Hormigas de fuego en Hawái: la diminuta amenaza que podría destruir un paraíso natural

La especie invasora avanza en Maui y pone en peligro la biodiversidad, la salud pública y programas educativos en la isla. ¿Estamos a tiempo de detenerla?

Una amenaza diminuta, pero devastadora

En la isla de Maui, en Hawái, una invasión silenciosa está causando alarma entre ecologistas, educadores y autoridades locales. Se trata de la hormiga de fuego pequeña (Wasmannia auropunctata), una de las especies invasoras más nocivas del mundo, según la UICN (Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza).

Este insecto, apenas visible a simple vista, no solo causa un doloroso escozor al picar, sino que representa una amenaza directa a la biodiversidad, la agricultura, el turismo y la salud pública. A pesar de los esfuerzos por contenerla desde su detección inicial en Maui en 2009, los últimos años han mostrado un incremento preocupante en su presencia.

El descubrimiento que encendió las alarmas

La situación escaló recientemente cuando una de estas hormigas fue detectada dentro del Waiheʻe Coastal Dunes and Wetlands Refuge, una reserva ecológica fundamental gestionada por Hawaiʻi Land Trust. Scott Fisher, líder del equipo de restauración, describió su reacción al enterarse: “Fue visceral. Mis hijos crecieron nadando en este río. Pensar que no podrán disfrutarlo igual… es devastador”.

Un refugio en riesgo

El refugio no solo es un ecosistema biodiverso, sino también un espacio educativo que recibe miles de escolares cada año. Su objetivo es fomentar la conciencia ambiental e histórica con enfoque en la cultura hawaiana. Sin embargo, si la infestación se propaga, las actividades al aire libre, incluyendo campamentos y talleres, podrían cancelarse indefinidamente.

¿Qué hace tan peligrosas a estas hormigas?

Las hormigas de fuego pequeñas tienen una capacidad única para establecer supercolonias, invadiendo cada centímetro cúbico de espacio disponible. Brooke Mahnken, excoordinador del comité de especies invasoras de Maui, lo describe así: “Una vez establecidas, colonizan todo. Es una pérdida increíble de biodiversidad. Todo lo demás desaparece: muere, es devorado o desplazado”.

Sus efectos no se limitan al medioambiente: animales domésticos y de granja pueden terminar ciegos por las múltiples picaduras. Para los humanos, además del doloroso escozor, representan un riesgo en labores agrícolas y espacios recreativos.

Una expansión fuera de control

Si hasta hace unos años se detectaban en promedio dos nuevos sitios por año en Maui, en 2024 esta cifra subió a ocho nuevos focos. En total, hasta septiembre, se habían identificado al menos 28 infestaciones en la isla, distribuidas en áreas como Kīhei, Haʻikū, Hāna y Kapalua.

Lissa Strohecker, especialista en divulgación del comité contra especies invasoras, señala que el problema podría llegar a un punto crítico: “Estamos al borde de ganar o perder esta lucha. No podemos permitir que esto fracase”.

Cómo se lucha contra ellas: ciencia, perros rastreadores y drones

La estrategia de control involucra tecnología de punta, incluyendo un perro detector de hormigas llamado Freddie, un labrador financiado con donaciones de fundaciones y entrenado en Australia. Además, el equipo utiliza drones y helicópteros para dispersar carnadas con s-methoprene, un inhibidor del crecimiento que impide la reproducción de las hormigas.

El proceso es largo y meticuloso. Se trata de aplicar el tratamiento cada seis semanas durante un año completo, seguido por cinco años más de vigilancia constante para declarar una zona erradicada. “Es un trabajo arduo, iterativo y de largo plazo”, afirma Mahnken.

El rol fundamental de la comunidad

El 40% de las infestaciones ocurren en terrenos privados, y 3 de cada 4 se descubren gracias a reportes ciudadanos. Por eso, la educación de la comunidad es clave. Se recomienda revisar con frecuencia plantas en macetas, tierra, compost u otros materiales de jardinería antes de introducirlos al hogar.

Los residentes pueden solicitar kits de detección —que contienen tubos con mantequilla de maní— y enviarlos al comité. Allí, técnicos como Monte Tudor-Long revisan muestras bajo microscopio. “Es estresante confirmar que hay una nueva colonia, pero prefiero saberlo antes de que se expanda”, afirma.

La importancia de la financiación

Históricamente, el comité ha recibido cerca de $2 millones de dólares anualmente, provenientes de subvenciones estatales y locales. Solo una parte se destina a las hormigas de fuego. Con el crecimiento del problema, buscan recursos alternativos, como el nuevo impuesto verde turístico que podrían destinar a contener estas infestaciones.

Consecuencias si fracasa la erradicación

Un brote amplio en zonas como el refugio Waiheʻe implicaría una disrupción en la educación ambiental y la conservación cultural, al desplazar el aprendizaje al interior de edificios, interrumpir las labores agrícolas y afectar directamente el bienestar de quienes viven y visitan Maui.

Además, Hawái podría convertirse en un caso paradigmático del colapso de ecosistemas insulares frente a especies invasoras mal gestionadas. Esto tendría consecuencias en la biodiversidad global, como ha sucedido con otras islas que enfrentaron invasiones biológicas con escasa respuesta pública.

Una historia de resiliencia… y esperanza

Pero no todo es pesimismo. El comité ha logrado erradicar con éxito 9 focos en Maui. La clave está en seguir detectando a tiempo, iniciar tratamientos agresivos y contar con el compromiso de las autoridades, ONGs y la ciudadanía.

Como explica Fisher: “Quiero que este lugar sea donde aprendas sobre historia cultural y natural, donde pongas tus manos en la tierra. Pero nada de eso será posible si permitimos que estas hormigas ganen esta batalla”.

La lucha por Maui continúa. ¿Podrán unas pocas manos humanas y un detector de cuatro patas vencer a millones de diminutas invasoras rojas? El futuro aún no está escrito. Y el tiempo corre.

¿Cómo puedes ayudar si vives o visitas Hawái?

  • Evita trasladar plantas o tierra sin inspeccionarlas adecuadamente.
  • Solicita un kit de detección gratuito y revisa tu jardín o terraza.
  • Reporta cualquier sospecha de hormigas agresivas en stoptheant.org.
  • Apoya programas ambientales locales mediante donaciones o voluntariado.

En palabras de Strohecker: “Quieren encontrarlas antes de que ellas te encuentren a ti”.

Este artículo fue redactado con información de Associated Press