El incierto renacer nuclear de Japón: ¿una segunda oportunidad para TEPCO?
El reinicio fallido del reactor Kashiwazaki-Kariwa pone en jaque los esfuerzos de Japón por reactivar su política energética nuclear
Por más de una década, Japón ha vivido bajo la sombra del desastre de Fukushima. Hoy, con el fallido primer intento de reinicio en la planta nuclear más grande del mundo, el debate sobre el futuro energético del país vuelve a encenderse, con la misma intensidad del núcleo que intenta despertar.
Un reinicio simbólico y suspendido
El pasado jueves, la planta nuclear de Kashiwazaki-Kariwa, ubicada en la prefectura de Niigata al norte de Tokio, protagonizó un intento histórico de reinicio nuclear. Esta instalación, gestionada por Tokyo Electric Power Company Holdings (TEPCO), la misma empresa detrás del fallido complejo de Fukushima, arrancó el proceso para volver a poner en marcha el reactor No. 6, inactivo desde hace más de 12 años.
Pero la reactivación duró apenas unas horas. Una anomalía técnica —calificada por TEPCO como un problema con las barras de control, piezas vitales para el control de la reacción nuclear— obligó a suspender el proceso. Aunque la compañía aseguró que no hubo riesgo para la seguridad, el hecho ha generado dudas entre expertos e indignación entre los sectores opositores a la energía atómica.
Kashiwazaki-Kariwa: un gigante dormido desde 2011
Con una capacidad total de 8 millones de kilovatios, Kashiwazaki-Kariwa es la planta nuclear más grande del mundo. Antes del desastre de Fukushima en 2011, sus siete reactores eran una piedra angular del suministro energético japonés. Sin embargo, tras el accidente de Fukushima —que provocó el peor desastre nuclear desde Chernóbil— todos los reactores fueron detenidos por razones de seguridad.
Hoy, más de una década después de que un terremoto y un tsunami destruyeran los sistemas de refrigeración de Fukushima Daiichi, Japón da señales de un viraje energético. El país, limitado en recursos naturales, ve en la energía nuclear una solución para responder a la creciente demanda eléctrica y los compromisos climáticos internacionales.
TEPCO y la pesada herencia de Fukushima
El fracaso parcial del reinicio no solo refleja un revés técnico; revive la herencia de una empresa cuya cultura de seguridad fue brutalmente cuestionada por expertos y organismos independientes tras el desastre de 2011.
“El accidente de Fukushima fue causado más por una falta de gobernanza y seguridad corporativa que por el terremoto en sí”, dictaminó la Comisión Investigadora Independiente del Parlamento Japonés (NAIIC).
Hoy, TEPCO debe enfrentarse no solo al desafío técnico de resucitar instalaciones nucleares, sino también a recuperar la confianza perdida de la opinión pública y las autoridades reguladoras.
¿Reinicio seguro o riesgo inaceptable?
En Japón existen opiniones divididas respecto al uso de energía nuclear. Un sector cada vez más amplio, preocupado por la seguridad y el medio ambiente, cuestiona el retorno de los reactores.
- Según una encuesta del diario Asahi Shimbun en 2023, el 58% de los japoneses está en contra del reinicio de reactores nucleares.
- Por otro lado, organismos como el Ministerio de Economía, Comercio e Industria (METI) han presionado por reinicios para garantizar una fuente energética estable.
La decisión de reactivar el No. 6 de Kashiwazaki-Kariwa se consideraba un hito simbólico, ya que es el primer intento de TEPCO desde la tragedia en Fukushima. Si lograba completarse, el reactor generaría 1,35 millones de kilovatios, suficiente para alimentar más de 1 millón de hogares en Tokio.
14 reactores han vuelto a operar en Japón… pero no los de TEPCO
Desde 2011, 14 reactores nucleares han sido reiniciados en todo Japón bajo las nuevas regulaciones más estrictas. Sin embargo, ninguno de los reactores operados por TEPCO había sido aprobado hasta este intento en Kashiwazaki-Kariwa.
Esto se debe a una serie de deficiencias encontradas incluso en los últimos años. En 2021, la Autoridad de Regulación Nuclear de Japón (NRA) prohibió que TEPCO operara la planta hasta que mejorara su sistema de seguridad sobre amenazas internas, como sabotajes. El levantamiento de esta prohibición fue apenas el primer paso hacia el reinicio.
El costo financiero y ambiental de Fukushima: una advertencia vigente
A más de una década del desastre de 2011, el costo total de la limpieza y compensaciones se estima en 22 billones de yenes (más de 139 mil millones de dólares). Algunos territorios alrededor de Fukushima siguen siendo inhabitables debido a la radiación, y persisten controversias en torno al vertido de aguas tratadas al Océano Pacífico, un tema que generó tensiones diplomáticas, especialmente con Corea del Sur y China.
Ante este pasado, muchos se preguntan: ¿puede confiarse nuevamente en TEPCO?
El dilema energético japonés
Japón importa cerca del 90% de su energía. Tras apagarse sus 54 reactores en 2011, el país incrementó notablemente el consumo de gas natural licuado y carbón, lo que derivó en emisiones elevadas y una mayor dependencia energética.
La reactivación nuclear es parte integral del plan del gobierno para reducir emisiones y asegurar el suministro energético. En 2022 se anunció que Japón planea extender la vida útil de sus reactores existentes y construir nuevos.
Sin embargo, según el Instituto de Energía de Japón, incluso si se reinician los reactores más modernos, Japón necesitará más de una década para alcanzar su meta del 20-22% de energía nuclear en la matriz energética nacional para 2030.
Nueva era o nuevo error: el tiempo dirá
El reinicio fallido del reactor No. 6 sirve como recordatorio de que el camino hacia el renacimiento nuclear está sembrado no solo de cables y toneladas de concreto, sino de heridas políticas, sociales y tecnológicas aún abiertas.
“TEPCO ha mejorado estructuralmente. Pero mejorar su reputación llevará más que sistemas de control. Se necesitan años de transparencia, humildad y cero errores”, opinó Kiyoshi Kurokawa, médico y presidente de la Comisión Independiente sobre Fukushima.
Mientras TEPCO evalúa cuándo dará el siguiente paso, el mundo observa con atención. Porque en Japón, más que energía, se está jugando un delicado equilibrio entre progreso tecnológico y memoria colectiva.
