Crisis en Siria: civiles atrapados entre la presión del régimen y el dilema kurdo
La creciente tensión entre el ejército sirio y las Fuerzas Democráticas Sirias deja a miles de desplazados en una nueva encrucijada humanitaria
Por las áridas tierras del este de Alepo, la guerra en Siria ha abierto un nuevo capítulo de desesperación humana. En la pequeña localidad de Hamima, decenas de ambulancias y funcionarios esperaban recibir a civiles que debían haber evacuado la región bajo control kurdo antes del inminente inicio de una ofensiva militar del gobierno. Sin embargo, la afluencia fue mínima. Lo que debía ser un corredor humanitario terminó convertido en tierra de nadie, manchada por la polémica, la desconfianza entre facciones y el miedo a morir en el intento.
Una evacuación estancada: entre versiones cruzadas
El 15 de enero, el ejército sirio anunció un "corredor humanitario" entre las 9 a.m. y 5 p.m., permitiendo a los civiles escapar de lo que se perfila como el nuevo frente de batalla contra las Fuerzas Democráticas Sirias (FDS), una coalición liderada por kurdos y una de las protagonistas clave en el conflicto sirio. Sin embargo, gobiernos locales acusaron a las FDS de impedir que civiles abandonaran la zona de Deir Hafer, una región al este de Alepo.
Farhat Khorto, del gobierno local de Alepo, aseguró que “casi doscientas familias intentaban salir pero fueron disuadidas por advertencias de francotiradores y explosivos en el camino”. Sin embargo, un portavoz de las FDS negó las acusaciones y culpó al gobierno de Damasco por el temor causado con sus bombardeos.
Escapando a pie: una odisea de siete kilómetros
Mientras los politicastros intercambiaban culpas, la población civil optó por rutas alternativas. Saleh al-Othman, acompañado de más de 50 familiares, relató cómo abandonaron Deir Hafer caminando cerca de 8 kilómetros antes de encontrar ayuda en la carretera principal. Otro residente, Yasser al-Hasno, confesó que su familia cruzó incluso un pequeño río a pie para salir de la zona sitiada.
Este tipo de desplazamiento no es nuevo en Siria. Desde el inicio del conflicto en 2011, más de 13 millones de sirios han sido desplazados, de los cuales 6.8 millones están refugiados fuera del país y otros 6.2 millones desplazados internos, según datos de ACNUR.
¿Qué busca Damasco con esta ofensiva?
La ofensiva del ejército sirio no se produce en un vacío. Ante un frágil acuerdo alcanzado en marzo de 2025 para que las FDS integraran parcialmente sus fuerzas al aparato estatal de Damasco, los roces por el control de instituciones públicas, campos petroleros y cruces fronterizos se intensificaron.
La semana anterior, combates dejaron varios barrios de Alepo bajo control del gobierno tras la retirada kurda. El ejército sirio insiste en que las FDS deben retirarse al este del río Éufrates, pero estas aún mantienen presencia al oeste, zona rica en cultivos y estratégicamente vital.
La sombra de Turquía y Estados Unidos
La complejidad del conflicto es alimentada por el entramado geopolítico que envuelve a Siria. Las FDS han sido socios clave de Estados Unidos en la lucha contra el Estado Islámico durante más de seis años. No obstante, Turquía, miembro de la OTAN, considera a este grupo una amenaza directa a su seguridad nacional por sus vínculos con el Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK), al que califica de terrorista.
Grupos insurgentes que hoy forman parte del nuevo ejército sirio, con vínculos previos con Ankara, también han tenido choques históricos con los kurdos, lo cual agrega otro nivel de conflicto. De este modo, el noreste de Siria se ha convertido en un tablero de ajedrez donde se mueven fuerzas estadounidenses, turcas, rusas y del propio régimen de Assad.
El fracaso de la paz y el retorno de la violencia
El acuerdo de marzo entre el gobierno y la administración autónoma kurda prometía cooperación en áreas administrativas, pero nunca sirvió para construir confianza. Según Ilham Ahmed, jefa de relaciones exteriores de la administración kurda, el gobierno sirio ha aprovechado cada impase para ganar más terreno mediante la fuerza, mientras se niega a ceder en los términos del acuerdo original.
“Damascus busca un sometimiento total, no una integración justa,” denunció Ahmed en una rueda de prensa. Acusó también al régimen de lanzar campañas de desinformación para justificar una nueva ofensiva.
Desplazamiento sin fecha de retorno
En Hamima, aquellos pocos que lograron cruzar el corredor desfilaban entre escombros y paramédicos. La mayoría desconocía su destino. Según el Observatorio Sirio para los Derechos Humanos, cerca del 75% de los desplazados en Siria no cuentan con documentos o medios para regresar a sus hogares, ahora ocupados o destruidos.
“Mi casa ya no existe,” dijo al-Othman con lágrimas en los ojos. “No sé a dónde vamos, pero cualquier lugar es mejor que volver bajo las bombas.”
¿Qué sigue para el noreste sirio?
Mientras el régimen continúa presionando y las FDS se niegan a desalojar zonas clave, el noreste de Siria podría ser testigo de una nueva escalada. Las esperanzas de una solución política parecen desvanecerse, especialmente tras los recientes fracasos en las negociaciones indirectas en Moscú y Ginebra.
Con un invierno que ya azota las zonas rurales, la posibilidad de una crisis humanitaria aún mayor es inminente. Los pocos recursos disponibles en los campamentos improvisados de la Media Luna Roja y el acceso limitado de organizaciones internacionales debido a los combates hacen prever un comienzo de año sombrío para los desplazados sirios.
Una nación eternamente fragmentada
Más de una década de guerra ha pulverizado no solo edificios, sino también el tejido social sirio. Los odios enquistados entre árabes, kurdos, sunitas, chiitas y cristianos han sido amplificados por intereses geopolíticos externos. En este contexto, la salida duradera parece cada vez más utópica.
Por ahora, los pobladores de localidades como Deir Hafer seguirán siendo peones entre potencias: una constante dolorosa en la historia reciente de Oriente Medio.
Fuente consultada: UNHCR (Comisionado de la ONU para Refugiados), Syrian Observatory for Human Rights
