Los Gullah-Geechee de Sapelo Island: El último bastión afroamericano en riesgo por la codicia inmobiliaria
La histórica comunidad de Hogg Hummock lucha por su supervivencia cultural frente al avance de mansiones vacacionales y el aumento de impuestos en Georgia
Una tierra con historia, cultura y resistencia
Situada a unos 95 kilómetros al sur de Savannah, Georgia, Sapelo Island es una joya cultural y natural. En sus escasos 78 kilómetros cuadrados, sin carreteras que la conecten con el continente, se halla una de las últimas comunidades Gullah-Geechee auténticas de EE.UU.: Hogg Hummock, o también conocida como Hog Hammock.
La comunidad tiene profundas raíces históricas. Fundada por descendientes de personas esclavizadas liberadas después de la Guerra Civil, la población afroamericana local ha conservado tradiciones africanas únicas, como su idioma criollo, la cocina, la arquitectura y los valores de colectividad.
El aislamiento ayudó a proteger su patrimonio, pero ahora ese mismo aislamiento es un arma de doble filo. El crecimiento del mercado inmobiliario y la atracción turística están presionando para transformar este enclave cultural en un destino de lujo.
La amenaza: mansiones y aumento de impuestos
Todo comenzó cuando la Comisión del Condado de McIntosh votó en 2023 para duplicar el tamaño máximo permitido de las viviendas en Hogg Hummock, de 1,400 a 3,000 pies cuadrados (de aproximadamente 130 a 278 metros cuadrados). Esto, según la comunidad local, abriría la puerta al desarrollo de mansiones vacacionales destinadas a compradores foráneos y acomodados, provocando una explosión en los valores de propiedad y, por ende, de los impuestos.
Estos temores no son infundados. Según declaraciones del tasador del condado, Blair McLinn, el valor promedio de medio acre podría saltar de $27,500 a unos $145,000, o incluso más, luego de que se concrete una nueva reevaluación catastral.
“Dejar las valoraciones como están no es opción”, aseguró McLinn a medios locales en una entrevista telefónica. Y con más de 20 ventas recientes de terrenos a precios hasta de $210,000 por medio acre, la tendencia parece irreversible.
Una comunidad organizada y resiliente
No obstante, los habitantes de Hogg Hummock no han permanecido pasivos. Tras conseguir más de 2,300 firmas en una petición, lograron llevar a cabo un referéndum inédito para intentar revertir la decisión de la comisión del condado. La batalla también ha escalado hasta los tribunales, incluyendo la Corte Suprema de Georgia.
“Creo firmemente que vamos a ganar”, declaró Jazz Watts, descendiente de Hogg Hummock y uno de los organizadores del movimiento.
Sin embargo, incluso si los votantes rechazan el cambio de zonificación, los comisionados del condado han insinuado que entonces podrían considerar que Hogg Hummock queda sin absolutamente ninguna protección. Esto sentaría las bases para otro enfrentamiento legal prolongado.
Presiones externas y racismo estructural
El dilema de Sapelo Island revela un caso claro de apropiación cultural e inmobiliaria disfrazada de desarrollo. Algunos comisionados han culpado a los mismos isleños por vender terrenos a forasteros, lo cual ha abierto la puerta a este auge. Pero esta narrativa simplifica peligrosamente un problema estructural mucho más complejo.
En un condado donde el 65% de los habitantes son blancos y la protección de comunidades históricas depende de autoridades locales, los residentes negros se sienten desprotegidos, marginados y vulnerables. Ya en 2012, decenas de residentes protestaron por aumentos severos en los impuestos, con éxito parcial tras negociaciones y demandas.
Lo que está en juego: un legado ancestral
Desde 1996, Hogg Hummock figura en el Registro Nacional de Lugares Históricos. Pero eso no garantiza su preservación. La protección depende de la voluntad de gobiernos locales, algo frágil ante el avance del mercado.
“La gente trabajó duro para conseguir esa tierra en Sapelo, y luchó para preservar su identidad”, comentó Maurice Bailey, habitante local que dirige un programa de agricultura sostenible. “Sin esta tierra, nuestros descendientes pierden su conexión con el pasado”.
Gullah-Geechee: una cultura que resiste desde el siglo XIX
Las comunidades Gullah-Geechee se sitúan a lo largo de la costa sureste de EE.UU., desde Carolina del Norte hasta Florida. Esta cultura desciende de africanos que fueron traídos como esclavos y lograron mantener muchas tradiciones gracias a su aislamiento geográfico.
- Idioma criollo con raíces en varias lenguas africanas
- Alimentos tradicionales como el gumbo y el arroz jollof
- Artesanía en cestería usando hierba dulce
- Relatos orales y espiritualidad de raíz africana
Preservar la integridad de un territorio como Sapelo Island no solo tiene un valor histórico y cultural, sino también ético: es un acto de justicia histórica.
Ley y desarrollo: la encrucijada futura
La Comisión del Condado ha sugerido la posibilidad de establecer una moratoria provisional de permisos de construcción mientras deciden cómo proceder. Pero estas soluciones parecen pensadas para ganar tiempo más que resolver de raíz los conflictos territoriales y fiscales.
El abogado Dana Braun, representante legal de algunos terratenientes de Hogg Hummock, calificó de “absurda” la propuesta de anular todas las protecciones de zonificación si el referéndum resulta desfavorable a los intereses del condado.
¿Y si Sapelo desaparece?
El riesgo va más allá de un aumento de impuestos o de la pérdida de tierras. Lo que está en juego es la extinción de una comunidad viva, una cultura que ha sobrevivido literalmente desde la esclavitud gracias a su resiliencia, colectividad y apego a la tierra.
Convertir Sapelo Island en un destino de ricos sin conciencia histórica eliminaría uno de los últimos ejemplos vivientes de la herencia africana preservada en Estados Unidos.
En palabras de muchos activistas: “Si perdemos Sapelo, perdemos nuestras raíces. Y un pueblo sin raíces desaparece con el viento”.
Un llamado a la consciencia nacional
Hoy, mientras políticos discuten sobre presupuestos y crecimiento económico, y compradores adinerados buscan su próxima propiedad frente al mar, la lucha por Sapelo nos recuerda que hay lugares en los que la tierra vale más por su historia que por su precio por metro cuadrado.
¿Merece Estados Unidos perder un patrimonio afroamericano para ganar más turismo? ¿Vale más una mansión vacía que una comunidad vibrante donde el tiempo parece hablar en dialectos ancestrales?
Este no es un simple problema de urbanismo. Es un momento definitorio sobre quién decide el futuro del legado negro en América.
