Tottenham, el caos después del caos: ¿Es Thomas Frank el indicado para resucitar a los Spurs?
El técnico danés enfrenta críticas, lesiones y un vestuario desalmado en una temporada que se prometía de reconstrucción pero huele a fracaso
Una nueva era que no despega
Cuando Thomas Frank fue nombrado entrenador de Tottenham Hotspur tras dejar Brentford, muchos pensaron que los Spurs por fin habían encontrado un arquitecto prudente y metódico para edificar un equipo competitivo tras el caótico pero carismático mandato de Ange Postecoglou. Sin embargo, la temporada ha transcurrido entre la frustración y el desencanto.
Con un plantel plagado de lesiones y una racha de resultados infames, el equipo londinense ha caído al 14º puesto en la Premier League y ha sido eliminado de ambas copas domésticas. Las esperanzas continentales, por ahora, se mantienen gracias a una discreta campaña en la Champions League, donde marchan en el puesto 11 de la tabla de 36 equipos.
La presión de los resultados
La derrota 2-1 ante el West Ham ha sido el último clavo en el ataúd de la paciencia de la afición. Los cánticos en contra de Frank retumbaron en el Tottenham Hotspur Stadium, y aunque el técnico dice sentirse respaldado por la directiva, la realidad en el campo es gélida.
“Tengo la sensación de que el club confía en mí”, dijo Frank en rueda de prensa. “A veces el ruido externo forma parte del circo mediático. Mi trabajo es ganar partidos, y sé que recuperaremos la confianza de la afición con trabajo y resiliencia”.
Pero la pregunta es si esto basta en un entorno tan exigente como el de los Spurs. Desde aquel sorpresivo título del Leicester en 2016, el Tottenham se ha afianzado como el eterno proyecto. Ni Mauricio Pochettino, ni José Mourinho, ni Antonio Conte lograron consolidar una versión competitiva y duradera. Ahora, Frank parece tropezar con las mismas piedras.
Estadísticas preocupantes
Desde el inicio de la temporada 2025-26, Tottenham ha disputado 22 partidos de liga, de los cuales solo ha podido ganar 7. Su registro como local es particularmente sombrío: apenas 5 triunfos en 11 juegos en casa, con 6 derrotas – una tasa de derrotas del 55%, inaudito en cancha propia para un club que aspira a competir en Europa habitualmente.
Frank prometía orden táctico y solidez. Sin embargo, lo que se ha visto en el campo es un equipo plano, sin chispa ni desequilibrio ofensivo. Tottenham tiene un promedio de 0.9 goles por partido en la liga — una cifra demasiado baja si se quiere permanecer en la élite del fútbol inglés.
Lesiones, el enemigo silencioso
Parte del desastre se explica por una plaga de lesiones. El técnico confirmó que solo contará con 11 jugadores de campo para enfrentar a Borussia Dortmund en Champions League. “Tenemos tres jugadores que tendrán que forzarse al máximo físicamente para completar los 90 minutos”, lamentó.
Además, el regreso de Dominic Solanke implicó dejar fuera de la lista a Mathys Tel, una decisión amarga pero inevitable. “No fue una decisión fácil”, dijo Frank, “pero este es el fútbol”.
¿Qué ha cambiado desde Postecoglou?
El ciclo anterior de Ange Postecoglou fue anárquico en términos de organización táctica, pero emocionante para el público. Su Tottenham terminó 17º en la liga pero alcanzó la gloria continental al conquistar la Europa League, poniendo fin a una sequía de 17 años sin títulos.
El gusto por el caos era palpable, pero al menos había goles y emociones. Frank, en cambio, ha sumido al equipo en una dinámica de aburrimiento estratégico. Como ironizaba un aficionado en redes, “del entretenimiento australiano pasamos al escandinavo con subtítulos”.
Frank, ¿una víctima del entorno?
No todo es culpa del entrenador. El Tottenham actual es un rompecabezas sin resolver. Las contrataciones no han rendido al nivel esperado, y si bien Frank tenía fama de moldear equipos disciplinados y efectivos en Brentford, se topó en Londres con una plantilla sin identidad ni líderes claros.
La salida de figuras como Harry Kane fue un golpe emocional que aún deja secuelas. Romelu Lukaku y Kevin De Bruyne, fichajes estrella en verano, han pasado más tiempo en la enfermería que en el césped. Sin un eje ofensivo confiable ni una defensa consolidada, los Spurs deambulan sin rumbo.
¿Por qué Tottenham sigue apostando por él?
En un fútbol moderno que expide técnicos como si fueran leche caducada, la directiva de Tottenham, liderada por Vinai Venkatesham, ha optado por la mesura. Parte de la resistencia al despido inmediato tiene que ver con el contexto de lesiones y el deseo de construir un proyecto de largo plazo.
Además, Frank no ha perdido el vestuario. Dentro del equipo, sigue siendo una figura respetada y carismática, especialmente por los jóvenes valores como Pape Sarr y Destiny Udogie, quienes reconocen en él un mentor comprensivo y estructurado.
Un calendario mortal
El verdadero juicio vendrá en las próximas semanas. Tottenham enfrentará a Dortmund por Champions, seguido de duelos cruciales de liga contra Liverpool, Chelsea y Aston Villa. Si no hay un giro inmediato en la dinámica del equipo, el técnico podría pasar de expresar esperanza a empacar sus pertenencias.
“Cuando tienes la espalda contra la pared, peleas”, aseguró Frank. “Esto no va de mí, va del equipo. Y si luchamos juntos, puede ocurrir la magia”.
Palabras que resuenan con nobleza, pero que, sin victorias, pronto se desvanecerán como promesas de campaña.
¿Qué opinan los aficionados?
Las encuestas entre la afición muestran que el apoyo a Frank ha disminuido: un reciente sondeo de Football London reveló que el 63% de los fanáticos cree que el club debería considerar su destitución si el equipo no gana al menos dos de sus próximos cinco partidos.
Las redes sociales, como es habitual, no perdonan. En X (anteriormente Twitter), algunos fans ya han creado el hashtag #FrankOut, mientras otros abogan por paciencia y coherencia institucional con el lema #TrustTheProcess.
El dilema del futuro
Tottenham tiene que elegir entre apostar por la estabilidad y confiar en la visión de Frank o actuar de manera pragmática para evitar una catástrofe mayor. No es una decisión sencilla, pero lo cierto es que, si no llegan los goles ni el fútbol, ningún tipo de discurso bastará para salvar el puesto del técnico danés.
La historia reciente de los Spurs está plagada de reconstrucciones abortadas. ¿Será Thomas Frank una nueva víctima más del experimento eterno o el principio de una cultura ganadora real? Por ahora, lo único que acompaña a Frank... es la incertidumbre.
