Trump y el poder sin freno: Venezuela, FED y un Estados Unidos agitado
El segundo mandato de Trump se transforma en una tormenta política y legal sin precedentes. ¿Hasta dónde puede llegar la expansión del poder presidencial?
¿Una presidencia sin límites?
Cuando se piensa en el rol del presidente de los Estados Unidos, generalmente se asume un equilibrio de poderes, una red institucional que limita impulsos autoritarios. Pero al llegar la segunda semana del año, Donald Trump ha superado cualquier manual convencional al tomar control de Venezuela desde Washington, investigar criminalmente al presidente de la Reserva Federal y enviar agentes migratorios encapuchados a comunidades vulnerables. Bienvenidos al nuevo orden político estadounidense, donde el presidente hace tambalear los cimientos del sistema democrático.
Intervención sin precedentes en Venezuela
La más polémica de las decisiones recientes del presidente fue la operación militar para capturar al mandatario venezolano Nicolás Maduro, en una misión nocturna secreta que todavía divide a Washington. Trump justificó inicialmente la intervención por supuestos vínculos de Maduro con el narcotráfico, aunque pronto cambió el enfoque al decir que era una jugada económica estratégica para controlar el petróleo venezolano.
“Vamos a administrar Venezuela desde Washington,” dijo Trump, quien además compartió un meme en redes sociales declarándose “el presidente legítimo de Venezuela”. Esto, sumado a amenazas directas hacia los gobiernos de Cuba e Irán y la reafirmación de que controlará Groenlandia “sí o sí”, elevó la tensión en la esfera internacional.
La guerra legal contra la Reserva Federal
Trump no solo se ha lanzado contra líderes extranjeros, también ha enfocado su ira sobre instituciones internas como la Reserva Federal. Desde hace años lleva enfrentamientos públicos con el presidente del organismo, Jerome Powell, sobre todo por su negativa a bajar los tipos de interés al ritmo que exige la Casa Blanca.
La bomba estalló cuando se supo de una investigación criminal abierta contra Powell. El Departamento de Justicia lo acusa de perjurio en relación con gastos en renovaciones del edificio de la FED. Aunque sospechoso en origen, este movimiento ha sido calificado por varios sectores —incluidos aliados republicanos— como un paso demasiado peligroso. Maria Bartiromo de Fox Business, una firme defensora de Trump, criticó: “Wall Street no quiere ver este tipo de pelea”.
ICE: la ofensiva migratoria más agresiva
La promesa de "mano dura" de Trump con la inmigración ha adquirido niveles sin precedentes. En una reciente operación en Minneapolis, un agente de ICE (Servicios de Inmigración y Control de Aduanas) mató a una madre de tres hijos, Renee Good, disparando mientras ella intentaba salir en auto. El gobierno alega que fue en legítima defensa, pero las imágenes en redes contradicen esa versión.
Trump ha dicho que estos operativos buscan deportar a “asesinos ya convictos, traficantes, adictos, violadores, prisioneros escapados y locos de instituciones mentales extranjeras”, una declaración que ha causado repudio. Justin Bibb, alcalde de Cleveland, afirmó: “Hay un nivel de caos e incertidumbre que no veíamos desde hace décadas. No se vive mejor, no se siente mejor la economía.”
¿Qué pasa con la economía?
Trump afirma que la economía estadounidense está en auge. Sin embargo, una encuesta de diciembre del AP-NORC mostró que solo el 31% de los adultos del país aprueban su manejo económico, el menor índice aprobado desde que empezó su mandato.
Su ataque al sistema financiero se hace aún más evidente con sus ofensas públicas a Powell: “Ese idiota pronto se irá”, dijo en una visita a Detroit. Además, quiere limitar por ley los intereses de las tarjetas de crédito al 10%, lo que ha alarmado a bancos y entidades económicas.
¿Y el Congreso? Bloqueo total
Trump ha elevado su pulso con el Congreso. La intervención militar en Venezuela ha causado disturbios legislativos. Cinco senadores republicanos rompieron filas para apoyar una resolución que limitaría el poder presidencial sobre el uso de la fuerza militar, pero Trump los atacó duramente. A Rand Paul le llamó “perdedor extremo” y a Lisa Murkowski y Susan Collins “desastres”.
Senadores como Josh Hawley (Missouri) y Todd Young (Indiana) dejaron entrever que podrían retirar su apoyo a esa resolución tras presiones del presidente. Además, se reveló que el gobierno justifica la operación contra Maduro bajo leyes del conflicto global contra el terrorismo, al declarar a cárteles venezolanos como “grupos terroristas”.
El senador Tim Kaine, uno de los republicanos más vocales sobre el tema, declaró: “Es indignante que los argumentos legales aún sigan clasificados. El público merece saber por qué estamos interviniendo militarmente en otro país.”
La lucha por FEMA y los estragos naturales
Toda esta agenda se da en un entorno de desprotección frente a desastres naturales. En Maui, Hawái, cerca de 1,000 familias aún no saben si podrán seguir recibiendo ayuda para mantener sus hogares después de los incendios. FEMA ha sido clave para ofrecer alquiler temporal y reconstrucción, pero la administración Trump está evaluando si cortar estos fondos y pasar la carga a los estados.
“Estamos frente a una segunda ola de desplazamiento masivo si FEMA corta ayudas”, advirtió Nicole Huguenin, directora de Maui Rapid Response. El 89% de los desplazados eran inquilinos, y con una tasa de vacancia menor al 2%, todo apunta a un nuevo desastre humanitario.
El factor electoral
Con elecciones de medio término a la vuelta de la esquina, Trump ha profundizado sus estrategias para elevar su poder. “Los autoritarios no entregan el poder voluntariamente, se tornan más agresivos cuando se sienten acorralados”, dijo Ezra Levin, fundador de Indivisible.
Para los republicanos del Congreso, estas maniobras presentan una difícil encrucijada: apoyar al presidente o reinstituir el poder legislativo como contrapeso real. Por ahora, la mayoría permanece fiel. La vocera del Comité Nacional Republicano, Kiersten Pels, declaró: “Trump está haciendo exactamente lo que los votantes le pidieron: poner a los estadounidenses primero.”
El futuro: ¿crisis o consolidación?
Trump ha demostrado que está dispuesto a ir más allá que cualquier presidente anterior para fijar su legado. Sean operativos militares en América Latina, redefiniciones del rol de la Reserva Federal o remodelación de las políticas migratorias, su segundo mandato está siendo testimonio de una transformación radical del rol presidencial.
Para algunos, es un símbolo de caos y autoritarismo en expansión. Para otros, la muestra más fiel de un líder decidido. Lo cierto es que Estados Unidos, bajo el gobierno de Trump, se encuentra cruzando una línea difícil de revertir.
