Los Minnesota Twins están en crisis: ¿es Tom Pohlad la solución o el inicio de una nueva era de frustración?
El nuevo dueño de los Twins intenta reconectar con los fanáticos y revitalizar una franquicia herida. ¿Es suficiente un ‘reinicio’ económico y emocional para devolver la gloria a Minnesota?
Un dueño con celular en mano: Tom Pohlad y su ofensiva personal
Imagina recibir una llamada en medio del día y ver que el identificador muestra una llamada del dueño de tu equipo favorito. Así comenzó el mandato de Tom Pohlad al frente de los Minnesota Twins. En sus primeras semanas como dueño de control, llamó personalmente a 50 aficionados que no renovaron sus abonos de temporada para 2026. Algunos no contestaron. Otros colgaron repentinamente pensando que era una broma. Uno de ellos respondió con severas críticas vía mensaje de texto.
“Digamos que la respuesta no fue del todo amable, pero espero que el esfuerzo cuente para algo”, reconoció Pohlad durante el festival anual de fanáticos en el Target Field.
Este gesto puede parecer un simple acto de relaciones públicas, pero en el contexto actual de los Twins, tiene un peso simbólico importante. La franquicia ha perdido terreno entre su base de aficionados, y Pohlad ha tomado el timón con un estilo más público y proactivo que sus predecesores. Su abuelo compró el equipo en 1984, y ahora él intenta escribir un nuevo capítulo.
La herencia de frustraciones: errores financieros y una fanbase desencantada
Los Twins ganaron la División Central de la Liga Americana en 2023 y avanzaron en la postemporada por primera vez en 21 años. ¿El premio? Recortes salariales. El equipo redujo su presupuesto sustancialmente para 2024 y 2025, desencadenando enojo y escepticismo entre los fanáticos.
Pohlad ha sido transparente en cuanto a las razones detrás de las decisiones: desde los efectos residuales de la pandemia hasta el colapso de su contrato de televisión regional, la situación financiera no era idónea. Sin embargo, también aceptó culpa propia. "En muchas cosas tropezamos con nosotros mismos, y ciertamente no hicimos un buen trabajo comunicando lo que estábamos intentando", afirmó el dueño.
“No es un rebuild (reconstrucción)
, agregó, “es un reset (reinicio). Queremos inyectar energía y urgencia a este equipo.”¿Un reinicio real o maquillaje deportivo?
Los Twins no vendieron a sus principales figuras —Byron Buxton, Joe Ryan y Pablo López— pese a los rumores de intercambio e incluso han realizado movimientos discretos pero significativos en la plantilla. Firmaron al primera base Josh Bell, al receptor Víctor Caratini y al relevista Taylor Rogers.
Rogers, quien ya jugó para los Twins entre 2016 y 2021, vuelve con 35 años y una experiencia valiosa. Con una efectividad de carrera de 3.34 y 83 salvamentos, aportará veteranía a un bullpen recientemente desmantelado. Sobre su rol, el nuevo mánager, Derek Shelton, comentó: “Rog ya no es el mismo del 2018 o 2019, pero sigue siendo un brazo confiable y un líder natural.”
Por su parte, Caratini llega con un perfil claramente defensivo, aunque en 2025 con los Astros logró sus mejores números ofensivos: 12 jonrones, 46 carreras impulsadas y .259 de promedio.
La desbandada del bullpen: ¿quién defiende la novena entrada?
Antes del cierre de mercado, los Twins se deshicieron de cinco de sus principales relevistas: Jhoan Durán, Griffin Jax, Louis Varland, Brock Stewart y Danny Coulombe. Eso dejó al bullpen más inestable que nunca. El gerente general, Jeremy Zoll, lo reconoció sin rodeos: “Es la necesidad más obvia que tenemos, y Rogers es apenas el primer paso en esa dirección.”
José Ramírez y el contraste regional: $175 millones por quedarse en casa
Mientras tanto, a poco menos de 1,000 kilómetros al este, los Cleveland Guardians firmaron una extensión histórica con su estrella, José Ramírez. El dominicano de 33 años firmó por 7 años y $175 millones, consolidando su lugar como icono de la franquicia.
Ramírez tiene estadísticas de elite: 285 jonrones y 287 bases robadas, y la temporada pasada se convirtió en el primer jugador de la historia de Cleveland en alcanzar al menos 250 de cada uno. Solo cuatro jugadores lo han conseguido con una sola franquicia: Robin Yount, Craig Biggio, Derek Jeter... y ahora él.
No sólo eso: su promedio de bateo en 2025 fue .283, acumuló 44 bases robadas (su récord personal), y logró una cadena de hits en 21 juegos consecutivos. Números de MVP, y por eso ha estado entre los cinco mejores en la votación en seis ocasiones.
¿Dónde están los líderes de Minnesota?
Ramírez representa lo que los Twins no han podido establecer en la última década: una cara que inspire confianza desde la constancia y el compromiso. En Minnesota, figuras como Byron Buxton han estado marcadas por las lesiones o la inconsistencia, y otros talentos han sido canjeados o liberados en medio de estrategias ambiguas.
Que Ramón se quede en Cleveland mientras los Twins tantean el descenso en nómina no deja de ser una comparación dolorosa para los fanáticos en el estado de los 10,000 lagos.
Fanáticos como accionistas emocionales
En el béisbol moderno, los dueños y gerentes deben entender que los aficionados no son solo espectadores: son accionistas emocionales cuya confianza se gana y se pierde con facilidad. Pohlad parece entenderlo. Sus llamadas no son una solución, pero son un inicio diferente.
Su siguiente reto será demostrar que el “reinicio” promete más que parches temporales. Porque los aficionados de los Twins han demostrado paciencia por más de dos décadas, y como dijo un veterano aficionado en una radio local: “Ya no queremos reconstrucciones. Queremos consistencia, queremos octubre.”
Los desafíos en el horizonte
- Recuperar la confianza de una fánaticada decepcionada.
- Competir con equipos como Cleveland y Detroit que han invertido más inteligentemente.
- Lograr que la identidad del equipo no se diluya entre cambios de plantilla y virajes administrativos.
Los próximos dos años serán decisivos. Si las apuestas dan frutos y Pohlad logra lo impensado —convertir a los Twins en contendientes perennes sin arruinar las finanzas—, su nombre podrá inscribirse junto al de su abuelo. Pero si este nuevo camino no genera resultados, todas esas llamadas telefónicas quedarán como una anécdota más en el archivo del fracaso deportivo de Minnesota.