La Corte Suprema vs Trump: ¿Está en riesgo la independencia de la Reserva Federal?

Lisa Cook, la primera mujer afroamericana gobernadora de la Fed, enfrenta el intento de destitución de Trump, reavivando el debate sobre la politización del banco central

Una batalla judicial sin precedentes

El pasado miércoles, la Corte Suprema de Estados Unidos se dedicó a escuchar los argumentos en un caso que podría alterar profundamente el equilibrio entre el poder ejecutivo y una de las instituciones más críticas y, hasta ahora, independientes: la Reserva Federal (Fed).

El protagonista de este enfrentamiento es Donald Trump, expresidente y posible candidato republicano para 2026, quien busca destituir a Lisa Cook, miembro actual de la Junta de Gobernadores de la Fed, alegando fraude hipotecario. Cook, por su parte, niega las acusaciones y argumenta que su remoción representaría una amenaza directa a la independencia del banco central estadounidense.

¿Quién es Lisa Cook?

Lisa D. Cook hizo historia en 2022 al convertirse en la primera mujer afroamericana en formar parte del consejo de la Fed. Antes de su nombramiento, fue profesora en Michigan State University y asesora económica durante la administración de Barack Obama.

Su enfoque progresista, orientado a políticas inclusivas y a la reducción de las disparidades económicas, ha sido bien recibido por sectores laborales y académicos. No obstante, desde su llegada, ha sido objeto de ataques por parte de figuras conservadoras, entre ellas el propio Trump.

“For as long as I serve at the Federal Reserve, I will uphold the principle of political independence in service to the American people”, dijo Cook tras terminar la audiencia en la Corte.

¿Qué se alega contra Cook?

Según la acusación encabezada por Bill Pulte, funcionario federal de vivienda y simpatizante de Trump, Cook habría cometido fraude hipotecario al declarar como "residencia principal" dos propiedades distintas en Michigan y Georgia durante 2021, justo antes de su entrada a la junta de la Fed.

Desde el punto de vista técnico, esto podría reducir las tasas hipotecarias y requerir menores pagos iniciales. No obstante, los abogados de Cook han presentado documentos indicando que una de las propiedades fue señalada como "casa de vacaciones" o "segunda residencia", mostrando que no hubo intento de engañar ni acción criminal.

“No hay fraude, ni intención de engañar, nada remotamente criminal que justifique esta acusación”, escribió Abbe Lowell, abogado de Cook, a la fiscal general Pam Bondi.

Lo que está en juego: la independencia del banco central

Pese a que no es la primera vez que un presidente intenta presionar al banco central—Richard Nixon tuvo roces similares en los años 70—, nunca en los 112 años de historia de la Reserva Federal se ha destituido a un gobernador de dicha institución.

Esto se debe a que la Fed fue estructurada deliberadamente como un ente semiautónomo, protegido del vaivén de la política partidista. Los nombramientos se hacen por 14 años, evitando influencias electorales y políticas inmediatas.

Un ejemplo clásico de esta autonomía ocurrió durante la presidencia de Paul Volcker en los años 80, quien elevó agresivamente las tasas de interés para combatir la inflación, pese al descontento del entonces presidente Ronald Reagan.

El actual presidente de la Fed, Jerome Powell, ha defendido que el rol del banco no es hacer política, sino estabilizar la economía. Incluso calificó la investigación criminal contra él como “pretextos” motivados por la molestia de Trump hacia las políticas de tasas de interés.

Los intereses de Trump: ¿control o economía?

Según analistas políticos como David Frum (“The Atlantic”) y Larry Sabato (UVA), el intento de destitución de Cook no se trata únicamente de una acusación legal. La medida responde al deseo de Trump de reconfigurar la junta directiva de la Fed con figuras leales que podrían implementar medidas monetarias alineadas con sus intereses políticos.

Durante su mandato y posteriores discursos, Trump ha insistido en recortar las tasas de interés drásticamente. Argumenta que rebajar las tasas permitiría un mayor gasto y consumo, y ayudaría a su campaña promoviendo mejor acceso al crédito para hipotecas, autos y préstamos estudiantiles.

“Estados Unidos debería tener la tasa de interés más baja del mundo”, proclamó Trump en Davos, Suiza.

Este enfoque, sin embargo, ha generado preocupaciones entre economistas, incluidos miembros del propio Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC), quienes temen que una baja excesiva en las tasas podría desencadenar inflación, reviviendo pesadillas económicas de décadas pasadas como en 1979-1981.

El escepticismo de los jueces

Durante la audiencia, al menos seis jueces de los nueve integrantes de la Corte Suprema mostraron escepticismo ante los argumentos de destitución propuestos por el equipo legal de Trump.

Incluso el juez Brett Kavanaugh, nombrado por el propio Trump, afirmó: “Permitir esta destitución debilitaría, si no es que destruiría, la independencia del banco central”.

El presidente de la Corte Suprema, John Roberts, también enfatizó que, dada la complejidad y relevancia del caso, emitir una decisión firme podría ser preferible a enviar el asunto de vuelta a tribunales inferiores.

Por lo tanto, es probable que el tribunal favorezca a Cook, permitiéndole continuar en su cargo mientras el caso avanza. Esto marcaría un precedente importante para proteger a la Fed de ataques políticos.

Lo que piensa Wall Street

El caso ha sido seguidamente por los mercados financieros. La menor estabilidad institucional en la Fed podría traducirse en volatilidad bursátil, cambios de capitales hacia refugios como oro o bonos del Tesoro, y debilitamiento del dólar.

Para Wall Street, la independencia de la Fed es un “pilar de confianza”. El solo hecho de que Trump busque manipular su composición para reducir tasas apartándose de modelos basados en análisis económico genera profundas inquietudes.

De hecho, el índice S&P 500 cayó levemente el día de los argumentos orales, y se observó un repunte del 1,7% en la cotización del oro, según Bloomberg.

¿Un precedente alarmante?

Los críticos de la Casa Blanca ven este caso como parte de una estrategia sistemática para politizar instituciones clave durante un eventual segundo mandato de Trump. En su primer período, ya había destituido limitadamente a otros funcionarios como el director del FBI, el inspector general del Departamento de Estado y fiscales federales.

Sin embargo, la destitución de un gobernador de la Fed debido a un tecnicismo hipotecario sin fundamento penal podría abrir la puerta para intervenir en el funcionamiento del banco en función de intereses electorales.

Como lo expresó la economista Stephanie Kelton, profesora en Stony Brook University y autora de “The Deficit Myth”:

“Perder la independencia de la Fed significa que cada decisión de política monetaria estará filtrada por las prioridades políticas del presidente en turno. Es un camino peligroso e históricamente regresivo”.

Hacia el futuro: ¿viene una era de politización monetaria?

El desenlace del caso de Lisa Cook definirá mucho más que su permanencia en el cargo. Es el primer gran pulso legal sobre si Estados Unidos puede tolerar que la política partidista penetre aún más en organismos supuestamente apolíticos.

Los desafíos a esta independencia no son nuevos, pero el caso actual ofrece una visión clara de lo que podría suceder si la Corte Suprema le da luz verde a acciones presidenciales extremas.

Será tarea del máximo tribunal del país decidir si protege la arquitectura institucional más sagrada de la economía estadounidense... o si abre una grieta política de imprevisibles consecuencias.

Este artículo fue redactado con información de Associated Press