El Mundial más caro de la historia: ¿Está FIFA perdiendo el contacto con los fanáticos?
Precios astronómicos, reventas millonarias y acceso limitado marcan la Copa del Mundo 2026 en EE. UU., México y Canadá
Por qué asistir al Mundial 2026 podría costarte más que un automóvil nuevo: el torneo más esperado del planeta fútbol está también en camino de convertirse en el más excluyente y caro de la historia. Lo que alguna vez fue una celebración del deporte accesible para millones, hoy parece alejarse cada vez más del alcance del aficionado promedio.
Un fenómeno de demanda sin precedentes
Gianni Infantino, presidente de FIFA, lanzó una bomba durante el Foro Económico Mundial en Davos: “En casi cien años de historia del Mundial, FIFA ha vendido alrededor de 50 millones de entradas en total. Para este Mundial, en apenas cuatro semanas de preventa, hemos recibido solicitudes equivalentes a mil años de Copas del Mundo”. Esta afirmación representa tanto la magnitud del evento como la paradoja con la que ya muchos fanáticos lidian: hay más entusiasmo que nunca, pero menos acceso real.
Precios fuera de los límites
FIFA ofrece entradas con precios que van desde los $140 hasta la cifra escandalosa de $8,680 dólares para un boleto de categoría uno en la final. Pero la verdadera controversia comienza con la plataforma oficial de reventa de FIFA, donde los precios están siendo inflados de manera descomunal.
Esta semana, se reportaron entradas para la final listadas a $230,000 dólares. Y aunque FIFA afirma no fijar los precios de reventa, sí obtiene un 30% de comisión por cada transacción, lo que convierte este mecanismo en una fuente adicional de ingresos millonarios para la organización.
Reventa legal y descontrolada
Infantino defendió el sistema afirmando que en Estados Unidos “es perfectamente legal revender entradas.” En América del Norte, los mercados de reventa como NBATickets.com ya operan bajo esta lógica, permitiendo a los usuarios establecer cualquier precio. Pero llevar este modelo a un evento de la escala del Mundial puede tener consecuencias preocupantes.
Ronan Evain, director ejecutivo del grupo Football Supporters Europe, no dudó en calificar la estrategia actual como una “traición monumental”, argumentando que “una proporción significativa de las entradas disponibles en la plataforma de reventa están allí solo con fines lucrativos”.
Una práctica sin precedentes
Esta será la primera Copa del Mundo en implementar precios dinámicos, una estrategia usada en conciertos o espectáculos, donde los precios fluctúan conforme a la demanda. Si bien esto puede tener sentido en eventos privados, es cuestionable que FIFA adopte esta medida mientras se presenta como una organización sin fines de lucro y con la misión de democratizar el fútbol.
El Mundial de Qatar 2022 aplicó restricciones más estrictas. Por ejemplo, limitaba el rango de precios y se cobraban tarifas de reventa de solo 5% o dos riyales cataríes (aproximadamente $0.50). Ahora, la situación ha cambiado drásticamente.
La respuesta de FIFA: "Refleja al mercado norteamericano"
FIFA justifica su modelo diciendo que “refleja la práctica de mercado existente en eventos de entretenimiento y deportivos en nuestros países anfitriones”. Pero esta explicación no ha calmado a los fanáticos europeos y latinoamericanos, para quienes el fútbol no es un lujo, sino parte esencial de su identidad cultural.
Curiosamente, los países que más han criticado los precios —Alemania y Reino Unido— son también, según Infantino, los segundos y terceros en la lista de solicitudes de entradas por detrás de Estados Unidos.
¿Es el Mundial un evento para todos?
La retórica de FIFA siempre fue clara: hacer del Mundial una celebración universal. Sin embargo, con entradas promedio inalcanzables para una gran parte de la población mundial, surge una pregunta existencial: ¿Sigue siendo el Mundial de todos?
En México, donde el salario mínimo diario es de aproximadamente $11 dólares, una entrada de $140 representaría casi dos semanas de sueldo. Ni hablar de las cifras más elevadas. Y esto sin contar viajes, alojamiento ni alimentación.
El impacto de la inflación del deporte globalizado
Para algunos, lo que ocurre con las entradas del Mundial no es más que una etapa natural del crecimiento de la industria global del deporte. Según Statista, el mercado global de deportes está valorado en más de $500 mil millones, y los grandes eventos como la Copa del Mundo representan algunas de las principales fuentes de ingresos.
Sin embargo, otros ven en esta tendencia una amenaza al alma misma del fútbol, deporte que históricamente ha prosperado en barrios humildes, campos polvorientos y canchas de cemento. En palabras del periodista británico Barney Ronay: “El fútbol comercia con emociones humanas, no solo con asientos ocupados”.
¿Una fiesta sólo para millonarios?
Cabe preguntarse qué tipo de ambiente reinará en los estadios si los únicos que pueden asistir son millonarios y marcas patrocinadoras. ¿Dónde quedan los hinchas de siempre, los que viajan a dedo, los que cantan sin cesar, los que se pintan la cara y dejan el alma por su selección?
La pasión futbolística no se puede medir en dólares. El alma de eventos como un Mundial reside en la diversidad de fanáticos, no en el poder adquisitivo.
FIFA y su dilema: dinero o identidad
La FIFA se encuentra en una encrucijada crítica. Si bien es cierto que su objetivo es organizar un torneo de talla mundial, no puede hacerlo a costa de perder vínculo con sus raíces y con los millones de seguidores que la sostienen.
Por más que se alegue que “hay entradas desde $60” reservadas para las 48 federaciones nacionales, la realidad es que la mayoría de los hinchas necesitarán suerte para acceder a esos escasos boletos. Y los precios dinámicos del mercado secundario terminan por dinamitar cualquier acceso razonable.
Un modelo que requiere reforma
Las federaciones nacionales deben jugar un papel más activo en proteger a sus aficionados. Algunos países de Europa ya están considerando acciones coordinadas para exigir mayor transparencia y control sobre cuántas entradas reciben sus hinchas y a qué precio.
Asimismo, los gobiernos locales que acogen partidos también pueden tener injerencia. La regulación del mercado de reventa varía por país, y una presión conjunta podría limitar prácticas especulativas tan agresivas.
El Mundial 2026 y una advertencia para el futuro
La Copa del Mundo 2026 marcará un hito, no solo por las cifras récord de países participantes (48) y ciudades anfitrionas (16), sino por el tono que establecerá para futuros torneos. Si se convierte en un evento excluyente y de élite, se corre el riesgo de desconectar a una generación entera de fanáticos que creció soñando con estar allí.
En tiempos en los que las ligas locales luchan por atraer públicos y la juventud se dispersa entre miles de estímulos digitales, el fútbol no puede darse el lujo de dar la espalda a su base.
¿Es demasiado tarde?
La presión popular aún puede influir en FIFA. Episodios previos demuestran que la organización responde (aunque tarde) cuando el ruido es sostenido. Ocurrió con la Superliga europea y con protestas sobre derechos de trabajadores migrantes en Qatar. Dependerá de los aficionados, los medios y las asociaciones de hinchas hacer oír su voz.
Porque cuando la fiebre del Mundial llegue, muchos estarán frente a una pantalla preguntándose si ese espectáculo debía haber sido también suyo, viviendo la emoción desde las gradas.. y no desde la barrera financiera impuesta.
