Zelenskiy desde Davos: ¿Dónde está Europa cuando Ucrania más la necesita?
En el Foro Económico Mundial, el presidente ucraniano lanza duras críticas a Europa por su lentitud y falta de contundencia ante la agresión rusa, mientras EE.UU. impulsa conversaciones de paz
Un grito de desesperación ucraniano resuena en Davos
En el marco del Foro Económico Mundial en Davos, el presidente de Ucrania, Volodímir Zelenskiy, tomó el escenario no con diplomacia, sino con una enérgica recriminación hacia Europa. Su mensaje fue claro: la vieja Europa, con sus valores e historia, ha sido lenta, fragmentada e insuficiente en responder a la brutal invasión rusa que afecta a su país desde hace casi cuatro años.
“Europa parece perdida”: un discurso que sacudió conciencias
En un auditorio repleto de líderes mundiales, el mandatario ucraniano habló sin rodeos: “Europa parece perdida”. Comparó su situación actual con la película “El Día de la Marmota”, donde el protagonista revive el mismo día una y otra vez. “Hace un año dije aquí que Europa tenía que aprender a defenderse. Ha pasado un año y todo sigue igual”, lamentó.
Zelenskiy insistió en que, mientras Estados Unidos ha actuado con firmeza e incluso audacia en conflictos como los de Venezuela e Irán, Europa aún parece atrapada en debates políticos, temores electorales y una pasividad que raya en lo cómplice.
Fragmentación europea: el enemigo silencioso de Ucrania
Es cierto que la Unión Europea ha movilizado ayuda militar, humanitaria y económica para Ucrania. Entre 2022 y 2023, la UE aportó más de 50.000 millones de euros en diferentes tipos de asistencia, y países como Polonia, Lituania y Alemania se han destacado. Sin embargo, Zelenskiy apuntó a una verdad incómoda: no todos los países del bloque de 27 miembros actúan con igual compromiso.
Las divisiones internas sobre cómo abordar el conflicto, el miedo a provocar a Moscú y las elecciones nacionales han hecho que acciones clave se dilaten o simplemente no ocurran. Zelenskiy criticó la falta de acción frente a la flota fantasma rusa que sortea sanciones para seguir exportando petróleo. También acusó a las autoridades europeas de dudar en utilizar los activos rusos congelados para financiar la defensa ucraniana.
Una crisis de identidad europea
Quizás la frase más impactante del discurso fue: “Europa todavía se siente más como una geografía, una historia, una tradición; no una fuerza política real, no una gran potencia”. Y entonces lanzó la acusación más demoledora: muchos líderes europeos solo piensan en “resistir hasta las próximas elecciones”.
No es la primera vez que se cuestiona si Europa está preparada para ser más que un mercado común. El proyecto europeo, tras la Segunda Guerra Mundial, ha ido evolucionando, pero sus estructuras políticas, limitadas por la soberanía nacional, dificultan una reacción unificada frente a crisis externas.
Una guerra que redefine al continente
Desde el inicio de las hostilidades en 2014 con la anexión de Crimea y, más aún, desde la invasión total rusa en febrero de 2022, Rusia ha capturado alrededor del 20% del territorio ucraniano. La línea de frente se extiende por más de 1.000 kilómetros.
El ejército ruso ha sufrido grandes pérdidas y enfrenta una economía debilitada por sanciones internacionales. Aún así, la guerra continúa. Del lado ucraniano, el cansancio es palpable. Hay falta de municiones, escasez de soldados (con más de 200.000 deserciones reportadas y alrededor de 2 millones de ucranianos evitando el servicio militar), y una urgente necesidad de mantener el interés mundial en el conflicto.
¿Estados Unidos interviene con otro enfoque?
Frente a una Europa que Zelenskiy considera paralizada, Estados Unidos ha asumido un papel activo en impulsar una salida negociada. En Davos, el presidente ucraniano se reunió con Donald Trump durante una hora. Ambos calificaron el encuentro como “productivo”.
El enviado especial Steve Witkoff y Jared Kushner, yerno de Trump, se dirigieron a Moscú tras su paso por Suiza, lo que indica el interés de Washington en avanzar en una negociación. Aunque esto podría significar soluciones difíciles para Kyiv, Zelenskiy aseguró que “las propuestas de paz están casi listas” y que hay dos días de conversaciones programadas en Emiratos Árabes Unidos con la participación de Estados Unidos, Ucrania y Rusia.
¿Paz a cualquier costo?
Uno de los puntos más complejos de estas conversaciones gira en torno al estatus de los territorios ocupados por Rusia en el este de Ucrania. A pesar de las negociaciones, Zelenskiy fue claro: “Los rusos también deben estar dispuestos a hacer concesiones, no solo Ucrania”.
También mencionó que, tras un eventual acuerdo de paz, se solicitarán garantías de seguridad posguerra que, si bien ya han sido acordadas entre Kyiv y Washington, deberán ser ratificadas por las legislaturas correspondientes.
La relación complicada entre Trump y Zelenskiy
El vínculo entre Trump y Zelenskiy ha tenido altibajos. Durante su administración anterior, Trump fue criticado por recortes en la ayuda militar a Ucrania y por usar al país como peón político en disputas internas estadounidenses. Sin embargo, Zelenskiy no dudó en agradecer el envío de sistemas de defensa aérea Patriot, fundamentales para mitigar los ataques rusos a la infraestructura crítica.
“Le pedí más, necesitamos seguir defendiendo nuestra red eléctrica, nuestras ciudades, nuestras vidas”, declaró el presidente ucraniano.
Ucrania frente al olvido mundial
Con guerras como las de Gaza o los conflictos políticos en África y Asia monopolizando titulares, Ucrania teme desaparecer del radar internacional. Davos se convirtió así en una oportunidad para recalibrar la atención mundial hacia el conflicto europeo más importante desde la Segunda Guerra Mundial.
“Repetimos lo mismo una y otra vez, durante semanas, meses y ahora años. Esa es nuestra vida actual”, dijo Zelenskiy. Palabras que no solo avanzan como lamento, sino como advertencia: si los aliados flaquean, Ucrania podría caer, y junto con ella, la idea de una Europa fuerte y soberana.
Europa: potencia económica, debilidad geopolítica
La intervención de Zelenskiy en Davos nos recuerda que la potencia económica europea no se traduce automáticamente en poder geopolítico. El conflicto ucraniano ha puesto a prueba la capacidad de acción del continente y las tensiones entre la diplomacia y la realpolitik.
El año 2024 será crucial. No solo para definir los términos de la paz o continuar la guerra, sino también para responder a una pregunta existencial: ¿está Europa dispuesta a dejar de actuar como espectadora y convertirse en protagonista de su propio destino?
Como dijo el líder ucraniano: “Algunos europeos son realmente fuertes, pero muchos simplemente esperan a que alguien les diga por cuánto tiempo deben resistir”.
