La cuenta regresiva terminó: lo que la recuperación del cuerpo de Ran Gvili revela sobre el conflicto en Gaza

Tras 843 días de angustia en Israel, el regreso del último rehén marca un punto de inflexión simbólico y político en Medio Oriente

  •  EnPelotas.com
    EnPelotas.com   |  

Un reloj detenido en el tiempo

El martes 27 de enero de 2026, el reloj del dolor se detuvo en la icónica Plaza de los Rehenes en Tel Aviv. Miles de personas observaron en silencio —algunos con lágrimas, otros con aplausos— cómo el contador digital, que marcaba los días, horas y minutos desde el ataque del 7 de octubre de 2023, se apagaba definitivamente. El número final: 843 días, 12 horas, 5 minutos y 59 segundos.

Este simbólico acto marcó el fin de una de las etapas más dolorosas en la historia moderna de Israel: la búsqueda incansable de los rehenes en manos de Hamas. El retorno de los restos del oficial de policía israelí Ran Gvili, el último de los 48 secuestrados confirmados por Israel durante el ataque, representa mucho más que una recuperación forense. Es el cierre amargo de un ciclo de desesperación nacional, incertidumbre política y sufrimiento colectivo.

¿Quién fue Ran Gvili?

Ran Gvili, de 24 años, era sargento mayor en la policía israelí. Fue asesinado mientras defendía a civiles del brutal ataque perpetrado por Hamas el 7 de octubre de 2023, considerado el día más sangriento en la historia de Israel. Su cuerpo fue tomado por militantes palestinos y desapareció en Gaza. Durante más de dos años, su destino fue incierto. Hoy, las autoridades israelíes confirman su retorno tras una compleja operación de inteligencia que involucró confesiones de miembros del grupo Yihad Islámica, tecnologías forenses, y coordinaciones con mediadores árabes.

“Más de 20 odontólogos escanearon aproximadamente 250 cuerpos durante 24 horas hasta identificar a Ran”, afirmó un oficial del ejército israelí bajo anonimato.

Las piezas del acuerdo

La tregua alcanzada en octubre de 2025 entre Israel y Hamas estableció la devolución de 20 rehenes vivos y los restos de 28 personas fallecidas. Israel, por su parte, se comprometió a retornar los cuerpos de 15 palestinos por cada rehén israelí fallecido identificado. De esta forma, el intercambio de muertos se convirtió en un complicado rompecabezas geopolítico y emocional con consecuencias profundas, tanto en Israel como en Gaza.

En este contexto apareció una nueva figura clave en la mediación regional: Donald Trump. El expresidente estadounidense diseñó un plan de 20 puntos que sirvió como estructura del cese al fuego. Aunque muchos puntos aún no han sido implementados por completo, la recuperación de Gvili era un hito necesario para avanzar hacia la fase dos.

La controversia sobre la recuperación del cuerpo

No ha sido una operación exenta de polémica. Las facciones palestinas, incluyendo Hamas y Yihad Islámica, aseguran haber proporcionado la ubicación exacta del cuerpo de Gvili a través de intermediarios árabes, y acusan a Israel de retrasar deliberadamente la búsqueda.

Saraya al-Quds, el brazo armado de Yihad Islámica, sostuvo que había compartido las coordenadas con semanas de antelación, mientras que Hamas reclamó también crédito por haber suministrado información veraz. La versión oficial israelí habla de un esfuerzo extraordinario del Shin Bet —el servicio de inteligencia interna— y la Fuerza de Defensa de Israel.

El terreno recuperado fue un cementerio en el norte de Gaza. Allí, testigos palestinos relataron haber visto cómo cuerpos previamente enterrados quedaron expuestos tras las excavaciones israelíes. Mohamed Matter, un civil afectado, declaró a medios locales: “Nuestros muertos quedaron a la intemperie. Ni siquiera los volvieron a sepultar bien.”

Religión, duelo e indignación compartida

La importancia de los restos humanos en las tradiciones religiosas no puede subestimarse. Tanto el islam como el judaísmo prescriben el entierro inmediato y digno de los fallecidos. La exhumación masiva de cuerpos en Gaza fue denunciada por varios portavoces palestinos como un “acto de profanación”, mientras que desde el lado israelí aseguraron seguir protocolos forenses y religiosos con el máximo respeto posible.

Voces desde Gaza: entre la esperanza y la desesperanza

En medio del simbolismo y el alivio israelí, la población en Gaza continúa enfrentando una realidad dramática. Muchos habitantes de Rafah, ciudad fronteriza que permanece cerrada y bajo ocupación militar parcial por parte de Israel, continúan viviendo en tiendas de campaña, sin acceso a combustible, agua potable ni atención médica adecuada.

“Se supone que el cruce debía abrirse ahora que regresó el último cuerpo. ¿Por qué sigue cerrado?”, se preguntaba Ali Abu Al-Eish, desplazado interno. En la misma línea, Ayda Abu Dheisha añadía: “Hamas e Israel deben llegar a un acuerdo ya. Queremos volver a nuestra tierra y nuestras casas.”

Aproximadamente un millón de palestinos siguen desplazados en Gaza, la mayoría provenientes precisamente de Rafah, lo que muestra que la paz de papel aún no se traduce en alivio humano.

Los retos de la Fase Dos: ¿paz real o tregua en pausa?

La segunda fase del acuerdo plantea desafíos aún más complejos:

  • Reapertura total del cruce de Rafah incluyendo bienes humanitarios.
  • Retorno paulatino de las autoridades palestinas tecnócratas que negocian desde El Cairo.
  • Desmilitarización de Gaza tras dos décadas de dominio de Hamas.
  • Inicio de un plan confiable de reconstrucción internacional del enclave.

Pero las grandes dudas siguen abiertas. ¿En qué condiciones Israel permitirá el ingreso de estas autoridades? ¿Cuándo se levantarán las zonas militares? ¿Quién garantizará la seguridad y la reconstrucción? Mientras tanto, Gaza vive una calma frágil, con brotes de violencia esporádica y una crisis sanitaria crónica.

Un balance devastador

Desde el inicio del cese al fuego, el Ministerio de Salud en Gaza ha reportado 488 muertes adicionales por enfrentamientos localizados o ataques de drones. Desde octubre de 2023, la cifra total de fallecidos en la Franja asciende a 71,662 personas, según cifras verificadas por agencias de la ONU.

Además, unas 20,000 personas requieren evacuación médica urgente, siendo el cruce de Rafah la única vía viable para estas transferencias.

Simbolismo en tiempos de fatiga moral

Para Israel, el final oficial de la crisis de rehenes es un triunfo que mezcla solemnidad, alivio y dolor. Al mismo tiempo, en Gaza, los civiles ven estos gestos con una mezcla de escepticismo e ira. La desconexión entre los símbolos políticos y la realidad en terreno es más evidente que nunca. El simbolismo choca con la desesperanza.

La madre de Ran Gvili dijo durante una declaración pública: “Hoy sabemos dónde está. Hoy podemos rezar por él. Pero su sacrificio solo será honrado cuando la paz no sea una excepción.”

Isaac Herzog, presidente israelí, aseguró que “el círculo se ha cerrado”, mientras que Steve Witkoff, enviado estadounidense, afirmó que “estamos ante un nuevo día para Medio Oriente”.

Pero las palabras suenan huecas en medio del polvo, las ruinas y el hambre que todavía marcan a Gaza. La cuenta regresiva ha terminado, sí, pero el reloj de la justicia, la reconstrucción y la reconciliación apenas acaba de empezar a andar.

Este artículo fue redactado con información de Associated Press