Israel rechaza el nuevo comité internacional sobre Gaza: ¿paz impuesta o diplomacia paralela?

El plan estadounidense liderado por Trump para una nueva era en Gaza genera tensiones con Israel y desconcierto internacional

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La reciente propuesta de un comité ejecutivo internacional para supervisar los próximos pasos en Gaza, anunciada por la Casa Blanca, ha generado una tormenta diplomática inesperada entre Israel y su aliado histórico, Estados Unidos. La ausencia de representantes oficiales israelíes en el comité y la inclusión de figuras cercanas al expresidente Donald Trump ha desatado críticas desde Jerusalén.

Una administración alternativa para Gaza

El “Comité Ejecutivo para Gaza” fue presentado como parte de la segunda fase del plan de alto al fuego postulada por la administración Trump. Esta etapa incluye el desarme de Hamas, el establecimiento de un comité palestino de administración local y la vigilancia internacional a través de fuerzas de seguridad.

Los nombres propuestos incluyen a:

  • Marco Rubio, Secretario de Estado de EE.UU.
  • Jared Kushner, yerno y asesor de Trump
  • Steve Witkoff, enviado especial de Trump
  • Tony Blair, ex primer ministro británico
  • Ajay Banga, presidente del Banco Mundial
  • Marc Rowan, CEO de Apollo Global Management
  • Yakir Gabay, empresario israelí
  • Representantes de Qatar, Egipto, Emiratos Árabes Unidos y Turquía

Este grupo forma parte de lo que se ha denominado la “Junta de Paz” promovida por Trump, una suerte de administración paralela con intereses políticos y económicos definidos, pero sin respaldo oficial de todos los actores locales.

Israel se desmarca

La respuesta israelí fue rápida y contundente. El gobierno de Benjamin Netanyahu denunció que el plan no fue coordinado con Jerusalén y que, en su forma actual, contraviene la política nacional. El primer ministro solicitó al Ministerio de Relaciones Exteriores contactar directamente con el Secretario de Estado, Marco Rubio, como señal explícita de desaprobación.

Además, el Ministro de Seguridad Nacional, Itamar Ben-Gvir, respaldó la crítica y fue más allá al instar a preparar al ejército para una nueva ofensiva en Gaza.

Trump y sus intereses en Medio Oriente

La inclusión de figuras cercanas a Trump y empresarios extranjeros ha generado suspicacias. Kushner, Rowan y Witkoff no son diplomáticos de carrera, y su papel en la geopolítica de Gaza parece estar más guiado por redes personales y alianzas ideológicas que por estrategias internacionales tradicionales.

Para muchos analistas, esto representa la creación de un modelo geopolítico neoconservador-empresarial, donde las lógicas económicas y de influencia dominan sobre el consenso diplomático multilateral. Además, el hecho de que Trump no ostente ningún cargo oficial complica aún más el carácter de legitimidad de la propuesta.

Reacciones desde Palestina: decepción y sospecha

El segundo grupo armado más poderoso de Gaza, la Yihad Islámica Palestina, también alzó la voz. Para ellos, la estructura del comité refleja “las especificaciones dictadas por Israel”. Es decir, tanto Israel como grupos palestinos consideran que el plan carece de equilibrio y transparencia.

La paradoja es evidente: la única parte que parece apoyar sin reservas el comité es Estados Unidos y un grupo reducido de aliados internacionales, lo que limita su potencial de implementación real.

Datos del conflicto y plan de alto al fuego

Según cifras de Human Rights Watch y la ONU, el último conflicto en Gaza dejó más de 6.000 muertos, 20.000 heridos y más de 1,5 millones de desplazados. El daño a la infraestructura ha sido masivo, estimándose en más de 8.000 millones de dólares en reconstrucción.

El alto al fuego, iniciado el 10 de octubre, consistió en la liberación de rehenes israelíes a cambio de cientos de prisioneros palestinos, reducción de presencia militar israelí y entrada masiva de ayuda humanitaria.

¿Cambio de paradigma o imposición neoimperial?

El plan propuesto reabre un viejo debate: ¿tienen derecho terceros países a imponer estructuras de gobierno en territorios ocupados o en conflicto?

La historia ofrece ejemplos:

  • Iraq: La Administración Provisional de la Coalición (2003-2004), liderada por EE.UU.
  • Alemania: Ocupación aliada post-Segunda Guerra Mundial hasta 1949.
  • Bosnia: Alto Representante Internacional con poderes legislativos tras los Acuerdos de Dayton.

Sin embargo, en el caso de Gaza, la falta de acuerdo entre los actores principales (Israel y las facciones palestinas) convierte la propuesta en una imposición diplomática unipolar, más que en una solución negociada.

La amenaza de reanudación bélica

Las tensiones generadas por este comité coinciden con amenazas internas desde el gobierno israelí de reanudar operaciones militares. Ben-Gvir, conocido por sus posturas ultrasionistas, incluso ha sugerido un retorno a una “estrategia de disuasión total”, lo cual probablemente implicaría bombardeos sobre Gaza.

Entretanto, Hamas sigue replegado, reorganizándose tras perder territorios del norte y sufriendo severas pérdidas humanas. La introducción de un gobierno palestino alternativo en Gaza podría significar un choque directo entre facciones internas.

¿Paz duradera o Frankenstein diplomático?

En definitiva, el escenario creado por este comité es de incierto desarrollo. Aunque busca pacificar Gaza y reconstruir un territorio devastado, lo hace desde la geopolítica del unilateralismo y con actores altamente cuestionados.

La iniciativa Trumpina revive el viejo esquema de diplomacia personalizada y de gran capital financiero, pero sin el consentimiento popular ni regional. En palabras del analista egipcio Amr Hamzawy:

"Una paz que no nace del suelo que pisa la gente, no es paz, es ocupación maquillada".

La pregunta permanece: ¿podrá este experimento sobrevivir al rechazo interno y externo? O, como todo intento de dominación diplomática sin respaldo, ¿colapsará bajo el peso de sus contradicciones?

Este artículo fue redactado con información de Associated Press