amargo al resultado, los Steelers perdieron un partido de lunes por la noche en casa por primera vez desde 1991. Habían mantenido una racha invicta de 23 partidos consecutivos en ese tipo de encuentros, una marca considerada casi sagrada por la afición.
Además, esta derrota representa la peor exhibición ofensiva de Pittsburgh en casa en un partido de playoffs desde 1988. Los datos no mienten, y todos apuntan en una sola dirección: algo debe cambiar.
¿Y si este fue el adiós de Rodgers?
Poco se ha hablado de Aaron Rodgers, pero también es significativo que este juego pueda haber sido el último para uno de los cinco mejores quaterbacks de las últimas dos décadas. El cuatro veces MVP, que regresó esta temporada con expectativas altísimas, terminó su posible última jugada con una intercepción devuelta para seis puntos.
“No voy a tomar decisiones emocionales en este momento. Ha sido un año divertido, con mucha adversidad, pero también muchas cosas buenas”, dijo Rodgers tras el partido.
¿Y ahora qué?
La directiva de los Pittsburgh Steelers tiene múltiples cuestiones por resolver:
- ¿Renovarán a Mike Tomlin?
- ¿Es hora de una reestructuración ofensiva total?
- ¿Seguirá Aaron Rodgers?
Una cosa está clara: Pittsburgh ya no es el equipo que mete miedo en enero. La mística de los grandes años de Steel Curtain ha quedado en el pasado, al igual que la hegemonía que ostentaron durante la década de los 2000.
Es momento de tomar decisiones audaces. Porque en una liga que cambia cada año, la lealtad a un pasado glorioso no garantiza un futuro exitoso.
