Crisis de lujo: Saks Global, entre bancarrota y reinvención en un mercado feroz

Mientras el sector de bienes de lujo se desacelera y la deuda asfixia, el gigante minorista detrás de Saks Fifth Avenue y Neiman Marcus lucha por reinventarse sin perder su brillo

Una caída de alta gama

En un movimiento que sacudió al mundo del retail de lujo, Saks Global —propietaria de las legendarias Saks Fifth Avenue y Neiman Marcus— se declaró en bancarrota bajo el Capítulo 11 en el Tribunal del Distrito Sur de Texas. Esta maniobra ocurre en un contexto donde el sector de bienes de lujo enfrenta una cruel paradoja: el deseo aspiracional sigue vivo, pero el bolsillo de los consumidores se achica.

Así, la marca que por décadas simbolizó la élite del consumo estadounidense y global entra en un proceso de reestructuración profunda, alimentado por una dura competencia, la desconfianza de su público y el peso agobiante de una deuda que se salió de control.

Un imperio en aprietos

La bancarrota de Saks Global no llegó sin advertencias. En abril de 2024, la empresa cerró su adquisición de Neiman Marcus por $2,650 millones de dólares, una operación que, lejos de consolidar liderazgo, colapsó bajo su propio peso. Con una deuda gigantesca encima, la estabilidad corporativa comenzó a resquebrajarse.

El ahora ex CEO Marc Metrick dejó su cargo en medio de la tormenta, siendo reemplazado brevemente por el presidente ejecutivo Richard Baker, quien también dimitió a los pocos días. Hoy es Geoffroy van Raemdonck, conocido por haber liderado previamente la transformación digital de Neiman Marcus, quien intenta maniobrar la nave en medio del naufragio.

Números que hablan de crisis

  • $1.75 mil millones en compromisos de financiación para afrontar la reestructuración.
  • $1.5 mil millones provendrán de sus principales acreedores.
  • Adicionalmente, $240 millones en liquidez extra garantizada por prestamistas.

Las cifras serían suficientes para mantener en funcionamiento las operaciones de la compañía mientras se refinancia y se redefine, pero el golpe reputacional es evidente.

El lujo ya no es lo que era

Según un informe de Bain & Company publicado en noviembre de 2025, las ventas globales de bienes de lujo caerán por segundo año consecutivo en 2026. Esta tendencia desmentiría la noción de que el lujo es impermeable a las crisis económicas. La inflación, la incertidumbre geopolítica y el nuevo perfil del consumidor (más tecnológico y menos ostentoso) están remodelando el sector.

“Los consumidores están desafiando las escaladas de precios sin justificación”, explica Claudia D’Arpizio, socia de Bain. “La época en que se podían aumentar precios sin perder clientes ha terminado”.

¿De dónde viene la debacle?

La razón detrás del colapso de Saks Global es doble: decisiones financieras poco cautas y una lectura errónea del mercado. Su escisión digital en 2021, cuando Hudson’s Bay Company (su propietaria canadiense) separó Saks.com del negocio minorista en tiendas físicas, marcó el inicio de una bifurcación estratégica que nunca terminó de integrarse.

A esto se suma la baja rentabilidad de las tiendas físicas de Neiman Marcus, muchas de ellas con costos de operación altísimos y presencia en mercados urbanos donde la demanda por lujo físico ha disminuido. Aunque inicialmente pareció una jugada brillante, la adquisición de Neiman Marcus solo amplificó los problemas estructurales de Saks.

¿Qué viene ahora?

Saks Global asegura que mantendrá sus operaciones activas durante la reestructuración. Eso incluye seguir cumpliendo con programas de lealtad, pagos a proveedores y salarios de empleados. Pero también indican que evaluarán su “huella operativa” para dirigir recursos a áreas con mayor potencial de largo plazo.

En otras palabras: el cierre de tiendas es una posibilidad real. Algunas localizaciones —especialmente aquellas que no se han adaptado al entorno digital— corren más peligro. Hudson’s Bay, de hecho, comenzó a liquidar todas sus tiendas en Canadá, salvo seis, desde marzo de 2025.

Un entorno feroz

El lujo hoy no compite solo con lujo. Compite con tecnología, experiencias y propósito. Desde marcas de segunda mano de alta gama como The RealReal hasta el mercado emergente de alquiler de moda premium, los nuevos modelos de negocio están poniendo en jaque a los jugadores clásicos.

Además, gigantes como LVMH o Kering han abrazado estrategias digitales agresivas, integrando inteligencia artificial y experiencias inmersivas para conectarse con la Generación Z, que valora más la expresión personal que los logotipos visibles.

¿Puede resurgir Saks?

No todo está perdido para Saks Global. Hay ventajas que no se evaporan con una crisis financiera:

  • Legado de marca: Saks Fifth Avenue y Neiman Marcus siguen teniendo fuerte reconocimiento.
  • Clientes fieles: Su base de consumidores tiene alto poder adquisitivo, lo cual facilita una reincorporación exitosa si se recupera la confianza.
  • Oportunidad digital: Su unidad de e-commerce está separada y podría salvarse del proceso de bancarrota.

Pero todo depende de cómo se ejecute la transición. Si Saks Global logra redefinir su propuesta de valor —por ejemplo, ofreciendo experiencias premium más allá de lo tangible o alianzas con marcas emergentes— podría volver al juego, aunque probablemente con una estructura mucho más compacta y enfocada en lo rentable.

¿Quién toma el relevo entre los titanes del lujo?

Mientras Saks se tambalea, otras compañías están listas para capturar el espacio disponible:

  • LVMH: Dueña de Louis Vuitton, Dior y Sephora. Su división minorista DFS sigue expandiendo boutiques en Asia.
  • Kering: Controla a Gucci, Balenciaga y Saint Laurent. Se ha enfocado en renovar liderazgo creativo y eficiencia operativa.
  • Farfetch: Aunque enfrentó baches financieros recientes, sigue innovando en integración online y experiencias personalizadas.

Reflexión final

La bancarrota de Saks Global no es solo un caso empresarial, es el reflejo de cómo la economía del deseo también tiene límites. Los consumidores todavía quieren verse bien, pero no a cualquier precio. El lujo ya no significa solo escasez y etiqueta, sino también adaptabilidad, ética, tecnología y relevancia cultural.

En esta nueva era, quien entienda primero la psicología cambiante del consumidor tendrá la llave al “nuevo lujo”. Saks Global, mientras tanto, tendrá que pelear más que nunca para seguir siendo parte de esa conversación.

Este artículo fue redactado con información de Associated Press