Luis Enrique desafía la lógica en la Champions: “No me importa ir a los playoffs, vamos a ganar igual”

El entrenador del PSG minimiza la importancia de clasificar directo a octavos mientras se avecina una definición frenética en la fase de liga con gigantes en peligro

Por primera vez en décadas, una fase inicial de la Champions League se siente genuinamente impredecible. A la expectativa de una última jornada al rojo vivo, gigantes como PSG, Real Madrid, Barcelona y Manchester City podrían caer a la temida ronda de playoffs. Pero para Luis Enrique, técnico del París Saint-Germain, eso no parece ser un problema. Su confianza roza el desafío: “Podemos llegar a la final igual”.

Un nuevo formato que pone a todos en juego

La temporada 2025-26 de la UEFA Champions League es apenas la segunda en aplicar su renovado formato: una tabla única con 36 equipos enfrentándose en ocho partidos distribuidos a lo largo de dos meses. Los ocho primeros se clasifican directamente a octavos de final, mientras que los que terminen entre el noveno y el vigésimo cuarto lugar jugarán una repesca de ida y vuelta para lograr el pase.

Este diseño, inspirado en la “Swiss model”, fue concebido para añadir emoción y exigencia a cada jornada. Y lo ha conseguido. A falta de una fecha, solo dos equipos —Arsenal y Bayern Múnich— tienen asegurado su pase directo. Desde el tercer lugar hasta el número quince, la diferencia es de apenas tres puntos. La clasificación está al rojo vivo.

PSG: del quinceavo al campeón

Para contextualizar la templanza de Luis Enrique frente a una probable repesca, hay que mirar hacia atrás. La temporada pasada, el PSG clasificó en la posición 15. Luego demolió al Brest en los playoffs (10-0 en el global) y comenzó una racha memorable: eliminó a Liverpool, Aston Villa y Arsenal, antes de golear 5-0 al Inter de Milán en la final para obtener su primera 'orejona'.

“Firmo ahora una derrota o un empate contra Newcastle si eso significa acabar entre los 15 primeros como la temporada pasada”, dijo el técnico español días antes del crucial duelo en casa. “Somos un equipo increíble en las fases eliminatorias, lo demostraremos otra vez”.

Números que respaldan la ambición

El PSG, pese a un inicio irregular y afectado por lesiones, ha ido reconstruyéndose. El equipo ostenta ya 13 puntos, al igual que Newcastle, Atalanta, Barcelona y Manchester City. El criterio de desempate ahora es el diferencial de goles y, posteriormente, los goles anotados. Un empate podría dejarlo fuera de los 8 primeros.

Pero en la segunda fase del formato, la maquinaria parisina suele encenderse. Kylian Mbappé, tras perderse parte del inicio por lesión, ha vuelto en gran forma, mientras que el fichaje emergente de Dro Fernández, joven promesa de 18 años proveniente del Barcelona, alimenta el arsenal creativo del equipo.

“Estamos abiertos al mercado de fichajes. Si hay una oportunidad, la tomaremos. Dro será importante para nosotros en el futuro”, anticipó Enrique.

Una noche de infarto para Europa

La jornada de cierre promete tensión, sorpresas y drama:

  • Real Madrid, ahora en tercer lugar, todavía no asegura su clasificación directa. Visita al necesitado Benfica, que requiere no solo ganar sino depender de otros resultados.
  • Barcelona recibe al Copenhague, obligado a puntuar para no quedar relegado a la repesca.
  • Manchester City, campeón en 2023, se mide ante Galatasaray; la victoria lo podría catapultar al top 8.
  • Nápoles, sorpresivamente en el puesto 25, podría quedar eliminado incluso de los playoffs si no vence a Chelsea.

“Prefiero tener más puntos, pero esto es lo que merecemos. Nos enfocaremos en ganar y ver dónde terminamos”, expresó con realismo Pep Guardiola.

Más allá de los nombres: ¿funciona el nuevo formato?

La principal crítica al anterior formato de grupos era la previsibilidad. Pero en esta edición, la mitad inferior de la tabla se ha rebelado. Equipos como Qarabag (Azerbaiyán), Union Berlin o Salisburgo han complicado a pesos pesados.

“Este sistema provoca caos calculado. Alarga la emoción hasta la última jornada y penaliza los errores tempraneros”, aseguran analistas como James Robson de Eurosport.

Por si fuera poco, el sorteo del repechaje se realizará este viernes a las 12:00 CET. Solo entonces, se despejará el camino hacia Estambul, sede de la gran final de 2026.

¿Demasiado riesgo para los gigantes?

Muchos se preguntan si este sistema puede convertirse en un arma de doble filo. La repesca impone dos partidos exigentes en enero, justo cuando varias ligas europeas vuelven de parón invernal. Los físicos y mentalidades frágiles pueden sucumbir, como ya lo padeció el propio Manchester City la temporada pasada al ser eliminado sorpresivamente por un Real Madrid con más temple y experiencia.

En contraste, otros como PSG consideran la repesca un entrenamiento de lujo. Una especie de antesala competitiva para llegar afilado a octavos. Con un plantel profundo y acostumbrado a los escenarios tensos, no les preocupa hacerlo “por el camino largo”.

Luis Enrique: estratega frío en tiempos calientes

El español ha sido criticado, y también aclamado, por su discurso serenamente provocador. En 2015, condujo al Barcelona al triplete. Hoy, apuesta por la estadística y el factor psicológico para instaurar otra narrativa: la excelencia no reside en evitar la presión, sino en dominarla.

“Es mejor llegar por playoffs que caer dormido entre los primeros”, parecen decir sus gestos. Su PSG es un equipo que se transforma cuando el fútbol se vuelve eliminación directa. Un conjunto con experiencia, talento y sin temor a perder.

Para Enrique, la Champions no empieza en septiembre. Empieza en febrero.

Entonces, ¿importa clasificar directamente?

La lógica sugiere que sí: menos partidos, más descanso, rivales quizás menos intensos. Pero si lo que se quiere es espectáculo, remontadas épicas y leyendas forjadas en noches de lunes y martes, el repechaje parece un campo fértil.

Con una mezcla rara de frialdad ibérica y confianza parisina, Luis Enrique desafía la lógica contemporánea del fútbol moderno. Para él, perder contra Newcastle podría ser hasta conveniente.

“Vamos a llegar. No hay otra opción”, insistió.

Y si la historia reciente sirve de guía, no conviene apostar en contra de él.

Este artículo fue redactado con información de Associated Press