Perú entre sombras: denuncias, empresarios chinos y la fragilidad de la presidencia interina
José Jerí enfrenta una crisis política que combina escándalos diplomáticos, relaciones no transparentes con empresarios chinos y una tensa cuenta regresiva hacia las elecciones generales
Una escena repetida en la política peruana
Desde 2016, el Perú ha contado con siete presidentes en menos de una década. Esta cifra, más propia de una telenovela política que de una democracia consolidada, refleja una tendencia de inestabilidad institucional crónica. A esa cadena se suma José Jerí, presidente interino desde octubre de 2025, luego de la destitución de Dina Boluarte. Sin embargo, lejos de consolidar una transición democrática estable, Jerí está inmerso ya en su propia tormenta.
Del chifa al escándalo: encuentros no registrados y vínculos sensibles
Todo comenzó con una cena y una compra de dulces. Según Jerí, uno de los encuentros denunciados con el empresario chino Yang Zhihua —también conocido como “Johnny”— fue en un restaurante porque tenía antojos de comida china. Otro ocurrió, según él, en una tienda mayorista. Pero el trasfondo de estos encuentros ha provocado una investigación preliminar por parte de la Fiscalía por tráfico de influencias y lobby ilegal.
Yang no es un ciudadano chino cualquiera. Su empresa obtuvo en 2023 una concesión para construir una central hidroeléctrica en los Andes peruanos, proyecto que aún no se ha ejecutado. Sumado a esto, la omisión de registrar estos encuentros —obligatorios por ley para funcionarios de alto rango— despierta interrogantes sobre el verdadero alcance de la relación entre el presidente y el empresario.
¿Quién es Ji Wu Xiaodong y qué hacía en Palacio?
El caso se complica aún más por la figura de Ji Wu Xiaodong. También de nacionalidad china, este personaje está bajo arresto domiciliario por presuntamente liderar una organización criminal dedicada a la tala ilegal en la Amazonía peruana. Aun así, logró ingresar tres veces al Palacio de Gobierno.
Jerí se justificó diciendo que Ji Wu sólo estaba “sirviendo comida” durante una de las reuniones vinculadas al Día de la Amistad Peruano-China, celebrado el 1 de febrero. Y agregó que el ciudadano casi no hablaba español. Sin embargo, el Ministerio de Relaciones Exteriores de Perú lo tiene registrado como intérprete oficial chino-español.
Es decir, el supuesto desconocimiento del presidente no convence ni al sector público ni a la opinión pública.
¿Diplomacia o favores? El delicado equilibrio con China
China no solo es el mayor socio comercial de Perú desde hace más de una década, sino también uno de los principales inversores en sectores estratégicos como minería, infraestructura y energía. En ese contexto, los altos funcionarios peruanos mantienen vínculos diplomáticos estrechos con empresas y personalidades del país asiático.
No obstante, lo que debería ser una relación institucionalizada y transparente, se ve empañada por encuentros privados, no registrados, entre quién ocupa la máxima jerarquía del Poder Ejecutivo y empresarios con intereses económicos directos. ¿Estamos frente a un nuevo tipo de clientelismo globalizado? ¿O es simplemente la vieja corrupción que ahora habla mandarín?
Un Congreso vigilante… ¿o una oposición oportunista?
El Congreso peruano, dominado por la oposición desde hace varios períodos, ha sido acusado tanto de obstaculizar gobiernos electos como de actuar en defensa de la legalidad. Con Jerí, la historia se repite. Apenas asumió, sus detractores comenzaron a promover mociones de censura y actualmente ya acumula varias solicitudes de vacancia presidencial.
En esta ocasión, la Comisión de Fiscalización del Congreso ha citado al mandatario por sus reuniones clandestinas. Jerí ha respondido argumentando que se trata de una acción “desestabilizadora”, diseñada para influir en las elecciones generales programadas para el 12 de abril de 2026. La batalla política ya no es verbal. El proceso penal puede marcar el inicio de su descenso.
Una democracia herida: corrupción, crimen y desilusión
Perú no solo enfrenta una clase política inestable, sino también un clima social complejo. Según una encuesta del Instituto de Opinión Pública de la PUCP (enero de 2026), más del 82% de los peruanos cree que “ningún político actual representa sus intereses”.
- La tasa de criminalidad en Lima se ha disparado un 34% desde 2024, según datos del Ministerio del Interior.
- La pobreza ha vuelto a niveles pre-pandemia, alcanzando un 26% en 2025, según el INEI.
- Apenas un 8% confía en el Congreso, y solo un 6% en la Presidencia de la República.
El caso Jerí no es aislado: es el síntoma visible de una estructura institucional corroída. La desilusión se profundiza cuando incluso los gobiernos interinos caen en los mismos vicios que sus predecesores.
Legado de sombras: ¿qué sigue para José Jerí?
José Jerí insiste en su inocencia y ha mostrado disposición a colaborar con la Fiscalía. Ha enviado una carta al fiscal de la Nación, Tomás Gálvez, indicando su “voluntad de prestar declaraciones y aclaraciones según lo requiera la justicia”. Pero ni sus explicaciones ni su actitud conciliadora han bastado para calmar el escepticismo.
Una pregunta ronda en el aire: ¿Podrá Jerí llegar a las elecciones de abril sin ser destituido o renunciar? ¿Será juzgado o absuelto antes de irse del cargo? Las apuestas ya están sobre la mesa del Tribunal Constitucional, del Congreso y, sobre todo, del juicio ciudadano.
Un patrón peligroso: el poder como pasarela a la impunidad
La presidencia en Perú se ha convertido en una silla eléctrica institucional. En los últimos diez años, salvo raras excepciones, todos los presidentes han sido investigados, encarcelados, destituidos o exiliados. Ollanta Humala, Pedro Pablo Kuczynski, Martín Vizcarra, Pedro Castillo, Dina Boluarte… la lista parece interminable.
Parte del problema es la ausencia de reformas estructurales en los mecanismos de control al poder. La Ley de Transparencia es letra muerta sin fiscalizadores independientes. Y si los registros de visitas presidenciales pueden alterarse o ignorarse, ¿cuán cerca estamos del abuso sistémico del poder?
El “problema chino” y los desafíos internacionales
La creciente presencia china en Perú es un hecho. Según ProInversión, China ha invertido más de 15.000 millones de dólares en proyectos en Perú desde 2010. Pero esta influencia también plantea tensiones entre soberanía nacional y dependencia económica.
Los vínculos del actual presidente con empresarios cuestionados de China no son sólo un escándalo local: son diplomáticos, geopolíticos y estratégicos. ¿Puede Perú establecer límites sin poner en riesgo su posición en la economía latinoamericana? ¿O su clase política seguirá derrochando capital político en cenas encubiertas y dulces misteriosos?
El país del “mientra tanto”
Mientra tanto se resuelve el caso, mientras tanto se investiga, mientras tanto se gobierna. Perú se ha convertido en una nación del “mientras tanto”, donde gobernar muchas veces no es sinónimo de liderar, sino de sobrevivir. José Jerí aún puede corregir el rumbo, pero el margen es estrecho. La historia reciente sugiere que quien llega a Palacio, ya está condenado a salir por la puerta de atrás.
