Manipulación y retroceso: así socavan los derechos civiles bajo la administración Trump

Desde imágenes alteradas hasta la eliminación de protecciones contra el acoso laboral, una mirada crítica a las recientes decisiones del gobierno estadounidense

Un montaje con impacto político

El pasado jueves, una imagen manipulada comenzó a circular desde la cuenta oficial de la Casa Blanca en la red social X (anteriormente Twitter). En ella, se mostraba a la abogada de derechos civiles Nekima Levy Armstrong supuestamente llorando mientras era arrestada durante una protesta contra las políticas migratorias en Minnesota.

Sin embargo, la imagen fue digitalmente alterada. Levy Armstrong, en realidad, mantenía una expresión neutral al momento de su arresto. El abogado Jordan Kushner, quien representó a Armstrong y estuvo presente en el lugar, declaró que “ella estaba completamente calmada y racional. No hubo lágrimas. Esto es una difamación escandalosa”.

Para comprobarlo, su esposo grabó un video del momento que pronto será difundido para exponer la manipulación, confirmó Kushner.

Una estrategia de desprestigio

La compartida —y falseada— imagen fue diseñada para impactar emocionalmente, alimentando una narrativa promovida por figuras como Kaelan Dorr, subdirector de comunicaciones de la Casa Blanca. En otro documento publicado en X, Dorr insistió en una retórica polarizante: “El cumplimiento de la ley continuará. Los memes continuarán”.

No es la primera vez que esta administración usa las redes sociales para moldear la percepción pública a partir de inexactitudes. La combinación de manipulación visual y mensajes polémicos representa una forma moderna de propaganda digital, cuyos efectos en la opinión pública son cada vez más profundos.

El problema de fondo: criminalizar la protesta

Levy Armstrong participó en una manifestación dentro de una iglesia para denunciar las políticas migratorias restrictivas del gobierno. La elección del lugar tenía un fuerte componente simbólico: muchas iglesias en EE.UU. han servido como santuarios para inmigrantes indocumentados.

La protesta fue pacífica, aunque interrumpió brevemente un servicio religioso. Esto fue suficiente para que el Departamento de Seguridad Nacional la arrestara bajo cargos de alteración del orden público, y que la Casa Blanca aprovechara el momento para ejecutar una campaña de desacreditación.

Otro golpe: revocación de guía sobre acoso laboral

Solo unas horas después del escándalo con la imagen falsa, la Comisión para la Igualdad de Oportunidades en el Empleo (EEOC, por sus siglas en inglés) votó para rescindir su guía de 2024 contra el acoso en el lugar de trabajo.

Este documento, de más de 190 páginas, proporcionaba claridad normativa sobre cómo los empleadores debían proteger a sus empleados conforme al Título VII de la Ley de Derechos Civiles de 1964. Fue fruto de múltiples rondas de comentarios públicos (más de 38,000) y actualizaba por primera vez en 25 años las políticas de prevención del acoso, especialmente tras el auge del movimiento #MeToo.

Desmantelamiento progresivo de protecciones

Bajo liderazgo republicano, la EEOC ha comenzado a desmantelar protecciones para trabajadores LGBTQ+ y minorías. Andrea Lucas, presidenta de la comisión, justificó la decisión citando una orden ejecutiva emitida por Trump donde se establece que solo existen dos sexos inmutables: masculino y femenino.

Lucas ha argumentado que “no se deja un vacío legal” al eliminar la guía, ya que recursos del sector privado pueden llenar el hueco normativo. Sin embargo, miles de organizaciones no gubernamentales y defensoras de los derechos laborales han señalado que esta medida representa una agresión frontal a los derechos laborales.

La comisionada demócrata Kalpana Kotagal fue la única en votar en contra y expresó: “Es como tirar al bebé junto con el agua del baño”. Añadió que los avances logrados en años de lucha están siendo descartados sin permitir una discusión pública.

Protestas y resistencia

La decisión ha generado protestas frente al edificio de la EEOC en Washington, donde agrupaciones como Human Rights Campaign y National Women’s Law Center alzaron la voz bajo el lema “¡Manos fuera de la EEOC!”.

Kate Miceli, excolaboradora del Departamento de Trabajo, expresó: “Esta guía era detallada y centrada en el trabajador. Eliminarla es una bofetada en la cara”.

Un grupo de 12 exfuncionarios de la EEOC y del Departamento del Trabajo también criticó duramente la decisión: “Quitar este documento priva a los empleadores de una hoja de ruta clara para crear lugares de trabajo libres de acoso”.

Un patrón preocupante

Los eventos recientes muestran un patrón coherente: manipulación mediática, criminalización de la protesta social y retroceso en políticas de protección. Todas estas acciones han sido ejecutadas en un lapso corto pero con un gran impacto político y social.

Este patrón se alinea con otras medidas tomadas por la administración, como la salida de EE.UU. de la Organización Mundial de la Salud o la aplicación de severas restricciones migratorias. Lo que está en juego no son solo derechos individuales, sino el mismo marco institucional que sustenta la democracia estadounidense.

El uso estratégico de la desinformación

El caso de la imagen manipulada de Nekima Levy Armstrong revela cómo la desinformación ya no es solo un problema de redes marginales o cuentas anónimas. Por el contrario, su institucionalización desde el poder ejecutivo representa una nueva fase en la batalla por el control narrativo.

Al distorsionar la realidad y vilipendiar a figuras clave del activismo, se construye una versión alternativa de los hechos donde los defensores de los derechos civiles son presentados como criminales.

¿Qué sigue?

La lucha continúa ahora en los tribunales y en las calles. Levy Armstrong ha prometido defenderse legal y públicamente, mientras activistas exigen responsabilidades por parte de quienes publicaron y difundieron una imagen fabricada.

Las organizaciones de defensa laboral y de derechos civiles ya han comenzado a movilizarse contra la eliminación de la guía de acoso laboral, advirtiendo que sin ella, los trabajadores quedarán peligrosamente expuestos.

Estados Unidos vive en un momento donde las líneas entre verdad y propaganda, protesta e ilegalidad, protección y desprotección han comenzado a desdibujarse. Y como ha sucedido tantas veces en la historia, son las voces críticas, legales y comunitarias quienes deberán recuperar el hilo conductor de la justicia.

Referencias e impacto

  • En el año fiscal 2024, la EEOC recibió más de 35,000 denuncias de acoso laboral.
  • Más de 80 organizaciones laborales firmaron una carta exigiendo mantener la guía de 2024.
  • La guía eliminada fue desarrollada tras una sentencia de la Corte Suprema de 2020 que reconocía la protección laboral para personas LGBTQ+.

La pregunta que queda abierta: ¿puede una democracia sostenerse cuando las herramientas legales y simbólicas que garantizan la equidad son desmanteladas por aquellos en puestos de poder?

Este artículo fue redactado con información de Associated Press