¿El 'Board of Peace' de Trump amenaza con eclipsar a la ONU?

La ambición de Donald Trump de crear una estructura paralela para resolver conflictos globales despierta tensiones con Europa, preocupa a diplomáticos y sacude las bases del orden internacional.

Una idea polémica en pleno Foro Económico Mundial

En el marco del Foro Económico Mundial en Davos, el expresidente de Estados Unidos, Donald Trump, arremetió contra el sistema multilateral liderado por la Organización de las Naciones Unidas (ONU) y logró otra vez atraer la atención mundial—esta vez, con la propuesta de un nuevo organismo global: el Board of Peace. Este consejo, compuesto por líderes seleccionados por el propio Trump, aparenta ser la herramienta geopolítica con la que el expresidente busca rediseñar el equilibrio de poder en la resolución de conflictos mundiales.

Lo que comenzó como una estructura pensada para supervisar el alto al fuego en Gaza, ha evolucionado, según palabras del propio Trump, hacia una plataforma global «alternativa» de paz y gobernanza internacional. Sin embargo, esta iniciativa ha generado fuertes reacciones tanto en círculos diplomáticos tradicionales como en los mercados financieros.

El caso Groenlandia: una advertencia a Europa

Antes de presentar detalles del Board of Peace, Trump despertó dudas al amenazar a ocho aliados europeos con tarifas por su oposición al polémico plan de adquisición de Groenlandia. Esta propuesta, que ya había causado perplejidad global en su primer mandato, volvió a escena y —como era de esperarse— causó revuelo en la OTAN y en los mercados bursátiles.

Trump finalmente dio marcha atrás a la medida tras un acuerdo preliminar con el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, asegurando que había logrado “todo lo que necesitábamos” respecto a Groenlandia. El S&P 500 subió un 1.2% luego de estas declaraciones, poniendo en evidencia el peso de sus palabras sobre la economía internacional.

«No haremos eso», dijo Trump en su discurso, refiriéndose a la opción militar para apoderarse de la isla. Su decisión sorprendió a más de uno, dando paso a una interrogante más profunda: ¿Qué busca Trump realmente con el Board of Peace?

¿Una estructura paralela a la ONU?

El Board of Peace fue inicialmente concebido para supervisar una solución pacífica en Gaza, siguiendo el plan de 20 puntos de Trump que incluye el cese de hostilidades entre Israel y Hamás, y la reconstrucción del territorio palestino. Sin embargo, el alcance del consejo ha crecido sin control, generando serios cuestionamientos sobre su legitimidad y sus verdaderas intenciones.

Varios países europeos, entre ellos Francia, Noruega, Suecia y Eslovenia, ya han declarado que no participarán del consejo. En palabras de un diplomático europeo: «Nos sentimos incómodos con este esfuerzo. Preferimos discutir primero el papel del consejo en Gaza antes de ampliar su mandato a nivel global».

Reacciones divididas en la comunidad internacional

  • Qatar, Pakistán y Emiratos Árabes Unidos aceptaron unirse al consejo, pero subrayaron su apoyo a la causa palestina y el derecho a un Estado propio.
  • Francia, miembro permanente del Consejo de Seguridad de la ONU, se negó rotundamente.
  • China, Rusia y Reino Unido, los otros tres miembros permanentes, aún evalúan su participación.

La percepción de que Trump quiere reemplazar al Consejo de Seguridad con una entidad afín genera amenazas a la legitimidad del sistema multilateral vigente desde 1945. Robert Wood, embajador estadounidense retirado y veterano en la ONU, fue tajante: «No creo que haya mucho interés en sustituir al Consejo de Seguridad. Con todos sus defectos, sigue siendo nuestra mejor herramienta para la resolución de conflictos».

La visión reformadora vs. la visión rupturista

El secretario general de la ONU, António Guterres, ha encabezado reformas internas para modernizar el organismo, como la consolidación de agencias y recortes presupuestarios, en respuesta a las amenazas de recortes financieros por parte de EE.UU. Aun así, Trump ha insistido en que la ONU está «inflada» y promueve ideologías que no comparte.

A pesar de sus críticas, Trump reconoce que “la ONU tiene gran potencial”, aunque en el mismo aliento cuestiona su eficacia histórica. La contradicción entre crítica y esperanza dibuja con nitidez su estrategia: desacreditar al organismo mientras plantea una alternativa diseñada a su medida.

Groenlandia como símbolo de poder geoestratégico

Detrás de la insistencia en Groenlandia, se esconde una verdad incómoda para Europa: el Ártico se ha vuelto un punto clave en la pugna entre grandes potencias. La posibilidad de nuevas bases militares estadounidenses en territorio groenlandés, como parte del acuerdo con Dinamarca, subraya la importancia militar del polo norte. Como recordó Rutte en Fox News: «Debemos proteger colectivamente el Ártico de la influencia rusa y china».

La estrategia de Trump emula la doctrina del realismo geopolítico, donde los recursos naturales, la ubicación y el dominio militar pesan más que el multilateralismo y la diplomacia. Pero sus métodos —tarifas, amenazas y anuncios sin detalles— dificultan la cooperación.

Una amenaza real al orden multilateral

La aparición del Board of Peace no sería el primer intento de Estados Unidos por liderar proyectos paralelos a la ONU. Pero su contexto actual la hace especialmente peligrosa. En palabras de Mark Carney, primer ministro de Canadá, «el orden basado en reglas está desvaneciéndose. Los países medianos, como Canadá y los europeos, están optando por desarrollar mayor autonomía estratégica».

A esto se suma la desconfianza hacia la intención de Trump, según diversos analistas: ¿Es el Board una herramienta para la paz o una estrategia para marginar a los actores que no siguen su doctrina?

¿Cambio estructural o fuego artificial?

Matthew Kroenig, del Atlantic Council, sostiene que la amenaza de tomar Groenlandia fue “posiblemente una maniobra de negociación”. Pero incluso si fue un farol, ya tuvo consecuencias: Canadá ha planteado unir fuerzas entre países pequeños contra grandes potencias agresivas.

Por otra parte, el embajador Daniel Fried advierte: «Ha sido innecesariamente dramático y costoso, pero por ahora, reparable». Eso sí, recalca que si Trump hubiera continuado por el camino del conflicto con Dinamarca y la OTAN, las secuelas habrían sido profundas.

El dilema: ¿reinventar o fortalecer?

Frente al dilema global entre reformar el sistema actual o reinventarlo por completo, las potencias enfrentan disyuntivas estructurales. Las naciones en desarrollo tienden a priorizar la ONU, valorando su participación formal en la mesa de negociación. Para ellas, cualquier nuevo sistema no sería inclusivo sino selectivo y vertical.

Guterres lo resumió con claridad cuando fue preguntado en la BBC sobre la U.N. bajo la presidencia de Trump: «Tengo plena confianza en el futuro de la humanidad. Y lucho para que la ONU forme parte de esa renovación inevitable».

La historia juzgará si el Board of Peace fue un intento visionario o un capricho disruptivo más de un líder que nunca aceptó intermediarios.

Este artículo fue redactado con información de Associated Press