El escándalo que sacude al baloncesto universitario: amaños, apuestas y una red criminal en expansión
Una revisión profunda del caso que involucra a decenas de jugadores y universidades en uno de los mayores escándalos de apuestas en la historia del deporte universitario en EE.UU.
Un caso digno de película: el baloncesto universitario en la mira del FBI
En una historia que se lee como una fusión entre The Wire y Blue Chips, fiscales federales han destapado una vasta red de amaño de partidos que ha sacudido los cimientos del baloncesto universitario masculino en Estados Unidos. Según la acusación presentada, la trama comenzó en la Liga China de Baloncesto Profesional, pero pronto se expandió a múltiples equipos de la NCAA, afectando a más de 17 universidades y a por lo menos 39 jugadores.
¿Cómo funcionaba el esquema?
El sistema, según los fiscales, giraba en torno al concepto de las apuestas por margen de puntos. Esta es una forma de apuesta donde los apostadores predicen si un equipo ganará o perderá por cierto margen determinado por las casas de apuestas. Un equipo favorito debía ganar por más del margen para que una apuesta a su favor se pagara. En cambio, apostar por el equipo no favorito implicaba que incluso perdiendo por menos del margen el apostador ganaría.
Los jugadores implicados manipulaban su rendimiento para alterar estos márgenes. Un ejemplo emblemático es el del exjugador de la NBA y ahora exjugador de la liga china, Antonio Blakeney, quien habría recibido pagos por parte de apostadores de alto perfil para bajar deliberadamente su rendimiento. En marzo de 2023, en un juego clave, Blakeney anotó 21 puntos por debajo de su promedio, permitiendo que los apostadores ganaran grandes sumas.
De China a los campus estadounidenses
Tras el “éxito” en la Liga China, los 'fixers' –término usado para identificar a los intermediarios que organizaban las tramas– comenzaron a reclutar jugadores universitarios en EE.UU. Estos jugadores, en su mayoría de ligas mid-major, recibían entre 10,000 y 30,000 dólares por partido para asegurar que sus equipos no cubrieran el margen, ya fuera en una mitad o en todo el juego.
Un caso especialmente notorio ocurrió con el equipo de DePaul University en la Big East, que tuvo tres juegos afectados durante la temporada 2023-24.
Los partidos amañados: una epidemia en crecimiento
- En total, 29 juegos fueron presuntamente manipulados entre las temporadas 2023-24 y 2024-25.
- Cuatro de estos fueron de postemporada, incluyendo los torneos de la Horizon League, Southland Conference y CollegeInsider.com.
Además de DePaul, otras universidades afectadas fueron:
- Eastern Michigan
- Nicholls State
- Tulane
- Northwestern State
- St. Louis
- La Salle
- Fordham
- Buffalo
- Southern Mississippi
- North Carolina A&T
- Kennesaw State
- Coppin State
- Alabama State
Jugadores activos involucrados en 2025
Incluso después de que se desatara el escándalo, cuatro jugadores seguían jugando en la temporada 2025-26:
- Simeon Cottle, de Kennesaw State — considerado el mejor jugador de la Conferencia USA.
- Carlos Hart, de Eastern Michigan — bajo investigación por actividades previas en New Orleans.
- Oumar Koureissi, de Texas Southern — vinculado a su anterior equipo, Nicholls State.
- Camian Shell, de Delaware State — implicado por eventos cuando jugaba en North Carolina A&T.
Cottle fue suspendido indefinidamente tras revelarse su implicación. Lo mismo ocurrió con Hart. Texas Southern y Delaware State no emitieron comentarios oficiales.
Respuesta institucional: ¿haciendo suficiente?
En un intento por recuperar el control y la credibilidad, el presidente de la NCAA, Charlie Baker, indicó que se han abierto investigaciones sobre apuestas deportivas que involucran a más de 40 atletas en 20 universidades. De esos, 11 atletas fueron expulsados de la competición de forma permanente.
Otras sanciones incluyen:
- La expulsión por apuestas de jugadores de Fresno State y San Jose State.
- Eventos en Eastern Michigan, cuyos exjugadores Da'Sean Nelson y Jalen Terry ahora figuran como acusados federales.
- El caso del exjugador de Temple, Hysier Miller, suspendido por apostar en partidos, incluyendo algunos contra su propio equipo.
- El exjugador de San Francisco, Marcus Williams, fue sorprendido compartiendo información estadística para apuestas.
La conexión criminal: no solo estudiantes, también redes internacionales
Se descubrió que algunos de los operadores de apuestas involucrados operaban desde Asia, principalmente en China. Allí fue donde el esquema comenzó, con partidos amañados en la Liga de Baloncesto de China. Uno de los casos más destacados fue una derrota de 31 puntos donde Blakeney, citado anteriormente, jugó un rol determinante.
Los apostadores hacían uso de casas de apuestas internacionales y aplicaciones encriptadas para comunicarse con los jugadores, dándoles instrucciones detalladas sobre sus desempeños o incluso sobre en qué momentos exactos 'relajarse'.
Reflexiones desde la cancha: jugadores presionados, entrenadores sorprendidos
El sistema se aprovechó de la vulnerabilidad financiera de muchos estudiantes-atletas que no reciben compensaciones justas por los millones que generan sus ligas para las universidades. Ha resurgido el debate sobre los derechos económicos de los atletas universitarios en EE.UU., especialmente ante el auge de las apuestas deportivas legales en buena parte del país.
Una fuente universitaria anónima expresó: “Muchos de estos chicos vienen de zonas marginales, con deudas familiares. ¿Quién no tentaría con $10,000 por un par de tiros fallados?”
La NCAA y su aparente ceguera voluntaria
Aunque ahora la NCAA intenta mostrarse proactiva, muchos críticos apuntan al hecho de que la institución ha sido lenta, inefectiva o incluso permisiva ante señales obvias. Históricamente ha priorizado ingresos sobre protección real a sus atletas.
Dato histórico: la NCAA restringió apuestas deportivas en sus miembros desde 2003, pero tras la legalización federal en 2018, los controles no se adaptaron al ritmo del mercado. Lo demás es historia: de 2020 a 2023, el volumen de apuestas deportivas legalizadas en EE.UU. creció un 340%, según Statista.
¿Qué vendrá después?
Las repercusiones legales apenas comienzan. Con las primeras audiencias programadas para mediados de 2026, se espera que más jugadores, intermediarios y quizás hasta entrenadores sean nombrados en nuevas acusaciones.
A nivel deportivo, el escándalo proyecta una larga sombra sobre la integridad del baloncesto universitario estadounidense. A pesar de que las universidades sancionadas se desviven por reafirmar sus valores éticos, el daño ya está hecho.
La pregunta que queda en el aire: ¿qué vale más: la pasión por el juego o el precio que ponen las casas de apuestas?
