Canadá frente al desafío Trump: ¿una nueva era de independencia económica?

La estrategia de Mark Carney para diversificar el comercio exterior y el conflicto con Estados Unidos por su papel en el Foro Económico de Davos

Mark Carney vs. Donald Trump: una fricción geopolítica con eco económico

El primer ministro canadiense, Mark Carney, ha dejado claro que no piensa retractarse ni un milímetro respecto a sus declaraciones en el Foro Económico Mundial en Davos, donde criticó veladamente la coerción económica ejercida por grandes potencias —léase Estados Unidos— sobre países más pequeños. Y no solo eso: su apuesta por una nueva política comercial que rompa la dependencia crónica con el mercado estadounidense marca un cambio radical en la tradicional diplomacia comercial de Canadá.

Un nuevo eje para el comercio canadiense: 12 acuerdos, cuatro continentes, seis meses

Canadá ha sido históricamente dependiente de su vecino del sur. Más del 75% de sus exportaciones tienen como destino los Estados Unidos. Pero eso empieza a cambiar. Según Carney, en los próximos seis meses su gobierno planea firmar 12 nuevos acuerdos de libre comercio con países en cuatro continentes, como parte de su estrategia para diversificar riesgos, acelerar la innovación y competir en un mundo multipolar.

“Le expliqué al presidente Trump nuestro arreglo con China y nuestras próximas negociaciones. Estaba impresionado”, dijo Carney, dejando en claro que, a pesar de las tensiones, la comunicación entre ambos líderes no se ha roto.

Davos: donde empezó todo

En la edición 2026 del Foro Económico Mundial de Davos, Carney causó revuelo con su frase lapidaria: “Si no estás en la mesa, estás en el menú”. Un golpe de efecto que captó la atención de líderes internacionales y eclipsó incluso el discurso de Donald Trump. La alusión, aunque indirecta, fue interpretada como una advertencia contra las dinámicas de dominación económica que suele aplicar Estados Unidos.

Su discurso fue ampliamente elogiado por medios internacionales que vieron en Canadá un nuevo líder entre las potencias medias que buscan equilibrar el poder global sin confrontaciones directas ni protección excesiva.

Un Trump indignado y la amenaza de los aranceles

En un típico giro de confrontación, Trump amenazó con imponer aranceles del 100% a los productos canadienses si Ottawa llegaba a firmar un acuerdo comercial amplio con China. Sin embargo, Carney dejó en claro que el acuerdo con China está lejos de ser integral: únicamente alivia algunas tarifas en sectores específicos.

“No nos interesa firmar un tratado comercial integral con Pekín en este momento”, aclaró Carney, señalando que la soberanía canadiense y la cautela frente a la influencia china siguen siendo prioridades.

¿El Canadá 51?

En una de sus extravagantes provocaciones, Trump incluso ha sugerido —en tono de burla, eso sí— que Canadá debería ser el 51º estado de Estados Unidos. En redes sociales llegó a circular un mapa alterado que incluía a Canadá, Venezuela, Cuba y Groenlandia como parte del territorio norteamericano. Sin embargo, tal gesto no hizo más que reforzar la narrativa de Carney sobre la necesidad de independencia estratégica.

¿Qué dice la oposición?

Desde Estados Unidos, el secretario del Tesoro, Scott Bessent, aseguró en una entrevista que Carney “se retractó agresivamente” de sus palabras en Davos tras una llamada con Trump. Dato que el propio primer ministro desmintió rotundamente: “Fui absolutamente claro. Le dije al presidente que sostengo cada palabra”.

Dominic LeBlanc, clave en la nueva estrategia comercial

Dominic LeBlanc, el ministro responsable del comercio bilateral con EE. UU., defendió recientemente que el acuerdo de Canadá con China no se diferencia mucho del que firmó Trump con Xi Jinping el año anterior, detallando que ambos solo levantan tarifas específicas pero no implican un esquema de integración económica.

Un objetivo ambicioso: duplicar las exportaciones no estadounidenses en 10 años

La hoja de ruta de Carney establece una meta clara: duplicar las exportaciones que no van destinadas a Estados Unidos en el plazo de una década. Esto incluye misiones comerciales a países como India, Australia o Brasil, así como el fortalecimiento del comercio intracontinental con socios africanos y europeos.

  • 📊 En 2023, Canadá exportó C$ 637 mil millones en bienes, de los cuales aproximadamente C$ 478 mil millones fueron a EE. UU.
  • 🌍 Las exportaciones a países no estadounidenses, como Japón, Reino Unido y México, representaron menos del 25% del total.
  • 📈 Un crecimiento progresivo de estas relaciones podría representar una mejora del 1.5%-2% en el PIB potencial del país, según analistas del Royal Bank of Canada.

¿Globalismo canadiense o proteccionismo inteligente?

Scott Bessent acusó a Carney de promover una “agenda globalista”. Pero ¿es realmente así? En todo caso, la posición del primer ministro se alinea más con lo que algunos economistas llamarían interdependencia estratégica o proteccionismo inteligente: no se trata de cerrar fronteras, sino de no depender exclusivamente de una fuente de ingresos externa.

“Si Trump sigue utilizando los acuerdos comerciales como instrumentos de presión política, Canadá no puede darse el lujo de jugar con las mismas cartas”, afirma la economista Melinda Renaud de la Universidad de Toronto.

Preocupaciones en la frontera ártica

El empuje de Trump para adquirir Groenlandia también encendió alertas en Canadá. Recordemos que ambos países comparten una frontera marítima de 3.000 kilómetros en el Ártico. La soberanía sobre pasajes estratégicos y recursos naturales en esa región podría convertirse en un nuevo campo de tensión geopolítica.

Carney busca en este contexto consolidar alianzas con Dinamarca, Noruega y el Reino Unido para garantizar una presencia estable en el Ártico sin depender exclusivamente de EE. UU. o del paraguas de la OTAN.

¿Se avecina una renegociación contenciosa del T-MEC?

El actual acuerdo T-MEC está programado para revisión este mismo año. Las declaraciones cruzadas y el clima de tensión no auguran una renovación tranquila. Además, con las elecciones presidenciales estadounidenses a la vuelta de la esquina, los aliados de Biden y los republicanos podrían utilizar la postura de Carney para redefinir sus propias promesas de campaña.

“La relación bilateral con Canadá es demasiado importante como para permitir que se deteriore por una guerra de egos”, escribió Paul Krugman en un reciente artículo de opinión para The New York Times.

¿Cambio de paradigma?

Lo que Carney está intentando podría marcar el inicio de un cambio paradigmático en la economía canadiense. Por décadas, el país ha funcionado como un “apéndice logístico” de Estados Unidos. En un mundo donde el Estado-nación resurge como actor central en el comercio, la táctica del multilateralismo inteligente podría ser la clave para sobrevivir, crecer y prosperar.

Si tiene éxito, el modelo de Canadá podría convertirse en una referencia para otras potencias medianas que desean equilibrar alianzas sin sacrificar soberanía. Y si fracasa, podría aislar a uno de los países con mayor índice de calidad de vida del mundo.

Este artículo fue redactado con información de Associated Press