El Mundial 2026 bajo la lupa: ¿Están listos EE.UU., Canadá y México para el desafío logístico y de seguridad?
Con incidentes recientes en eventos deportivos y el protagonismo de varias sedes clave, evaluamos los retos de seguridad, logística y experiencia de fanáticos que enfrentan los organizadores del próximo Mundial de fútbol.
Un ensayo general en Miami: el campeonato del football universitario
El Hard Rock Stadium en Miami Gardens fue el escenario del esperado duelo entre la Universidad de Miami e Indiana por el campeonato nacional del College Football Playoff 2026. Sin embargo, no fueron solo los fanáticos y los equipos quienes se dieron cita esa noche. Asistieron también miembros del Grupo de Trabajo de la Casa Blanca para el Mundial 2026, quienes vieron en este evento una gran oportunidad para aprender y adaptar estrategias de seguridad y control de multitudes.
"No es una comparación perfecta, pero probablemente sea una de las más cercanas que tendremos antes del Mundial", dijo Andrew Giuliani, director ejecutivo del grupo de trabajo. El foco estuvo sobre el comportamiento de los aficionados en un estadio que también albergará partidos importantes de la Copa Mundial.
Seguridad en los estadios: lecciones del pasado
Durante la pasada Copa América 2024, también celebrada en el Hard Rock Stadium, se vivió una situación de caos cuando fanáticos sin entradas intentaron acceder a un partido entre Colombia y Argentina. La seguridad falló, provocando una estampida que dejó múltiples heridos y sembró temor entre los asistentes.
Desde entonces, el departamento del Sheriff de Miami-Dade implementó mejoras que se pondrán a prueba durante el Mundial, incluyendo más puntos de acceso controlado y vigilancia reforzada. "Si no tienes entradas, no deberías estar cerca del estadio", declaró Giuliani, subrayando la diferencia cultural entre los aficionados del fútbol americano y el fútbol internacional.
Una copa para tres naciones, una logística compleja
El Mundial 2026 será histórico por varias razones. Será la primera edición con 48 selecciones, jugando un total de 104 partidos. Pero además, es el primer mundial que se llevará a cabo en tres países: Estados Unidos, México y Canadá.
De esos 104 partidos, 78 serán en sedes estadounidenses, lo que convierte al país en el principal anfitrión. Las demás sedes se dividen en 13 partidos cada una para México y Canadá. A esto se suma la posibilidad de tener hasta seis partidos por día, algo sin precedentes. La final será el 19 de julio de 2026 en el MetLife Stadium en Nueva Jersey.
En Miami, el Hard Rock Stadium acogerá siete partidos, incluyendo un atractivo encuentro entre Colombia y Portugal el 27 de junio. ¿Están listas las infraestructuras urbanas, viales y de transporte para semejante reto? Al parecer, esa es una de las mayores preocupaciones del comité organizador.
El desafío de Marruecos: una copa continental marcada por el caos
Mientras tanto, del otro lado del Atlántico, otro futuro anfitrión mundialista enfrentaba una especie de pesadilla organizativa. Y es que el paso de Marruecos como sede de la final de la Copa Africana de Naciones (AFCON) dejó mucho que desear.
El partido entre Senegal y Marruecos terminó en violencia, invasiones de cancha y un escándalo arbitral. La situación alcanzó niveles inauditos: jugadores senegaleses abandonaron el campo por una decisión arbitral polémica, el público invadió zonas de prensa y se arrojaron objetos desde las tribunas. Incluso se reportaron altercados entre periodistas en el área de conferencias. Un ensayo preocupante para Marruecos, que será coanfitrión de la Copa Mundial 2030 junto a España y Portugal.
Gianni Infantino condena los incidentes: preocupación en FIFA
El presidente de la FIFA, Gianni Infantino, expresó su consternación por los incidentes ocurridos en Rabat durante la AFCON: “fueron escenas inaceptables y no podemos permitir que algo así se repita en ningún evento internacional de fútbol”.
Aunque Marruecos ha realizado grandes inversiones en infraestructura y redes de transporte —con sistemas ferroviarios eficientes y nuevas autopistas—, los fallos organizativos y de seguridad en un evento continental generan dudas sobre su capacidad de recibir miles de aficionados internacionales en 2030.
¿Qué tan preparado está Estados Unidos?
Las autoridades estadounidenses parecen más conscientes que nunca del reto que representa el Mundial. Grandes ciudades como Nueva York, Miami, Dallas y Los Ángeles servirán como puntos clave para la mayoría de los partidos. Cada una ha sido objeto de análisis logístico en cuanto a tráfico, seguridad, servicios de salud y despliegue policial.
Por ejemplo, en Dallas, el estadio AT&T también ha servido como prueba para mega eventos, incluyendo partidos internacionales con taquilla llena. Miami se enfrenta al reto de modificar la idiosincrasia del tailgating —algo tradicional en los deportes estadounidenses— para favorecer un ambiente seguro más acorde con el fútbol internacional.
No es solo seguridad; es también cultura. Como señala Giuliani: “Los fanáticos del fútbol tienden a ser más emocionales y expresivos. Es importante entender su comportamiento para diseñar eventos que sean seguros, pero también disfrutables”.
¿Y México y Canadá? Los otros anfitriones
En México, sedes como el Estadio Azteca están siendo renovadas para cumplir con las exigencias FIFA. Si bien México tiene experiencia en organizar Mundiales (1970 y 1986), la situación de seguridad en sus principales ciudades genera inquietudes. ¿Podrá garantizar un torneo libre de violencia e incidentes criminales?
Por su parte, Canadá se perfila como el anfitrión más tranquilo. Con partidos en Vancouver y Toronto, el país ofrece estabilidad social, infraestructura funcional y una población entusiasta y diversa. Su desafío será más técnico que cultural: lograr que las experiencias en los estadios estén a la altura de la pasión que el fútbol despierta en otras regiones.
Un evento global con exigencias del siglo XXI
El fútbol ya no es solo un deporte; es un fenómeno social, económico y mediático. El Mundial 2026 significará la mayor operación logística en la historia del deporte. Desde la coordinación multinacional hasta la protección contra amenazas cibernéticas, el torneo requerirá una sinergia inédita entre gobiernos, empresas tecnológicas, cuerpos de seguridad y organizaciones deportivas.
Los organizadores han asegurado que se trabajará no solo en funciones de seguridad visible, sino también en temas como ciberseguridad, infraestructura hospitalaria y puntos de evacuación. Además, eventos paralelos como Fan Fests serán clave para canalizar la energía de los que no tengan entradas, reduciendo así las aglomeraciones alrededor de los estadios.
Lo que el público espera
Más allá de los desafíos logísticos y políticos, lo que realmente marcará este Mundial será la experiencia del fanático. La expectativa es clara: partidos emocionantes, servicios eficientes, estadios seguros y un ambiente festivo. Juzgando por los problemas ocurridos en Rabat y los aprendizajes en Miami, aún queda camino por andar.
Citando a Gianni Infantino: “La experiencia del visitante debe ser segura, feliz y, sobre todo, inolvidable”. Que así sea.
