Sanar en el mar: el sorprendente poder terapéutico del aquagym en las playas de Dakar

Una alternativa accesible y eficaz para el tratamiento de enfermedades crónicas en adultos mayores en Senegal

En una tranquila playa del barrio Ngor en Dakar, cuando aún no ha salido el sol, cerca de un centenar de personas ya se prepara para una sesión poco convencional de terapia: el aquagym en el mar.

Lo que comenzó como una pequeña actividad entre amigos, hoy es un fenómeno de salud pública que ha transformado la vida de muchos senegaleses con movilidad reducida. Desde enfermedades degenerativas hasta condiciones reumatológicas severas, el Club des Dauphins de Ngor ha demostrado que el mar puede ser más que un lugar de recreo: puede ser sanación, rehabilitación y esperanza. Analizamos este innovador modelo terapéutico en un contexto africano que enfrenta desafíos crecientes en atención geriátrica.

El desafío del envejecimiento en África

África no es ajena a los cambios demográficos. Según datos de la Organización Mundial de la Salud, para 2050 se espera que el número de personas mayores de 60 años en el continente se triplique. El aumento de la esperanza de vida conlleva también un incremento de enfermedades crónicas no transmisibles como la artritis, el Parkinson, enfermedades cardiovasculares y accidentes cerebrovasculares.

El problema radica en que gran parte de los sistemas de salud africanos están aún enfocados en el tratamiento de enfermedades infecciosas, atención materno-infantil y control epidemiológico. Esto deja en segundo plano la prevención, el diagnóstico y la recuperación de las enfermedades asociadas al envejecimiento.

Aminata Sall: el caso que inspiró a muchos

Aminata Sall, de 63 años, es una de las muchas senegalesas que encontraron en el aquagym un salvavidas literal y metafórico. Diagnosticada con artritis reumatoide, su destino parecía irreversible. "El médico me dijo que en cinco años no podría volver a caminar", narró. "Me quedé en casa casi un año sin hacer nada, ya había perdido la esperanza".

Pero un día, caminando sin rumbo por la playa de Ngor, Sall observó a personas sumidas en risas y esfuerzo físico dentro de las olas. Preguntó, se animó y desde ese momento todo cambió: "Sigo caminando, y es gracias al mar".

Un método terapéutico tan ancestral como actual

La hidroterapia no es una invención moderna. Ya en la antigua Grecia, Hipócrates recomendaba el uso de aguas termales para tratar afecciones musculares. Sin embargo, el aquagym de Ngor adapta ese conocimiento a una realidad africana, urbana y moderna, ofreciendo una opción accesible, efectiva y culturalmente enraizada.

El fundador del programa, Ndiamé Samb, de 69 años, conoció la técnica al formarse como socorrista especializado en intervenciones submarinas en París. Al regresar a Senegal, decidió integrar el concepto en su comunidad. Lo singular de su propuesta es que las clases se realizan en el mar, evitando el coste e infraestructura de las piscinas.

El océano como gimnasio inclusivo

“El agua soporta tu cuerpo, reduce el dolor y hace que el movimiento sea más fácil. Así, los pacientes pueden ejercitarse incluso cuando en tierra sería imposible”, afirma el doctor Seydina Ousmane Ba, director del Centro Nacional de Prótesis Ortopédicas y Rehabilitación de Dakar.

Además de Sall, encontramos casos similares como el de Khadija Wade, de 76 años, quien padece estenosis espinal. "Era muy sedentaria. Podía pasar un mes sin salir de casa", relata. Desde que comenzó el aquagym —a recomendación médica— ha notado grandes cambios: "Llegué a mi primera clase con bastón. Ahora camino sin él".

Una solución de bajo costo con alto impacto

Las clases cuestan apenas 300 francos CFA por sesión, unos 50 centavos de dólar. Son líderes voluntarios quienes las imparten y, junto con un subsidio municipal de unos 3.000 dólares anuales, se autofinancian la compra de materiales y el mantenimiento del centro.

Actualmente, el programa cuenta con cerca de 600 participantes regulares y llega a sumar hasta 200 personas en una sola sesión. Un detallado estudio de campo realizado en 2021 por la Universidad Cheikh Anta Diop mostró que participantes con artritis y enfermedades cardíacas reportaron entre un 40% y 60% de mejoría en movilidad, además de mejoras significativas en bienestar emocional.

Mucho más que rehabilitación: comunidad y empoderamiento

Samb no duda en afirmar que esto no es solo ejercicio físico: “Es un movimiento comunitario. La gente no viene solo por su salud, sino por el vínculo social”. Su hermano Alassane, licenciado en terapia de masaje, complementa las clases con orientación para personas recién incorporadas, algunas de las cuales viajan desde Francia o Estados Unidos buscando una alternativa natural a su recuperación.

Para muchas personas mayores, además, representa la posibilidad de recuperar un sentido de propósito. "Ver a otras personas en situaciones peores, pero luchando, es lo que me mantiene viniendo cada semana", dice Sall, con una sonrisa saliendo del mar tras una sesión.

El agua como medicina del futuro

La tendencia del watsu, hidroterapia e incluso floating therapy ha crecido en Europa y América del Norte. Sin embargo, muchas de estas terapias están limitadas geográficamente al acceso a centros especializados. Senegal, en cambio, ha dado un giro radical al emplear el océano como espacio terapéutico de bajo costo, sin barreras de acceso.

La historia del aquagym de Ngor es más que una anécdota inspiradora: es una poderosa lección de cómo se puede democratizar la salud con voluntad comunitaria, creatividad y aprovechamiento sostenible de los recursos naturales.

Quizás no todos tienen acceso a tecnología médica avanzada o servicios caros, pero en Dakar han demostrado que a veces el recurso más poderoso es el agua —y la voluntad de moverse.

Este artículo fue redactado con información de Associated Press