La tragedia silenciosa de Gaza: entre acuerdos políticos y supervivencia diaria
El segundo tramo de la tregua en Gaza se estanca mientras los civiles padecen frío, hambre y muerte
Un nuevo capítulo en el conflicto: la presión sobre Netanyahu
Este fin de semana, figuras clave de la política estadounidense, incluyendo a Jared Kushner y Steve Witkoff, se reunieron con el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu con un objetivo prioritario: presionar por la implementación de la segunda fase del acuerdo de tregua en Gaza. Aunque el encuentro fue confirmado por la oficina del primer ministro israelí, los detalles permanecen escasos. La urgencia estadounidense radica en querer mantener el impulso del acuerdo mediado por el expresidente Donald Trump, con la esperanza de frenar el sufrimiento humanitario que asola a la región desde octubre de 2023.
Condiciones humanitarias insostenibles: frío, hambre y muerte en Gaza
Mientras los líderes negocian, en Gaza los civiles afrontan el crudo invierno en condiciones devastadoras. Más de 480 palestinos han muerto por fuego israelí desde que comenzó la tregua, y al menos nueve niños han fallecido por hipotermia en las últimas semanas. Una de las tragedias recientes incluye la muerte de dos adolescentes palestinos, de 13 y 15 años, abatidos mientras recogían leña en un área calificada como "segura" por el ejército israelí. El acceso a electricidad es prácticamente inexistente y la población depende de fogatas improvisadas para cocinar y calentarse.
“Ellos no tenían culpa, no hicieron nada malo”, exclamó Arafat al-Zawara, pariente de las víctimas, frente a medios internacionales. El ejército israelí, por su parte, defendió su accionar al acusar a los fallecidos de intento de ataque con explosivos, versión que niegan familiares, zonas hospitalarias de Gaza e incluso organizaciones internacionales.
El Rafah como símbolo de esperanza (y tensión)
Uno de los puntos más sensibles de la segunda fase del acuerdo es la reapertura del cruce de Rafah entre Gaza y Egipto, bloqueado desde el inicio de la guerra. El cruce es la principal vía de entrada y salida para los gazatíes, así como la única puerta para la ayuda humanitaria significativa. El actual control israelí sobre el lado gazatí de Rafah es un escollo importante que impide su funcionamiento pleno.
Ali Shaath, responsable designado para liderar un supuesto futuro gobierno tecnócrata en Gaza, afirmó que se espera la apertura “en ambas direcciones” en los próximos días. Sin embargo, Israel aún no lo ha confirmado y planea discutirlo en su próxima sesión de gabinete. La apertura de Rafah es vista por Egipto como clave para comenzar la reconstrucción de Gaza.
El caso Ran Gvili: una traba humanitaria y política
Una de las razones por las cuales Netanyahu se resiste a avanzar con la segunda fase de la tregua es el punto muerto en la recuperación de los restos de Ran Gvili, el último rehén israelí presuntamente fallecido que permanece en Gaza.
“Hamas sabe dónde está nuestro hijo. Se lo dijo el propio Trump al mundo”, expresó la familia Gvili en un comunicado, haciendo un llamado a mayor presión diplomática contra la organización palestina. Hamas, en cambio, sostiene que ya proporcionó toda la información al respecto y acusa a Israel de impedir búsquedas en las zonas que controla en el enclave.
Egipto y Europa entran en juego
Parte del esfuerzo diplomático por poner en marcha el segundo tramo del acuerdo se centra en la participación de actores regionales y europeos. El canciller egipcio Bader Abdelatty sostuvo una llamada con el diplomático búlgaro Nickolay Mladenov, actual representante internacional para Gaza, en la cual insistió en la necesidad de implementar urgentemente el despliegue de una fuerza de monitoreo internacional, además de facilitar el paso por Rafah y retirar tropas israelíes.
“Es el único camino hacia la reconstrucción de Gaza y el alivio de la crisis humanitaria”, expresó Abdelatty públicamente.
Una tregua que no es tregua para los civiles
Si bien el alto al fuego ha permitido una relativa disminución de bombardeos a gran escala, la violencia no ha cesado completamente. El corte total de electricidad, el colapso sanitario, el hacinamiento en campos de desplazados y la aparición de enfermedades respiratorias se han convertido en la rutina diaria de más de 800 mil desplazados que viven en refugios improvisados hechos de lona y madera.
“Dependemos de un plato de arroz del reparto comunitario como único alimento caliente del día”, explica Karima al-Najjar, madre de cinco, mientras espera en una larga fila frente a una cocina comunitaria en Al-Muwasi. Las imágenes, cargadas de dramatismo, muestran a niños descalzos escarbando basura en busca de algo que pueda arder para calentar agua.
Un invierno letal
Las temperaturas en Gaza han bajado a menos de 10 °C durante la noche, con tormentas marítimas que golpean desde el Mediterráneo. La falta de calefacción adecuada ha provocado al menos nueve muertes infantiles por hipotermia, según el Ministerio de Salud de Gaza, y cientos de casos de enfermedades respiratorias no tratadas debido al colapso ferroviario de hospitales.
A pesar de la tregua oficial, la cifra de víctimas mortales palestinas sigue aumentando. Según datos del Ministerio de Salud de Gaza, desde que entró en vigor el alto al fuego el 10 de octubre de 2023, se han registrado más de 480 muertes por fuego israelí. Israel refuta los datos, aunque no ha proporcionado una contabilidad alternativa ni una investigación independiente.
El dilema geopolítico de la ayuda internacional
Los esfuerzos por implementar una fuerza de supervisión internacional han generado tensiones diplomáticas. Mientras Egipto y otros países árabes abogan por una presencia neutral que asegure el cumplimiento de los términos del cese al fuego, Israel teme perder el control militar sobre zonas estratégicas. Estados Unidos, presionado por su propio electorado y por el próximo calendario electoral, busca mostrarse como mediador firme pero también desea evitar otra escalada militar como la del otoño pasado.
La narrativa oficial de Donald Trump en Davos, al asegurar que “Hamas sabe perfectamente dónde está el cuerpo del rehén”, sugiere una voluntad política de desbloquear el estancamiento, aunque no está claro cuánto de esta presión se traducirá en hechos.
¿Qué sigue para los civiles gazatíes?
Cuando los focos internacionales se enfocan en consejos de ministros, reuniones diplomáticas y cruces de declaraciones, la desesperación de las personas en los campamentos aumenta. Sin certeza sobre la reapertura de Rafah, sin garantías sobre la llegada de ayuda o evacuación de enfermos y heridos, y bajo el frío intenso y la amenaza de nuevos ataques, la población civil de Gaza se enfrenta sola y con las manos vacías al invierno más cruel en décadas.
En palabras de Marco Balich, director artístico de los próximos Juegos Olímpicos de Invierno en Milán-Cortina 2026: “En momentos donde fuerzas agresivas y el caos dominan, abrazar los valores de armonía y paz debería ser nuestra prioridad.” Una reflexión que, desde otro escenario, cobra una relevancia urgente cuando el panorama desde Gaza es exactamente lo contrario.
La reconstrucción, el diálogo y la reconciliación no pueden seguir siendo conceptos abstractos mientras niños mueren de frío y familias buscan basura para cocinar. Gaza necesita más que palabras. Gaza necesita acción.
