Robert Saleh aterriza en Tennessee y Sean McVay tambalea en playoffs: dos realidades opuestas en la NFL
Mientras los Titans apuestan por una reconstrucción con Saleh, los Rams avanzan con dudas ofensivas hacia la Final de la NFC
Una nueva esperanza para los Titans: Robert Saleh al mando
Tennessee vuelve a empezar. Por cuarta vez en cinco años, los Tennessee Titans cambian de entrenador en jefe, y esta vez han apostado por Robert Saleh, el ya ex coordinador defensivo de los San Francisco 49ers. Según fuentes cercanas a la franquicia, Saleh ha sido seleccionado para liderar la reconstrucción del equipo tras una seguidilla de temporadas decepcionantes.
Saleh no llega sin experiencia. Aunque fue despedido como entrenador de los Jets luego de un récord global de 20-36 y un arranque de 2-3 en la temporada 2024, su reconocimiento como estratega defensivo sigue sólido. Este 2025 volvió al rol que lo catapultó en la NFL: coordinador defensivo de los 49ers, una de las unidades más temidas a lo largo de la última década.
El legado roto en Tennessee
Mike Vrabel, quien llevó a los Titans a una final de conferencia en 2019, dejó un récord de 19-49 en los últimos cuatro años antes de su despido. Brian Callahan, quien lo reemplazó brevemente, apenas duró 23 juegos al mando. Saleh, conocido por inyectar energía a sus planteles y por su liderazgo emocional en la banca, tiene una tarea titánica: restaurar la credibilidad de la franquicia y construir en torno a un plantel que requiere rejuvenecimiento.
Tennessee ya había entrevistado a 15 candidatos. Entre los finalistas estaban el ex entrenador de los Bears y actual coordinador ofensivo de los Kansas City Chiefs, Matt Nagy, y el propio Saleh. Finalmente, tras la pronta eliminación de los 49ers ante Seattle, los encargados de la búsqueda decidieron volar a Saleh a Nashville, en lugar de hacer una entrevista virtual.
McVay y Rams sobreviven, pero no convencen
Mientras tanto en la NFC, los Los Angeles Rams siguen avanzando en los playoffs, pero con mucho más sufrimiento del que esperaban. Su victoria 20-17 en tiempo extra ante los Chicago Bears mostró una cara muy distinta a la ofensiva arrolladora que fueron en temporada regular. Sean McVay y Matthew Stafford están al borde del colapso ofensivo.
Stafford, ex MVP del Super Bowl, completó solo el 47% de sus pases (20 de 42), sin touchdowns y múltiples errores de ejecución. McVay reconoció el problema abiertamente: “Mentalmente cometimos muchos errores que no son usuales para nosotros. Tenemos que dar claridad como staff técnico”.
¿Quién escala, quién cae?
- En alza: Kam Curl. El profundo logró 13 tacleadas y una vital intercepción en tiempo extra. Será agente libre al terminar la temporada.
- En baja: Matthew Stafford y sus receptores. Puka Nacua atrapó apenas cinco de los diez balones que fueron a él, y Davante Adams tuvo solo dos recepciones. El WR3 sigue siendo una incógnita.
Por qué los Rams generan más dudas que certezas
Aunque avanzan, los Rams no muestran el poder ofensivo que dominó durante la fase regular. Tuvieron apenas 174 yardas en los primeros tres cuartos, y su línea ofensiva vivió su peor jornada del año. Su pateador, Ethan Evans, tuvo que despejar en ocho ocasiones, su récord personal.
En el juego terrestre, Kyren Williams sumó 87 yardas y dos touchdowns, pero McVay pareció olvidar ese recurso al lanzar 42 veces en condiciones climatológicas adversas. Una decisión que incluso fue criticada por los aficionados, quienes no entendían el alejamiento del plan de juego con formaciones de tres alas cerradas, que venían funcionando hasta ahora.
El contraste: reconstrucción desesperada vs. supervivencia con dudas
Mientras Sean McVay aún intentará arreglar el desorden ofensivo justo antes de su cumpleaños 40 y encara a su rival divisional Seattle en la Final de Conferencia, Tennessee pone toda su fe en Robert Saleh para levantar a una franquicia caída en pedazos.
Los Rams han llegado a la Final de la NFC por duodécima vez en su historia y por tercera vez bajo McVay. De esas 12, las últimas cuatro han terminado con pase al Super Bowl (dos en St. Louis y dos en Los Angeles). Un dato que evidencia el ADN ganador del técnico californiano, pero que no garantiza éxito inmediato.
Saleh, por su parte, tendrá que construir desde los cimientos. No hereda una plantilla repleta de estrellas ni un mariscal de campo consolidado. Su perfil ha sido comparado con el de Dan Campbell en los Lions: motivador, exigente y dispuesto a restaurar la cultura organizacional ante todo.
¿Podrá Saleh triunfar donde otros cayeron?
La pregunta clave gira en torno a la capacidad de adaptación de Robert Saleh. En Nueva York, sufrió con una gestión errática desde la gerencia, un mariscal joven que nunca explotó (Zach Wilson) y una división altamente competitiva. En Tennessee, la AFC Sur presenta una posibilidad más realista de competir a corto plazo si logra establecer una defensa sólida —su especialidad— y encontrar constancia en la posición de quarterback.
Los fanáticos de los Titans están hambrientos de progreso. La visión de Saleh debe centrarse en el desarrollo del talento joven y una identidad clara en ambos lados del balón. Si algo ha demostrado la NFL moderna es que un buen entrenador puede ser la diferencia entre un ciclo constante de mediocridad o una nueva era dorada (véase Dan Campbell con Detroit).
McVay y la presión de su legado
Para McVay, la presión es otra. No se trata de construir, sino de mantener la excelencia. Ya ganó un Super Bowl, ya moldeó una ofensiva histórica, pero ahora navega entre errores mentales y cambios cuestionables de esquema. Su plantilla aún tiene talento, pero están lejos de su mejor versión. Llegar a Seattle supone un nuevo examen, uno mental y táctico.
En esta NFL de polaridades, Tennessee busca su redención mientras los Rams intentan sostener el peso de las expectativas. Y ambos caminos —aunque muy distintos— pasan por el factor común más vital del deporte: el entrenador.
