La sequía goleadora de Haaland y el dilema de Guardiola: ¿culpa del delantero o del equipo?
Pep defiende a su estrella noruega mientras el Manchester City lucha por evitar el repechaje en Champions League
Erling Haaland, el gigante noruego que rompió récords goleadores la temporada pasada, vive un presente algo desconcertante: apenas un gol —de penal— en sus últimos nueve partidos. Este bajón ha convertido en tema de debate recurrente su aportación y, por supuesto, el estilo de juego del Manchester City bajo Pep Guardiola.
Pep no señala a Haaland, señala al equipo
En la rueda de prensa previa al decisivo encuentro de Champions League contra Galatasaray, Guardiola fue claro al explicar qué cree que está detrás de la sequía de su delantero estrella:
"Es el equipo. Si creamos más ocasiones, marcará. Nunca subestimen a los delanteros porque siempre te acaban silenciando. Estoy seguro de que marcará durante el resto de su vida".
Con esto, el técnico catalán intenta desviar la atención que apunta directamente al "9" y resalta un problema colectivo: la falta de generación de ocasiones claras por parte del conjunto ciudadano.
Una racha preocupante para un goleador generacional
El año pasado, Haaland firmó una temporada de ensueño anotando 38 goles en 28 partidos. No solo era el mejor registro de su carrera, sino que parecía imposible de mantener. Sin embargo, lo que nadie esperaba era una caída tan abrupta en su producción. La racha actual —1 gol en 9 partidos— es la peor desde que llegó a Inglaterra.
Este dato no pasa desapercibido considerando que parte de la temporada actual se juega el pase directo a los octavos de final de la Champions League. Un dato que ilustra las dificultades recientes: el City actualmente se encuentra en la posición 11 en una fase de grupos que reúne a 36 equipos. Una derrota inesperada ante Bodø/Glimt, el equipo noruego, agravó esta situación.
Las bajas también afectan
La plantilla del City llega mermada al enfrentamiento contra Galatasaray. Algunas ausencias clave que golpean especialmente la estructura defensiva:
- Rodri: suspendido
- Rúben Dias, Josko Gvardiol y John Stones: lesionados
- Antoine Semenyo y Marc Guehi: refuerzos de enero pero no elegibles para esta fase
- Nico González: lesionado los últimos cinco partidos, podría reaparecer
Así, el equipo no solo pierde equilibrio defensivo, sino también una salida limpia desde atrás y conexión con mediocampo, lo que sin duda afecta las oportunidades generadas para Haaland.
El factor psicológico: presión y expectativas
La presión sobre Haaland también es psicológica. Con apenas 22 años ha sido etiquetado como el sucesor natural de Cristiano Ronaldo y Messi. Vive un escrutinio constante, y su físico imponente, sumado a su natural potencia ofensiva, generan expectativas superlativas.
Pero incluso los mejores necesitan algo más que talento para brillar constantemente: confianza, estrategia del equipo, fluidez ofensiva y, sobre todo, apoyo constante desde el banquillo y la grada.
¿Será Galatasaray el antídoto para la sequía?
El partido contra el equipo turco no promete ser un paseo. Al contrario, Galatasaray llega con una motivación especial. En su once estarán dos viejos conocidos de Guardiola: Ilkay Gündogan —ex capitán del City campeón del triplete en 2022-2023— y Leroy Sané.
Más allá del simbolismo, es un equipo con talento, experiencia europea y fortaleza emocional. No le regalarán nada al Manchester City. Y si los de Guardiola quieren evitar pasar por los repechajes, deben ganar.
Comparaciones odiosas: Haaland vs. Kane
Mientras el noruego vive días de dudas, Harry Kane —su rival generacional— disfruta una racha excelsa en la Bundesliga. El delantero inglés lleva 21 goles en 19 partidos ligueros esta temporada con el Bayern Múnich, y en total suma 34 goles en 30 partidos en todas las competencias.
Al respecto, el director deportivo del Bayern, Max Eberl, confirmó que están en conversaciones para extender su contrato: “Estamos esperando una respuesta de Upamecano y también hablando con Harry”.
Kane ha redefinido su carrera en Alemania, ganando su primer título mayor y rompiendo récords de forma casi silenciosa pero eficaz. La comparación con el presente de Haaland se hace inevitable entre fanáticos y prensa.
¿Crisis o reajuste táctico?
Evidentemente, atribuir la caída de rendimiento de Haaland a una simple crisis personal sería reduccionista. El estilo de juego del Manchester City está en constante evolución. Guardiola ha cambiado sistemas, rotado jugadores y, como ya hemos visto, tiene una nómina golpeada por lesiones.
En su planteamiento, Haaland es muchas veces el último terminal ofensivo, pero si los interiores no llenan espacios o los extremos no logran desbordar, el noruego queda aislado. Esto se ha evidenciado en varios partidos recientes donde apenas tocó el balón.
¿Qué ha cambiado exactamente?
Algunas claves que podemos observar:
- Ausencia de un mediocampista creativo tradicional cuando De Bruyne no está disponible.
- Juego más posicional con menos transiciones rápidas.
- Menos centros al área desde los costados.
- Mayor presencia física de los rivales, dobles marcas constantes sobre Haaland.
Por tanto, no es Haaland quien cambió. Es el ecosistema que lo rodea el que se ha transformado.
Lo que dice la estadística
De acuerdo con Fbref, en sus últimos nueve partidos, Haaland apenas ha promediado 1.2 disparos al arco por juego, muy por debajo de su media de la temporada pasada (3.9). Además, su xG (goles esperados) cayó a 0.34 por partido, cuando su promedio anterior era cercano a 1.2.
Esto refleja bajón colectivo en la generación ofensiva y cambios en las oportunidades claras para el delantero.
¿Y ahora qué?
El Manchester City se enfrenta a varias preguntas:
- ¿Debe Guardiola adaptar el juego al estilo de Haaland?
- ¿O espera que el delantero evolucione para adaptarse al sistema fluido del City?
- ¿Vuelve Kevin De Bruyne a dar asistencias letales?
- ¿Foden y Grealish aportarán más profundidad?
Mientras tanto, Haaland sigue en su sitio. No se le ve frustrado ni abatido. Quizás más reflexivo. Sabe que las rachas vienen y van, pero también que su forma de callar bocas es muy particular: marcar goles.
Galatasaray puede convertirse en su redención. O en la señal definitiva de que esta vez, no basta solo con la teoría de que "los goleadores siempre vuelven".