¿Deben ofrecer licenciaturas los colegios comunitarios en California? El debate que sacude a la educación superior
Un análisis del choque entre necesidad local, burocracia estatal y el modelo tradicional universitario
California ante una encrucijada educativa
En los últimos años, un intenso debate ha sacudido el modelo de educación superior en California: ¿Deben los colegios comunitarios ofrecer programas de licenciatura? La discusión, que ya ha generado varias propuestas de ley vetadas por el gobernador Gavin Newsom, regresa una vez más al pleno legislativo con la Asamblea Bill 664, impulsada por el legislador David Álvarez.
Aunque el gobernador y otros líderes académicos coinciden en la necesidad de aumentar el acceso a títulos universitarios, el punto de discordia es el enfoque. ¿Ampliamos la infraestructura universitaria a más localidades mediante los colegios comunitarios o defendemos el modelo tradicional centralizado en las universidades estatales?
Una demanda creciente: acceso local y asequible
El corazón del proyecto propuesto por Álvarez es permitir que el Southwestern College, en el sur del condado de San Diego, cree hasta cuatro programas de licenciatura en disciplinas aplicadas —como inglés para hablantes de otros idiomas, arquitectura ambiental binacional o diseño web— que resuelvan necesidades concretas del mercado laboral local.
“California trata sobre brindar oportunidad y acceso a los estudiantes”, explicó Álvarez. “Estamos fallando estrepitosamente en eso”.
Una parte central de su argumento es que muchos de estos estudiantes viven en comunidades alejadas o carecen de recursos financieros, por lo que matricularse en universidades a cientos de kilómetros simplemente no es opción.
¿Invasión territorial? El miedo de los sistemas UC y CSU
Sin embargo, tanto el University of California (UC) como el California State University (CSU) se oponen a la propuesta, temiendo una duplicación de programas que, según ellos, podría debilitar los cimientos del sistema actual.
El marco legislativo vigente desde 2021 permite que los community colleges propongan 30 programas de licenciatura al año, con la condición de que no dupliquen carreras ya ofrecidas por UC o CSU. Pero la interpretación de “duplicación” ha sido objeto de disputa constante.
Por ejemplo, 16 programas propuestos por los community colleges están congelados por objeciones de duplicación del sistema CSU, y solo 28 de los 52 propuestos desde la ley han sido aprobados sin controversia.
¿Una alternativa viable? Los programas colaborativos
El ex canciller del sistema de community colleges, Eloy Ortiz Oakley, sostiene que la solución correcta no es crear duplicidad institucional, sino enviar profesores del CSU a enseñar en los campus de community colleges. De esta forma, se amplía la cobertura sin inflar gastos administrativos ni prolongar el inicio de nuevos programas (que por lo general toma entre 2 y 3 años implementarlos).
“Desde el principio, me he opuesto a que los community colleges ofrezcan licenciaturas”, declaró Oakley. “Creo que es un error”.
Costos, Equidad y Resultados: ¿Qué dicen los datos?
- Un programa de licenciatura completo en un community college cuesta aproximadamente $10,000 dólares por los cuatro años.
- En UC y CSU, aproximadamente el 60% de los estudiantes califican para exenciones de matrícula, pero muchos aún enfrentan gastos significativos por la vida universitaria fuera de casa.
- En total, unos 300 estudiantes al año se titulan con licenciaturas en colegios comunitarios, frente a 160,000 en UC y CSU.
- Un estudio del National Bureau of Economic Research encontró que los egresados de bachelor programs en community colleges ganan más que quienes tienen sólo títulos asociados, aunque menos que los egresados de UC/CSU, con variaciones dependiendo de la carrera.
Estudiantes atrapados por la geografía y la economía
Actualmente, 29 de los 116 colegios comunitarios del estado están a más de 40 kilómetros de cualquier universidad pública. Eso deja a más de 150,000 estudiantes potenciales “atrapados” en sus comunidades, sin opciones realistas para avanzar académicamente.
El caso de Marilynn Palomino es emblemático: estudiante de justicia criminal en Southwestern College, madre soltera, aspirando a trabajar en un laboratorio criminalístico. Esa carrera requiere una licenciatura... y el único programa público en California está a 800 kilómetros, en San José State.
Palomino lo expresó así ante los legisladores: “Transferirme implicaría mudarme cientos de kilómetros con mis hijos… o dejarlos atrás”.
¿Estamos desperdiciando una oportunidad?
A pesar de su bajo costo y la demanda creciente, el sistema CSU no está atrayendo a todos los estudiantes potenciales. En 2023, 13 de sus 23 campus tuvieron matrículas por debajo de las metas estatales. A eso se suma la existencia de más de 113,000 estudiantes californianos matriculados en universidades privadas con fines de lucro, muchas veces pagando más por titulaciones equivalentes a las ofrecidas por instituciones públicas.
“El CSU no ha logrado reinventarse de una forma que responda a las necesidades actuales de los estudiantes”, afirma Oakley, hoy director de College Futures Foundation.
“Hay una indignación incomprensible ante el hecho de que queremos facilitar el acceso a más estudiantes”, agrega Álvarez. “Cuando hay bastantes estudiantes y bastantes necesidades”.
¿Un sistema quebrado de transferencia?
Un informe estatal reveló que solo 21% de los estudiantes que planean transferirse desde community colleges lo logran en 4 años. Esto apunta a un sistema de transferencia limitado y disfuncional, que podría mejorar si los estudiantes pudieran quedarse en sus colegios para completar la licenciatura.
Y aunque críticos como Oakley alertan que muchos community colleges tienen bajas tasas de finalización de grados, expertos como Davis Jenkins, de la Universidad de Columbia, creen que incluso aumentando por 10 la cantidad de egresados (a 3,000 al año), “el CSU no tiene nada de qué preocuparse”.
“El mismo pastel repartido distinto”
Una de las críticas más soterradas a programas como el de Álvarez es que diluyen el financiamiento de la educación superior. Hoy, cualquier nuevo programa implica más contratación, más infraestructura y en medio de un déficit presupuestario de miles de millones de dólares para el estado, muchos se preguntan si es viable asumir esos costos.
Pero la respuesta también podría estar en ver dónde está la demanda insatisfecha. Y por qué, aunque hay plazas vacías en CSU, cientos de miles de estudiantes optan por no matricularse allí.
Una estrategia hacia la igualdad educativa
Al permitir hasta cuatro programas nuevos de licenciatura en un solo distrito, como propone la AB 664, se abre la puerta legal para que otros distritos hagan lo mismo, si identifican necesidades puntuales en sus regiones. Álvarez dejó claro a los legisladores: “Esperaría nada menos de ustedes que hagan lo mismo en sus comunidades”.
El proyecto aún debe pasar por las comisiones del senado y, si se aprueba, será enviado al gobernador antes del 31 de agosto. La pregunta final será: ¿firmará Newsom esta vez?
Renovación vs tradición: el futuro de la educación superior
La lucha por ampliar el acceso a la licenciatura no es sólo una cuestión académica, sino social y económica. ¿Es más importante proteger estructuras universitarias consolidadas o responder a las urgencias educativas de comunidades históricamente marginadas? El tiempo dirá si California opta por la modernización o se aferra a su modelo clásico.
