Protestas, fe y deportaciones: la crisis migratoria que sacude a Minnesota
El arresto de Nekima Levy Armstrong, las redadas de ICE y el uso de un niño de 5 años como señuelo desatan controversia en St. Paul
Una protesta en la iglesia desata una tormenta política y moral
El domingo 19 de enero de 2026, la iglesia Cities Church de St. Paul, Minnesota, se transformó en el escenario de una protesta que ha puesto al Estado en el centro del debate nacional sobre inmigración, derechos humanos y libertad religiosa. Un grupo de activistas, liderado por Nekima Levy Armstrong, interrumpió un servicio religioso para denunciar que el pastor de la congregación también es agente del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE).
Con gritos de “¡ICE fuera!” y “Justicia para Renée Good”, los manifestantes señalaron a la congregación que no se puede seguir normalizando la presencia de autoridades represivas en espacios espirituales. Esta acción culminó con la detención de Armstrong, reconocida abogada de derechos civiles y ex presidenta de la rama de la NAACP en Minneapolis.
“No toleramos ataques en lugares de culto”: reacción oficial
La fiscal general Pam Bondi no tardó en responder. Desde su cuenta en X (antes Twitter), aseguró que el gobierno “no tolerará ataques a lugares de culto”, y respaldó el arresto de Armstrong.
Levy Armstrong contrastó: “No se puede dirigir una congregación mientras se trabaja para una agencia que ha costado vidas y generado miedo en nuestras comunidades”. Su crítica se agudizó al recordar el caso de Renée Good, una madre de tres hijos que fue fatalmente baleada por un agente de ICE a inicios de mes.
Ante estos hechos, el Departamento de Justicia abrió una investigación por violaciones a los derechos civiles.
El caso de Liam: un niño de 5 años como pieza en una redada
Mientras continuaba la controversia en St. Paul, nuevas informaciones sacudieron a la comunidad: un niño de apenas cinco años fue arrestado junto con su padre por agentes federales cuando regresaban a casa tras asistir al preescolar.
Liam Conejo Ramos fue detenido el martes por la tarde cuando los agentes del ICE abordaron el auto que estaba entrando al garaje familiar. Los agentes obligaron a Liam a tocar la puerta del hogar para verificar si había más personas en el interior, según denunció la superintendente del distrito escolar Columbia Heights, Zena Stenvik.
“Usaron a un niño de cinco años como señuelo”, denunció Stenvik en una conferencia de prensa. Según ella, la familia de Liam tiene una solicitud de asilo pendiente y no se les ha ordenado abandonar el país.
ICE responde: “No fuimos tras el niño”
La portavoz del Departamento de Seguridad Nacional, Tricia McLaughlin, respondió con una versión diferente: ICE estaba dirigiendo un operativo para detener al padre del menor, Adrian Alexander Conejo Arias, un ciudadano ecuatoriano presuntamente en condición irregular. Aseguró que fue “por la seguridad del niño” que uno de los agentes se quedó con él mientras los demás arrestaban a su padre, quien presuntamente salió corriendo del vehículo y dejó a su hijo atrás.
Ambos fueron trasladados a una celda familiar en Texas.
Una comunidad bajo asedio
El caso de Liam no es aislado. Según informó Stenvik, otros tres estudiantes del distrito han sido detenidos por ICE en las últimas dos semanas: un joven de 10 años, un adolescente de 17 años en camino a la escuela, y otro menor de la misma edad. El distrito sirve a unos 3.400 estudiantes, la mayoría de familias inmigrantes.
“Estamos viendo un impacto directo en la asistencia escolar”, aseguró Stenvik. En una jornada reciente, llegaron a faltar casi dos tercios de los alumnos por temor a redadas.
Ella Sullivan, maestra de Liam, describió al niño como “amable y cariñoso”. Entre lágrimas concluyó: “Solo quiero que esté a salvo y aquí de nuevo, donde pertenece”.
Una campaña federal agresiva
El ICE ha intensificado operaciones en Minnesota. En palabras de Greg Bovino, funcionario de la Patrulla Fronteriza, en las últimas seis semanas han arrestado a 3.000 personas, a quienes tildó de “criminales peligrosos”.
No obstante, organizaciones como el Immigrant Law Center of Minnesota, bajo liderazgo de Julia Decker, advierten que no existe verificación independiente sobre la veracidad de estas cifras ni sobre cuán peligrosas son realmente las personas detenidas.
¿Intersección entre fe y represión?
El caso de la iglesia Cities Church ha puesto en la mira la convivencia entre roles aparentemente incongruentes: el de pastor y el de agente de inmigración. Para Armstrong y otros activistas, esta dualidad representa una traición al mensaje espiritual de cuidado, compasión y justicia.
Sin embargo, la Convención Bautista del Sur, la mayor denominación protestante en EE.UU., defendió al pastor/funcionario de ICE señalando que “la compasión hacia las familias migrantes no puede justificar la violación de espacios sagrados”.
Una batalla moral para el país
Este conjunto de incidentes coloca a Minnesota como un microcosmos de los profundos choques entre política migratoria, derechos humanos y libertades religiosas. Para activistas como Armstrong, se está utilizando la ley como instrumento de intimidación y control, no de justicia.
“Criminalizar la protesta pacífica y proteger el accionar letal de agentes federales no es justicia, es intimidación”, proclamó Armstrong antes de su arresto. Por su parte, las autoridades de ICE aseguran que todos sus procedimientos son dentro del marco legal, y están dirigidos a quienes “representan un peligro”.
En medio de esta batalla, permanece la pregunta: ¿Es posible garantizar la seguridad nacional sin destruir familias y comunidades? ¿Y qué papel debe jugar la fe cuando el Estado llama a sus fieles a reprimir en nombre de la ley?
Mientras líderes, abogados, profesores y religiosos toman posiciones opuestas, los escolares de Columbia Heights continúan faltando a la escuela, porque tienen miedo.
Para algunos, la frontera está cada vez más cerca, incluso dentro del templo.
