Irán al borde del abismo: Protestas, represión e historia que se repite
Un análisis profundo de cómo las recientes protestas en Irán evocan la Revolución de 1979 y exponen grietas irreparables en la teocracia iraní
La llama que encendió la rebelión
Irán está en llamas, y no hablamos solo de protestas pasajeras. A finales de diciembre, una ola de manifestaciones sacudió al país, inicialmente impulsada por el colapso de la moneda nacional, el rial, que cayó a niveles históricos, intercambiándose a 1.4 millones por dólar. Esto, comparado con los 70 riales por dólar en 1979, dejó claro el colapso económico. Pero como suele suceder, la ira social rápidamente escaló de un descontento económico a un reclamo político existencial.
Las protestas, que comenzaron en los bazares con comerciantes hartos de años de subsidios ineficientes y corrupción estatal, se propagaron como pólvora por todo el país. Estudiantes, trabajadores, intelectuales, minorías étnicas —todos encontraron un punto común: el deseo de romper con la teocracia instaurada hace más de 40 años bajo el liderazgo del ayatolá Ruhollah Jomeini.
Una represión a la vieja usanza
Lo alarmante no fue solamente la magnitud de las protestas, sino la escala de la represión. Más de 2,600 muertos, según datos de la Human Rights Activists News Agency. Las autoridades iraníes pusieron en marcha un plan ya conocido: cortar internet, interrumpir líneas telefónicas internacionales y atacar sistemáticamente a los manifestantes con munición real.
La retórica también viajó al pasado: los detenidos son calificados como “mohareb” (enemigos de Dios), un cargo que en Irán implica pena de muerte. No se trata simplemente de mantener el orden; se trata de aplastar cualquier voz disidente con todo el peso de un aparato teocrático acostumbrado a gobernar sin legitimidad democrática.
De la nostalgia revolucionaria a la reacción estatal
Curiosamente, los medios estatales comenzaron a emitir imágenes del periodo post-revolución de los años 80. Recordaron cuando los Mujahedin-e Khalq rompieron con el régimen y comenzaron a atacar al gobierno de Jomeini, lo cual derivó en ejecuciones masivas de más de 5,000 personas en 1988. Todo esto con un objetivo claro: enviar un mensaje directo a los manifestantes de 2026.
Los cánticos oficialistas durante las marchas pro-gubernamentales como “¡Muerte a los hipócritas!”, grito dirigido antaño contra los disidentes de los 80, son repetidos hoy con la esperanza de aislar a los nuevos opositores.
Economía: la raíz del desmoronamiento
Una diferencia significativa con protestas anteriores en Irán, como las de Mahsa Amini en 2022 o la Marea Verde de 2009, es la transversalidad de la causa. Esta vez no se trata de un tema exclusivamente religioso o de género. La devastación económica afecta por igual a conservadores, reformistas, chiís, suníes y kurdos. El subsidio de 7 dólares mensuales ofrecido recientemente por el gobierno, fue percibido más como burla que como alivio.
El gobierno reformista de Masoud Pezeshkian intentó ofrecer una salida negociada; sin embargo, cuando las manifestaciones llegaron a millones, el aparato teocrático impuso su línea dura. Esto sugiere, como bien señala el académico iraní Mohsen Sazegara, que “el presidente en Irán no gobierna, solo administra mientras el poder real emana del líder supremo”.
Cierre del cielo, aislamiento del mundo
En medio del caos interno, Irán cerró recientemente su espacio aéreo durante más de cuatro horas. Aunque no se reportaron enfrentamientos abiertos, las aerolíneas internacionales comenzaron a evitar el espacio aéreo iraní. Según SafeAirspace, esto podría indicar riesgos inminentes de lanzamientos de misiles o maniobras de defensa aérea.
Recordemos que en 2020, Irán derribó accidentalmente un vuelo comercial ucraniano con dos misiles. Irán, estratégicamente ubicado en las rutas Este-Oeste, se convierte ahora en una zona de alto riesgo en el mapa de aviación civil.
Trump y el ecosistema internacional
El expresidente Donald Trump volvió a incursionar en la escena iraní con declaraciones ambiguas. En días recientes aseguró que detenciones y ejecuciones se habían detenido «gracias a nuestras fuentes más importantes», sin proporcionar pruebas. Sin embargo, la tensión con Estados Unidos permanece; incluso se habría ordenado a personal militar salir de bases estadounidenses en Qatar y Kuwait ante posibles represalias.
La diplomacia iraní trató de suavizar la narrativa, y el canciller Abbas Araghchi pidió negociar en lugar de escalar hacia una guerra. Sin embargo, y pese a los llamados, las ejecuciones podrían seguir según advierten organizaciones de derechos humanos.
¿Revolución 2.0? Paralelismos con 1979
Los paralelismos con 1979 son inevitables. Al igual que hoy, el descontento comenzó en la economía y evolucionó hacia reclamos existenciales. Multitudes salieron a la calle durante Ashura de 1978 gritando “¡Muerte al sha!” sin que las fuerzas armadas abrieran fuego en esa ocasión. Hoy, no hay tal contención.
En tiempos del sha, su errática reacción y enfermedad aceleraron su caída. En 2026, la teocracia parece saber esto: por un lado, reprime sin escrúpulos; por otro, trata de reciclar discursos pasados para mantener el control. Pero vivimos en la era de las redes sociales, de la coordinación digital, de una sociedad civil despierta.
¿Y ahora qué?
Irán ha contenido muchas protestas antes. Pero esta vez hay algo distinto. La acumulación de crisis internas, las divisiones dentro del aparato político y el creciente descontento social, podrían estar cocinando un punto de inflexión. Como ocurrió con el sha, puede que el régimen ya no logre recuperar el monopolio narrativo ni operativo.
Pero la pregunta que todos se hacen no es si el régimen seguirá reprimiendo: eso parece seguro. La pregunta es cuánto tiempo más resistirá sin fracturarse desde dentro, y si el pueblo iraní encontrará nuevamente la chispa que prendió la mecha en 1979, esta vez para reescribir la historia hacia la libertad.
Fuentes consultadas:
- Human Rights Activists News Agency (HRANA)
- SafeAirspace.org
- Archivos del New York Times y The Guardian sobre protestas iraníes
- Declaraciones oficiales de la Cancillería iraní (enero 2026)