Cuba en crisis: el turismo colapsa mientras la economía se tambalea
El éxodo de turistas pone en jaque a miles de cubanos que vivían del flujo constante de visitantes. Viejos autos clásicos, negocios vacíos y supervivencia diaria reflejan la peor crisis económica del país en décadas.
La Habana parece congelada en el tiempo, no por su arquitectura ni por sus icónicos autos de los años 50, sino por una crisis que ha paralizado el pulso económico de la isla. Durante años, el turismo fue uno de los motores más importantes del Producto Interno Bruto cubano. Hoy, ese motor se ha apagado.
Los clásicos de La Habana sin pasajeros
A plena luz del mediodía, algunos turistas se bajan de una pequeña guagua amarilla y dan un vistazo fugaz a una fila de relucientes autos clásicos, desde un Pontiac de 1950 hasta un Buick de 1960. Tras un par de selfies, siguen su camino, dejando a conductores como Reymundo Aldama con las manos vacías.
"Estamos esperando que lleguen, esperando trabajo", dice Aldama, que conduce un Ford Fairlane convertible rosado de 1957. Lo que antes era símbolo de prosperidad turística, hoy se ha convertido en un recordatorio estático de una bonanza que se desvanece.
La caída del turismo en cifras
Los datos revelan una crisis innegable: el número de visitantes extranjeros cayó de 4.8 millones en 2018 a tan solo 2.3 millones entre enero y noviembre de 2025, según cifras oficiales. El descenso es tan marcadamente pronunciado que muchos lo califican como "desastroso".
¿Las razones? Una combinación explosiva: sanciones económicas de Estados Unidos, cortes de electricidad y agua, la pandemia de COVID-19 y la alarmante acumulación de basura en puntos turísticos clave como el Malecón habanero.
Impacto de las sanciones y la geopolítica
Entre marzo de 2024 y febrero de 2025, Cuba dejó de percibir casi 8 mil millones de dólares por el endurecimiento de las sanciones, en buena parte imputables a la administración de Donald Trump. Uno de los golpes más duros fue la prohibición de la llegada de cruceros estadounidenses a la isla en 2019, lo que dejó a miles de trabajadores sin sustento.
La situación se agravó con la reciente captura del presidente de Venezuela por parte de EE.UU., lo que interrumpió temporalmente el flujo de petróleo subsidiado que llegaba a la isla desde su más fiel aliado.
El efecto dominó en los trabajadores cubanos
Rosbel Figueredo, un técnico mecánico de formación, se gana la vida vendiendo "chiviricos", chips fritos con azúcar. Antes vendía 150 bolsas al día; ahora apenas carga 50 y muchas veces vuelve a casa con todas. “Esto lo hago para comer”, afirma mientras merodea la embajada española con la esperanza de que algún solicitante de visa le compre algo.
Gaspar Biart, conductor de autobús turístico desde hace 16 años, recuerda que antes ocho autobuses de dos pisos llenos de turistas recorrían La Habana diariamente. Hoy apenas quedan cuatro, y la mayoría van vacíos. “Lo que nos falta son clientes”, lamenta.
Reducción drástica de ingresos
Los conductores de autos clásicos, como Aldama, solían trabajar hasta las 9 de la noche. Ahora, dice, “tengo suerte si logro un par de vueltas al día”. Cobrar 50 dólares por un paseo era común; hoy se conforma con 20 o 25. "El día que nos quedemos sin combustible, dejamos de manejar", sentencia con resignación.
El turismo como esperanza nacional
Durante las últimas décadas, el turismo representó una entrada de hasta 3 mil millones de dólares anuales para Cuba. Generó empleo, abrió cientos de pequeños negocios y ofreció una válvula de escape a una población que vive bajo restricciones económicas constantes. Hoy, muchos de esos negocios permanecen cerrados o sólo operan en mínima capacidad.
“El turismo es un pilar de cualquier economía”, recuerda Biart. Pero los pilares de Cuba parecen estar tambaleándose.
El visitante que aún llega
Aunque el panorama es sombrío, algunos turistas siguen llegando. Vincent Seigi, ruso, admite que vino sabiendo que encontraría un país en crisis. “Es como si el tiempo se hubiera detenido acá”, dice mientras descansa frente al Castillo del Morro, comiendo coco con amigos.
No le asustan los apagones o la falta de conexión móvil, pero sí le preocupa que su propio país siga el mismo camino que Cuba si la presión internacional continúa.
Una mirada internacional a la resiliencia cubana
La brasileña Gloraci Passos, profesora, vino motivada por el sistema educativo cubano y aspectos políticos que han despertado curiosidad alrededor del mundo. “Es una lección de vida, lograr sobrevivir con tan poco”, comenta. “En Brasil decimos que hay que hacer limonada con los limones que la vida nos da, y eso es lo que veo aquí”.
¿Qué futuro le espera a Cuba?
Mientras la incertidumbre crece, la búsqueda de una salida se intensifica. Algunos en la isla vuelven la mirada hacia Rusia y China, preguntándose si podrían asumir el papel que dejó Venezuela, aunque expertos y ciudadanos no ven señales claras de apoyo económico inmediato.
“Nuestro país sólo puede ofrecer apoyo retórico”, afirma Seigi. La posibilidad de reactivación turística parece remota sin inversiones, sin estabilidad política y sin infraestructura básica.
En contraste con años anteriores, las postales de Cuba muestran ahora calles más vacías, semblantes más cansados y una población aferrada a la esperanza. Sin turistas, sin petróleo venezolano y con sanciones cada vez más intensas, la isla caribeña enfrenta uno de los capítulos más difíciles de su historia contemporánea.
La resistencia del pueblo cubano es admirable. Pero incluso la resiliencia más poderosa necesita oxígeno económico y, hoy por hoy, ese oxígeno escasea dolorosamente.
