¿Fin del conflicto o simbolismo vacío? El frágil avance del alto el fuego en Gaza

La segunda fase del cese de hostilidades entre Israel y Hamas despierta más preguntas que certezas, mientras en Gaza persiste el sufrimiento diario y la reconstrucción parece una promesa lejana.

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Una fase nueva, viejas heridas

El reciente anuncio de la segunda fase del alto el fuego en la Franja de Gaza, promovido por Estados Unidos como un paso esperanzador hacia la paz, ha sido recibido con escepticismo tanto por autoridades israelíes como por la población palestina que aún enfrenta los estragos de la guerra. Para el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu, esta fase representa más una maniobra declarativa que un verdadero avance.

“El establecimiento del comité gobernante palestino es solamente simbólico y no un paso sustancial”, señaló Netanyahu en una reunión con los padres del último rehén israelí cuyo cuerpo aún no ha sido recuperado. Esto contrasta con el entusiasmo mostrado por diplomáticos estadounidenses, quienes describieron el progreso como una señal de transición.

La perspectiva palestina: el dolor continúa

Aunque se haya declarado una segunda etapa del cese de hostilidades, la vida en Gaza dista mucho de haber mejorado. Samed Abu Rawagh, desplazado a la zona sur desde Jabaliya, expresó: “La guerra no ha terminado, la sangre sigue corriendo. Cada día sufrimos en las tiendas de campaña, bajo el sol o la lluvia, esperando algo que no llega”.

Según el Ministerio de Salud de Gaza, más de 71,000 palestinos han muerto desde el comienzo del conflicto en octubre de 2023, incluyendo más de 100 niños desde que se acordó la tregua en octubre. Esas cifras, respaldadas por expertos de la ONU como las más confiables pese a las objeciones israelíes, subrayan una triste realidad: la paz en el papel no se traduce en alivio en el terreno.

¿Qué incluye realmente la Fase 2?

De acuerdo con el plan presentado por Estados Unidos y negociadores internacionales:

  • Establecimiento de un comité gobernante palestino apolítico, compuesto por expertos y figura clave para la transición política post-Hamas.
  • Presencia de una Junta Internacional por la Paz para supervisar la reconstrucción.
  • Desarme progresivo de Hamas.
  • Reapertura del cruce de Rafah en la frontera sur de Gaza.
  • Despliegue de fuerzas internacionales para garantizar estabilidad y cooperación.

Sin embargo, muchos de estos elementos carecen de detalle concreto. ¿Quién designará a los expertos palestinos? ¿Qué países integrarán la Junta de Paz? ¿Cuándo llegarán los fondos para la reconstrucción?

La reconstrucción: una montaña aún por escalar

La ONU estima que la reconstrucción de Gaza requerirá más de $50 mil millones de dólares y tomará años en completarse. Hasta ahora, los compromisos financieros reales son escasos. Además, se desconoce cómo será financiado o quién liderará el megaesfuerzo humanitario.

“Estamos ante el tercer invierno desde que comenzó esta guerra”, dijo Hamza Abu Shahab desde Khan Younis. “Y sigo sin hogar, sin comida suficiente, sin electricidad ni atención médica adecuada. Necesitamos hechos, no más promesas vacías”.

Una transición política incierta

Quizás el punto más conflictivo de esta nueva fase sea el futuro de Hamas. Aunque el grupo anunció su disposición a disolver su gobierno en Gaza para dar lugar al nuevo comité, no está claro qué ocurrirá con su brazo armado ni con los empleados afiliados a su estructura civil.

Bassem Naim, miembro del buró político de Hamas, sostuvo en redes sociales que “esta es una oportunidad para establecer un verdadero Estado palestino”, pero evitó dar detalles sobre el desarme o las transiciones institucionales.

Para Israel, no hay ambigüedad: Hamas debe deponer sus armas. Pero los líderes del grupo se niegan a rendirse. En palabras del alto mando de Hamas: “tenemos derecho a resistir”.

El drama de las familias rehenes

Netanyahu, por su parte, prometió nuevamente a las familias de los rehenes que recuperar los cuerpos y a los sobrevivientes sigue siendo prioridad nacional. El caso más conmovedor es el de Rachel Goldberg-Polin, reconocida internacionalmente por su activismo luego del secuestro de su hijo, Hersh, durante el ataque del 7 de octubre en 2023.

Rachel ha escrito un libro memorial titulado “When We See You Again” donde relata, según sus palabras, “una odisea de un millón de millas que caminaré con los pies destrozados por el dolor”. La obra se publicará el 21 de abril y se espera que remueva las fibras más sensibles de lectores en todo el mundo.

La propia Rachel se reunía diariamente con líderes internacionales como el Papa Francisco y el presidente Biden para pedir la liberación de los rehenes. Llevaba en el pecho una cinta adhesiva marcando cuántos días había estado cautivo su hijo. Tristemente, en 2024, se anunció el hallazgo del cuerpo sin vida de Hersh y otros cinco secuestrados en un túnel en Gaza.

El simbolismo de una crisis sin resolver

Hoy, mientras las fuerzas internacionales debaten comités, despliegues y reconstrucción, los palestinos en Gaza siguen esperando agua, alimentos, cobijo y justicia. A su vez, Israel insiste en eliminar cualquier vestigio de Hamas, lo cual reconfigura el horizonte de paz como una cima aún distante.

Lo que debería ser un paso hacia la estabilidad es percibido por muchos, tanto israelíes como palestinos, como una jugada diplomática sin ejecución real. La historia juzgará si este proceso fue una oportunidad perdida o el doloroso primer paso hacia una paz duradera.

Este artículo fue redactado con información de Associated Press