El impacto económico del miedo: cómo las redadas de ICE están poniendo en jaque a los negocios en Minneapolis

Las operaciones migratorias han afectado duramente a comercios, hoteles y trabajadores en las Ciudades Gemelas. Mientras el temor paraliza comunidades, algunos encuentran formas de resistir con solidaridad local.

Un tsunami económico provocado por redadas migratorias

La ciudad de Minneapolis —conocida por su diversidad cultural y fuerte tejido empresarial— enfrenta una crisis sin precedentes. Aunque no se trata de una recesión nacional ni de una caída bursátil, el miedo ha calado hasta el corazón del comercio local. Desde restaurantes hasta hoteles, muchos negocios están viendo desplomarse sus ingresos hasta en un 80% por efecto directo del aumento en la actividad de ICE (Immigration and Customs Enforcement).

Estas consecuencias no son abstractas. Comercios como Taste of East African, un restaurante popular entre la comunidad somalí en Minneapolis, apenas logran mantener sus puertas abiertas. Su gerente, Hibaq Nimale, ciudadana estadounidense criada en Kenia como refugiada de Somalia, lo describe así:

“Incluso si le dices a ICE que eres ciudadano, no te creen. Así que todos tienen miedo.”

Comunidad inmigrante en el epicentro del pánico

La situación ha paralizado áreas enteras, sobre todo aquellas con fuerte presencia de inmigrantes. Según reportes brindados por el Minneapolis Federal Reserve, ya en octubre habían señales de desaceleración económica en los indicadores de la región, pero el gran cambio ocurrió en enero, tras la llegada de más de 2,000 oficiales federales.

Según un informe de enero, casi el 20% de los negocios encuestados dijeron haber reducido su personal por preocupaciones relacionadas con la aplicación de leyes migratorias. Gig workers, como repartidores de Uber Eats o DoorDash, han dejado de aceptar pedidos en zonas consideradas riesgosas.

La tormenta perfecta para los negocios

Las protestas contra la presencia de agentes federales también han sido intensas. Empresas como Target Corp. han sido blanco de manifestaciones organizadas por líderes religiosos, activistas y sindicatos. El clero local ha pedido a la cadena minorista que corte todo vínculo con las fuerzas de seguridad federales.

Las reacciones empresariales han sido mixtas. Por ejemplo, varios hoteles de cadenas como Hilton o IHG han cancelado reservas hechas por oficiales federales tras las presiones públicas… sólo para volver a aceptarlas después de que el Departamento de Seguridad Nacional (DHS) los señalara por supuestamente obstruir la ley.

¿Qué dice la ley sobre ICE en negocios privados?

Muchos dueños de pequeños negocios y sus empleados no conocen completamente sus derechos legales frente a estas situaciones. De acuerdo con John Medeiros, abogado de inmigración corporativa en Nilan Johnson Lewis, ICE puede entrar en áreas públicas de un negocio (como el comedor, pasillos o la entrada), pero para ingresar a zonas privadas, como cocinas u oficinas, necesitan un permiso del dueño o una orden judicial firmada por un juez.

Además, trabajadores y clientes tienen el derecho a guardar silencio, negarse a registrar áreas sin orden y pedir un abogado. Documentar encuentros con agentes federales también es un derecho válido.

Consecuencias económicas: más allá de las cifras

Las estadísticas económicas son alarmantes:

  • Descenso de hasta 80% en ventas en algunos negocios.
  • Cancelaciones masivas de reservas en hoteles.
  • Al menos tres hoteles grandes no aceptan nuevas reservas, incluyendo el Hilton DoubleTree.
  • Menor afluencia de clientes en tiendas, restaurantes y malls.

Fred Haberman, CEO de una agencia de marketing, señala que incluso las empresas de cuello blanco han sido afectadas, principalmente por las dificultades logísticas de sus colaboradores: “El cierre de escuelas y guarderías ha alterado toda la cadena de soporte”, comenta.

Adam Duininck, presidente del Minneapolis Downtown Improvement District, teme que este nuevo panorama tenga efectos estructurales y permanentes en la economía urbana de la ciudad.

El dilema de los hoteles: entre la seguridad y el lucro

Los hoteles se han visto forzados a elegir entre la seguridad de su personal —muchos de ellos inmigrantes o de minorías— y los ingresos derivados de contratos con el gobierno federal. El Hilton Canopy en Minneapolis, por ejemplo, ha suspendido temporalmente sus operaciones mientras se convierte en escenario de intensas protestas.

Duininck subraya la tensión entre lo económico y la conciencia social: “Lo que se siente seguro para mí como empresario es diferente para quienes deben venir cada día a trabajar”.

Estrategias de boicot como herramienta de presión

Frente al estancamiento político, líderes religiosos y movimientos sociales están recurriendo a tácticas históricas: boicots y protestas económicas. El evento más reciente ha sido una convocatoria de huelga general para exigir el cese inmediato de las operaciones de ICE. Rescata las bases del boicot exitoso promovido contra Target por eliminar políticas de equidad e inclusión.

Los organizadores esperan que las ausencias masivas en trabajos, escuelas y centros comerciales impacten suficientemente a los bolsillos corporativos y generen presión hacia una reforma o moderación de las tácticas de inmigración.

Solidaridad comunitaria: una tabla de salvación

En medio de estas tensiones, algunos vecinos están actuando. Aunque el restaurante Taste of East African ha perdido a un 70% de sus clientes habituales (principalmente somalíes), vecinos nacidos en EE.UU. están acercándose para conocer la cocina y brindar su apoyo financiero y humano.

Estamos agradecidos, pero no sabemos cuánto puede durar este tipo de apoyo espontáneo”, dice Nimale. El servicio es más lento, hay menos personal y la incertidumbre reina. Pero al menos por ahora, los gestos solidarios son una luz en medio del apagón económico.

En última instancia, el caso de Minneapolis ilustra una verdad inquietante pero urgente: cuando el miedo le gana a la economía, todos perdemos.

Este artículo fue redactado con información de Associated Press