La guerra de drones en Ucrania: cómo Rusia refuerza su ofensiva mientras el mundo titubea

Con nuevos modelos de drones, la liberación de presos y la presión sostenida, Moscú intensifica su embestida sobre Ucrania y pone a prueba el cansancio de Occidente

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Una ciudad bajo fuego: Odesa como símbolo de la resistencia

En medio de un crudo invierno, la ciudad portuaria de Odesa ha vuelto a convertirse en blanco de una devastadora ofensiva rusa. Según informaron las autoridades ucranianas, más de 50 drones fueron lanzados contra la ciudad durante la noche del 26 de enero, hiriendo a 23 personas, incluidos dos niños y una mujer embarazada. Además de impactar contra bloques de apartamentos, los drones atacaron también la infraestructura energética crítica, nuevamente deteriorando la red eléctrica ucraniana.

La operación de rescate continuará hasta que se aclare la suerte de todas las personas que puedan estar bajo los escombros”, declaró el presidente Volodímir Zelenski en su canal oficial de Telegram. También confirmaba daños en un lugar de culto protestante local.

Rusia refuerza su fuerza aérea no tripulada

Los drones empleados en el ataque no eran modelos antiguos. De acuerdo con la inteligencia militar de Ucrania, Rusia utilizó versiones recientemente mejoradas con mayor alcance y poder de destrucción. Entre estos, cabe destacar el Geran-5, un dron impulsado por una turbina a reacción y que representa un avance significativo respecto al clásico Shahed de diseño iraní.

  • Geran-5: Capaz de transportar una ojiva de 90 kg
  • Alcance: hasta 1,000 km
  • Fuente: Dirección principal de inteligencia del Ministerio de Defensa de Ucrania

Esta mejora permite atacar objetivos profundos dentro del territorio ucraniano evitando interceptaciones antes de llegar al blanco. La estrategia rusa no se basa solamente en destruir; también busca agotar psicológicamente a la población y desestabilizar estructuras críticas durante el invierno.

La respuesta de Ucrania: drones interceptores y fabricación nacional

Ante la creciente amenaza, Ucrania ha intensificado la producción nacional de drones interceptores y trabaja en el desarrollo de sus propios drones de largo alcance. Esta respuesta refleja un giro necesario hacia la autonomía militar en tecnología, ya que depender exclusivamente del apoyo occidental se ha vuelto inestable en un contexto global cada vez más fracturado.

La Fuerza Aérea de Ucrania informó que solo en esta última ofensiva Rusia lanzó 165 drones, de los cuales 24 impactaron en objetivos distribuidos a lo largo de siete regiones del país.

Zelenski a Occidente: “Aceleren los esfuerzos”

El presidente ucraniano aprovechó para lanzar un mensaje firme a sus aliados, especialmente a Estados Unidos: “Cada ataque ruso socava los esfuerzos diplomáticos”. El próximo encuentro trilateral (EEUU–Rusia–Ucrania) estaba previsto para el 1 de febrero, pero Zelenski pidió abiertamente que se anticipe. Además, reclamó más sanciones contra Moscú y una señal clara de que Occidente no cederá frente a la persistencia rusa.

Sería bueno que esta reunión se acelerara”, afirmó. La presión ucraniana busca contrarrestar lo que teme pueda ser una fatiga diplomática internacional, especialmente si Rusia ofrece una imagen de fortaleza y estabilidad.

Putin apuesta al tiempo y al desgaste occidental

Desde Moscú, la estrategia es clara: resistir y desgastar. Según analistas internacionales, el presidente ruso Vladimir Putin cree que la unidad occidental es frágil y que el cansancio financiero y político socavará el apoyo a Kyiv. La guerra ya suma casi cuatro años, y Putin espera que Ucrania no podrá sostenerse indefinidamente.

Para reforzar su frente militar —de alrededor de 1,000 km— Rusia ha adoptado medidas extremas:

  • Reclutamiento de presos comunes, a quienes ofrece liberación a cambio de enrolamiento
  • Bonificaciones en efectivo para nuevos reclutas
  • Ofertas engañosas a trabajadores extranjeros, como los casos descubiertos de ciudadanos de Bangladés

Una investigación reveló que trabajadores de Bangladés fueron llevados a Rusia con la promesa de empleos civiles, pero acabaron lanzados al frente de batalla camino a Ucrania. Este uso de mano de obra extranjera refuerza la narrativa de que Putin no tiene reparos en quebrar normas éticas para sostener su maquinaria bélica.

La guerra de drones como nuevo paradigma

La dronización del conflicto en Ucrania representa un cambio fundamental en la naturaleza de los conflictos armados contemporáneos. La relativa baja inversión, la posibilidad de impacto asimétrico y la complicación para defender áreas amplias convierten a los drones en armas atractivas para estados agresores.

Este despliegue masivo de ataques aéreos no tripulados:

  • Pone en jaque la eficiencia de defensas aéreas tradicionales
  • Permite operar ofensivas sin comprometer muchas vidas rusas
  • Desgastan psicológica y moralmente tanto a la población como a sus líderes

Además, una constante evolución tecnológica significa que nuevas versiones —como el Geran-5, más difícil de interceptar— seguirán apareciendo. Una verdadera carrera tecnológica armamentista se ha desatado, con Ucrania procurándose inteligenica aliada y fabricación rápida de sus propios dispositivos interceptores.

¿Dónde está el límite?

Los bombardeos en Odesa demuestran que, mientras la diplomacia intenta construir puentes, la guerra golpea sin cesar. Las demandas claras de Zelenski hacia Occidente ya no son advertencias, sino súplicas urgentes. El invierno juega a favor de Rusia, no solo por las dificultades logísticas ucranianas, sino porque el tiempo beneficia a quien está dispuesto a ir más lejos sin medir costos humanos o éticos.

Hasta ahora, Ucrania ha mostrado una fortaleza notable, pero necesita más: apoyo económico sostenido, armamento eficaz contra drones modernos, y sobre todo, que el mundo crea que su lucha sigue siendo relevante.

Putin lo sabe. Por eso aprieta más fuerte.

Este artículo fue redactado con información de Associated Press