¿Por qué los dientes de los tiburones podrían debilitarse mientras nadamos hacia un futuro ácido?

Una mirada científica al impacto de la acidificación del océano sobre los depredadores más temidos del mar y lo que significa para los ecosistemas marinos

Durante más de 400 millones de años, los tiburones han sido los reyes indiscutibles del océano. Estas criaturas fascinantes, dotadas de filas de dientes regenerativos afilados como cuchillas, han sobrevivido a extinciones masivas, eras glaciales y cambios climáticos extremos. Pero una nueva amenaza se cierne sobre estas leyendas del océano: la acidificación de los mares.

¿Qué es la acidificación del océano?

La acidificación del océano ocurre cuando el dióxido de carbono (CO2) de la atmósfera es absorbido por el agua del mar. Este CO2 reacciona con el agua y forma ácido carbónico, lo que reduce el pH del océano y lo vuelve más ácido. Según la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA), desde la Revolución Industrial los océanos se han vuelto casi un 30% más ácidos, y se espera que se acidifiquen hasta 10 veces más para el año 2300 si las emisiones no se reducen.

El estudio alemán que revela la fragilidad de los dientes de tiburón

Un grupo de científicos alemanes de la Universidad Heinrich Heine de Düsseldorf llevó a cabo un estudio revelador publicado en la revista Frontiers in Marine Science. Utilizando más de 600 dientes de tiburón recolectados en un acuario, los científicos simularon los efectos de la acidificación futura del océano, exponiendo estos dientes a aguas con los niveles de pH actuales y los proyectados para el siglo XXIV.

El resultado fue inquietante: aparición de grietas, orificios, corrosión del esmalte y pérdida de integridad estructural. Los dientes de tiburón, diseñados para desgarrar carne y no para resistir ambientes químicos agresivos, podrían volverse menos funcionales en un océano más ácido.

“Descubrimos un efecto claro de corrosión. El éxito ecológico de los tiburones se basa totalmente en la eficacia de sus dientes”, señaló Maximilian Baum, autor principal del estudio.

¿Qué especies están en mayor riesgo?

Los tiburones afectados en el estudio pertenecen a la especie Carcharhinus melanopterus o tiburón de arrecife de punta negra, una especie común del Pacífico e Índico. Aunque los resultados aún no pueden generalizarse a todas las especies de tiburones, se trata de un síntoma de un problema mayor.

Entre las especies que podrían estar en riesgo destacan:

  • Tiburón blanco (Carcharodon carcharias), símbolo del océano pero vulnerable a la pesca incidental.
  • Tiburón martillo (Sphyrna spp.), especialmente sensibles a cambios ecotóxicos debido a su biología reproductiva lenta.
  • Tiburón tigre (Galeocerdo cuvier), otra especie importante para el control ecológico de sus hábitats.

De acuerdo con la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), más de un tercio de las especies de tiburón están actualmente en peligro de extinción.

¿Pueden adaptarse los tiburones?

Los tiburones son animales extremadamente resilientes. Han sobrevivido a 5 extinciones masivas en la historia de la Tierra y poseen mecanismos internos únicos:

  • Renuevan sus dientes constantemente: un tiburón puede llegar a tener hasta 35,000 dientes en su vida.
  • Sus dientes se desarrollan dentro del tejido oral y podrían estar temporalmente protegidos de la acidez del agua.
  • Poseen un esqueleto cartilaginoso que los hace más livianos, lo que les ha permitido adaptarse fácilmente a distintos niveles de presión.

No obstante, también tienen tasas de reproducción muy bajas, lo que dificulta su recuperación frente a amenazas múltiples, como la sobrepesca, la contaminación y ahora, la acidificación marina.

El verdadero villano sigue siendo la sobrepesca

Según varios expertos, como Gavin Naylor, director del Programa de Investigación de Tiburones en el Museo de Historia Natural de Florida, la acidificación es una amenaza creciente, pero no la principal. “La sobrepesca sigue siendo la principal causa de disminución de las poblaciones de tiburones”, señaló.

Entre 63 y 273 millones de tiburones son matados cada año, muchas veces solo para extraer sus aletas, utilizadas para sopa en algunos países asiáticos. Esto ha sido denunciado por organizaciones como WWF y Oceana.

¿Y qué pasa con otras especies?

El impacto de la acidificación del océano no se limita a los tiburones. También afecta:

  • Moluscos como mejillones, ostras y almejas, cuya capacidad de formar conchas se ve comprometida por la reducción del carbonato de calcio disponible.
  • Corales, fundamentales para la biodiversidad marina, que crecen menos rápido y son más vulnerables a enfermedades.
  • Peces óseos, que muestran alteraciones en el comportamiento, el crecimiento y la capacidad de sobrevivir.

Incluso podríamos ver una cadena alimenticia alterada, con consecuencias para comunidades dependientes de la pesca.

¿Qué soluciones existen?

Existen acciones que pueden mitigar estos riesgos, pero requieren voluntad política y global:

  • Reducción de emisiones de CO2: la descarbonización de la economía es clave.
  • Protección de hábitats marinos: abogar por áreas protegidas que sirvan de refugio para los tiburones.
  • Regulación de la pesca: combatir la pesca ilegal y restringir la pesca de tiburones en peligro.
  • Educación y concienciación: fomentar el respeto hacia los tiburones como parte esencial del ecosistema y no como villanos de películas.

Una advertencia de largo plazo

Las predicciones del estudio alemán se proyectan hacia el año 2300. Aunque esta crisis no es inmediata, forma parte de un patrón de transformaciones profundas que ya están ocurriendo en los océanos de nuestro planeta.

Como dijo Nick Whitney, científico del New England Aquarium: “Han sobrevivido durante millones de años, pero esto podría ser la primera vez que enfrenten una amenaza global causada por nosotros”.

El futuro de los tiburones no está escrito, pero sus dientes—su arma más letal y su mayor debilidad frente a un océano cambiante—nos ofrecen una poderosa metáfora sobre la fragilidad de incluso los depredadores más formidables frente a nuestras acciones.

¿Estamos a tiempo de salvar a los tiburones? Sí, pero el reloj está corriendo.

Este artículo fue redactado con información de Associated Press