Tecnología táctil en el fútbol africano: ¿promesa de inclusión o gesto simbólico?
La Copa Africana de Naciones prometió accesibilidad para aficionados con discapacidad visual, pero la falta de dispositivos táctiles en la final expone la fragilidad del compromiso
En un torneo que pretendía ser un ejemplo de inclusión y modernización, la Copa Africana de Naciones 2025 concluyó con una gran ausencia: los dispositivos táctiles que permiten a aficionados ciegos o con discapacidad visual seguir los partidos en tiempo real no estuvieron disponibles para la gran final entre Marruecos y Senegal.
Una promesa parcial de inclusión
Durante la edición número 35 del torneo más importante del fútbol africano, solo tres de los 52 partidos ofrecieron dispositivos hápticos —tecnología basada en el tacto— para permitir que los aficionados invidentes pudieran vivir una experiencia cercana a la visión. Esta iniciativa, ampliamente elogiada en medios marroquíes y aclamada en redes sociales como un paso histórico hacia la inclusión, acabó reducida a una anécdota.
En la final disputada en Casablanca, ante cerca de 69.500 espectadores, estos dispositivos no estuvieron presentes. Con ello, se apagó la promesa de accesibilidad plena justo en el momento más grande del torneo, lo que ha suscitado duras críticas y cuestionamientos de organizaciones defensoras de los derechos de las personas con discapacidad.
¿Qué son los dispositivos hápticos?
La tecnología, desarrollada por la empresa francesa Touch2See, utiliza una tableta con forma de campo de fútbol que, mediante un cursor magnético, permite al usuario seguir la trayectoria del balón en tiempo real. Se acompaña de una narración en audio que contextualiza el juego. El sistema requiere también de un acompañante por cada usuario ciego, lo que complica la logística pero no invalida el avance tecnológico.
“Sentí que podía ver el balón”, dijo emocionado Mohammed El Hachimi, fanático del fútbol y profesor de informática ciego que asistió al partido entre Congo y Botsuana en Rabat. “Otros usuarios dijeron que nunca olvidarán ese día”.
Una oportunidad perdida en la final
El hecho de que dichos dispositivos no estuvieran presentes en la final representa una grave omisión simbólica y estructural. Para los aficionados con discapacidad visual, asistir a un partido de su selección en una final continental es un momento irrepetible. Que no se les haya brindado el mismo acceso que a otros seguidores pone en duda la autenticidad de las intenciones de la Confederación Africana de Fútbol (CAF).
Arthur Chazelle, director ejecutivo de Touch2See, afirmó que no fue contactado para implementar la tecnología ni en la final ni en eventuales ligas locales o el Mundial 2030, que Marruecos coorganizará junto con España y Portugal.
Críticas desde dentro y fuera de la comunidad
“Muchas medidas se presentan como inclusivas, pero cuando analizamos los detalles, suelen ser simbólicas, pensadas para la imagen y la comunicación”, dijo Idir Ouguindi, defensor marroquí de los derechos de las personas con discapacidad, que usa muletas para desplazarse.
Ouguindi recordó que en Marruecos las personas ciegas siguen siendo tratadas como ‘incapacitadas’ para gestiones simples diarias. “Para abrir una cuenta bancaria, muchos aún necesitan un testigo”, denunció con preocupación.
Un desafío estructural
La CAF parece reconocer, al menos de forma superficial, la importancia de la inclusión. En su rueda de prensa de cierre, el presidente Patrice Motsepe afirmó que el organismo mantiene “el compromiso” de seguir desarrollando infraestructuras accesibles.
“Es una obligación que tenemos, y una prioridad. Continuaremos aumentando las facilidades para todos los seguidores con discapacidad. Es muy, muy importante”, aseguró Motsepe.
Sin embargo, al ser preguntada por el número limitado de partidos accesibles y por la ausencia de dispositivos en la final, la CAF no respondió a múltiples solicitudes de información. El silencio institucional alimenta la sensación de que, al margen de los discursos, la inclusión no figura entre las prioridades operativas.
El contexto: Marruecos y el Mundial 2030
Este tema cobra aún más relevancia dado que Marruecos, junto a España y Portugal, será anfitrión del Mundial de Fútbol 2030. El país magrebí busca proyectar internacionalmente una imagen de modernidad e inclusión, aprovechando el escaparate global que representa la Copa del Mundo. Sin embargo, las carencias exhibidas en su propio torneo continental podrían minar esta narrativa.
Si bien se han mejorado los estadios y las infraestructuras de transporte, la accesibilidad para personas con discapacidad sigue siendo deficiente. Como señaló El Hachimi, “hay desafíos logísticos y de recursos muy serios para que personas ciegas puedan asistir con normalidad a partidos”.
Reflejar la diversidad real de la afición
El fútbol es, por definición, el deporte del pueblo. Y ese pueblo es diverso: incluye distintas culturas, géneros y capacidades. Incorporar a la comunidad con discapacidad en el disfrute de los grandes eventos no debe ser una iniciativa puntual, sino una práctica habitual. Al restringirse solo a tres partidos, la CAF —y los organizadores locales— enviaron un mensaje claro: los avances técnicos son secundarios ante la logística o la imagen.
Una política de inclusión genuina debería ofrecer:
- Disponibilidad de tecnología háptica en todos los estadios del torneo
- Entrenamiento para voluntarios que asistan a personas con discapacidad
- Comunicación accesible en plataformas oficiales, boletos o señalización en estadios
- Campañas de concientización visibles y coherentes con la realidad de los aficionados
¿Un paso adelante o marketing emocional?
Las imágenes de personas ciegas disfrutando de un partido como nunca antes circularon por redes, titulares y documentales. Marruecos fue aclamado como pionero en accesibilidad en África. Pero tras el final del torneo, el balance muestra que fue más ruido que impacto.
No se trata de cuestionar la utilidad de la tecnología, que ha demostrado ser transformadora para los usuarios, sino de señalar que su implementación fue limitada y quizás pensada más como una herramienta de relaciones públicas que como una piedra angular del acceso universal.
El futuro inclusivo empieza hoy, no en 2030
Ante el horizonte del Mundial 2030, Marruecos debe tomar medidas concretas para mostrar no solo que puede albergar grandes eventos, sino que está comprometido con que todos los ciudadanos y ciudadanas puedan vivirlos plenamente.
La inclusión no se mide en notas de prensa ni en buenas intenciones, sino en experiencias reales, equitativas y repetibles. El legado de una Copa Africana de Naciones verdaderamente inclusiva aún está por venir.
Como bien expresó El Hachimi, “esta final, con la selección nacional en juego, habría significado mucho para nosotros. Ser parte de un momento tan importante habría sido inolvidable”.
