Una voz entre barrotes: cómo la música está humanizando las cárceles femeninas en Brasil
El certamen ‘La Voz de la Libertad’ transforma vidas dentro de las prisiones de Río de Janeiro, creando un espacio de arte, esperanza y dignidad
En una sala multifuncional del centro penitenciario Djanira Dolores de Oliveira en Río de Janeiro, se escucha el eco de aplausos y notas melodiosas mientras quince mujeres privadas de libertad se turnan para ocupar el escenario. No es un acto institucional, ni un trámite judicial más; es el certamen musical ‘La Voz de la Libertad’, un ejercicio de arte, dignidad y redención que ofrece una mirada distinta y profundamente humana al sistema penitenciario brasileño.
Mucho más que un concurso de canto
El evento, en su tercera edición, es organizado por la Secretaría de Administración Penitenciaria del estado de Río de Janeiro, y ha ganado notoriedad no sólo por las voces que revela, sino también por el impacto emocional y social que genera. Con el tema de este año centrado en la esperanza y emancipación, el concurso aspira a resignificar el tiempo en prisión mediante la cultura y el arte.
Las participantes —procedentes de cuatro unidades carcelarias distintas— se prepararon durante meses con ensayos, pruebas de vestuario y maquillaje, y entrenamiento vocal. El gran día, algunas cantaron música popular brasileña (MPB), otras eligieron himnos de alabanza evangélica, todas con una emotividad y entrega que conmovieron al jurado y al público, compuesto por autoridades, voluntarios y sus propias compañeras de reclusión.
El escenario del cambio: Un acto de belleza y valentía
El color púrpura marcó la escenografía del evento: cortinas, luces y vestidos. Un simbolismo poderoso para muchas de las participantes, como Fernanda Fernandes Domingues, de 36 años, ganadora del primer premio quien exclamó con lágrimas en los ojos: “¡No sé ni qué decir, estoy muy feliz! La música me da fortaleza en este momento tan triste, porque estar presa es muy duro”.
Otra concursante, Rilary Cristina Leite, que antes del encierro cantaba en bares, fiestas y misa, también expresó su gratitud: “Esto es mágico; hacemos lo que amamos. Es libertad para nosotras. Estamos presas, pero el arte nos libera”. Leite sueña con presentarse en el festival Rock in Rio.
¿Por qué importa esto tanto?
La cárcel, por definición, aísla, castiga y restringe. Pero en paralelo, también debe reinsertar y transformar. Según Maria Rosa Lo Duca Nebel, Secretaria de Administración Penitenciaria del estado, eventos como este encajan con la misión de rehabilitación del sistema carcelario: “Nuestro objetivo es rehabilitar a través del trabajo, el estudio, la lectura y, como hoy, mediante la cultura”.
Además, hay un efecto colateral positivo: el ambiente dentro del penal mejora. “Esto ayuda a calmar los ánimos, a reducir la tensión. El entorno carcelario, incluso en una unidad femenina, es naturalmente hostil. Experiencias como esta brindan un respiro”, explicó la secretaría.
Rehabilitación o espectáculo: ¿Dónde está el límite?
Críticos podrían argumentar que eventos así no cambian sistemáticamente las condiciones de los centros penitenciarios o que podrían ser vistos como estrategias de relaciones públicas. Pero ese escepticismo pierde sentido al hablar con las propias internas, quienes encuentran en la música algo que el encierro no puede quitarles: identidad, sueños, dignidad.
Una de ellas, Cassiane Victoria Moura Martins, ganadora de la edición pasada, expresó que “cantar es como una medicina; me calma, me ordena por dentro. Necesito hacerlo”. Ella planea explotar su talento una vez que recupere la libertad, creando contenido musical para redes como TikTok y Canal Brasil.
Transformación desde dentro: Datos del sistema penitenciario brasileño
Brasil tiene la tercera población carcelaria más grande del mundo, superando los 835.000 reclusos, siendo el 4.8% mujeres, según datos del Ministerio de Justicia (2023). Las cárceles femeninas suelen concentrar un alto índice de privación social, y la mayoría de las reclusas son madres solteras, afrodescendientes y de baja escolaridad.
Las políticas de resocialización en Brasil son limitadas. Según un informe del Foro Brasileño de Seguridad Pública (FBSP), sólo el 12% de las detenidas tienen acceso a educación formal y apenas el 9% están involucradas en actividades laborales internas. Iniciativas culturales como esta llenan un vacío crítico.
Impacto psicológico: Una reconstrucción desde el arte
Especialistas en criminología y psicología penitenciaria sostienen que la construcción de una narrativa positiva sobre uno mismo es clave para evitar la reincidencia. En ese sentido, actividades como la música, el teatro o la literatura permiten reconstruir la autoestima y resignificar la identidad propia.
“Estas experiencias culturales funcionan como ventanas al alma. Permiten a las internas pensarse desde otros lugares que no sean el crimen o el castigo”, afirma la psicóloga clínica y exasesora del sistema penitenciario paulista, Dra. Carolina Ferraz.
La cultura como política pública penitenciaria
No se trata de un hecho aislado. Argentina, Colombia y México han promovido programas similares. En Colombia, por ejemplo, el famoso proyecto ‘Música por la Paz’ involucra a internos que conforman orquestas sinfónicas. En México, desde 2016, la Secretaría de Cultura apoya montajes teatrales en reclusión con el programa ‘Teatro Penitenciario’.
Según la ONU, los programas culturales en prisiones pueden reducir la reincidencia hasta en un 40%, aumentar la estabilidad emocional de los presos e incluso prevenir conflictos internos.
Desafíos estructurales que aún persisten
A pesar del éxito emocional y simbólico de estos eventos, la precariedad carcelaria en Brasil continúa siendo alarmante: hacinamiento de hasta el 180%, insuficiencia de insumos básicos, y violencia institucional documentada año tras año. La Asociación para la Prevención de la Tortura (APT) señaló que sólo en Río de Janeiro, hubo más de 2.000 quejas de malos tratos en 2023.
Frente a este escenario, iniciativas como ‘La Voz de la Libertad’ recuerdan que la humanidad y la creatividad sobreviven incluso en condiciones extremas. Pero también deben ser puentes hacia una reforma más integral del sistema carcelario.
Una nota final llena de esperanza
El próximo objetivo de la organización es lograr que el espectáculo sea televisado localmente o transmitido por plataformas digitales, permitiendo a la sociedad conocer estas voces que, muchas veces, solo son escuchadas cuando caen en el silencio del olvido judicial o mediático.
Porque, como bien cantó Rita Lee, cuya canción “Ovelha Negra” fue interpretada por una de las concursantes: “Você não me ensinou a te esquecer”. Y lo mismo vale para estas mujeres. No nos pueden enseñar a olvidarlas mientras sigan cantando con esa fuerza para ser vistas, oídas y recordadas.
La belleza puede encontrarse incluso detrás de barrotes, y la música, definitivamente, puede abrir rejas que el acero no sabe cómo mover.
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