¿Eliminación del impuesto a la propiedad?: El nuevo caballito de batalla político en Estados Unidos

Entre promesas electorales, presiones fiscales y modelos como el de Dakota del Norte, los estados intentan acabar con un impuesto que es vital para escuelas y servicios comunitarios

¿Puede un gobierno eliminar el impuesto sobre la propiedad sin colapsar los servicios básicos como escuelas y cuerpos de bomberos? Esa es la gran pregunta que recorre los pasillos del poder en varios estados de Estados Unidos. Lo que parecía una propuesta marginal se ha convertido en una verdadera cruzada entre algunos sectores del Partido Republicano para erradicar este gravoso —pero indispensable— tributo.

En pleno año electoral, discursos encendidos y propuestas radicales han salpicado la política estadounidense. Gobernadores, legisladores y grupos anti-impuestos impulsan iniciativas para reducir o eliminar el impuesto a la propiedad a los dueños de viviendas. ¿Estamos ante una genuina revolución fiscal o una peligrosa promesa vacía con altísimos costos sociales?

La premisa: “Nunca se es dueño de su casa si paga renta al Estado”

La frase pertenece a Jon Burns, presidente de la Cámara Baja de Georgia, y resume el sentimiento que atraviesa esta nueva oleada de oposición al impuesto predial. El argumento es sencillo pero poderoso: si el Estado puede embargar tu hogar por falta de pago de impuestos, ¿entonces realmente eres dueño?

Este discurso resuena particularmente entre adultos mayores con ingresos fijos, como Tim Hodnett, un jubilado de 65 años de Georgia cuyo impuesto anual pasó de 2,000 a 3,000 dólares en seis años. “Pagué mi hipoteca hace tiempo. ¿No debería estar libre ya de pagar por vivir en mi casa?”, se pregunta.

Estados en pie de guerra: Dakota del Norte, Florida, Georgia y Texas

  • Dakota del Norte: gracias a su fondo petrolero de 13.4 mil millones de dólares, el estado ha podido ofrecer un crédito tributario de hasta 1,600 dólares por hogar, eliminando la carga total a 50,000 hogares y reduciéndola para casi 100,000 más. Todo esto a un costo de 400 millones de dólares en subsidios estatales para 2025 y 2026.
  • Florida: el gobernador Ron DeSantis sostiene que los gobiernos locales malgastan el dinero y plantea eliminar el impuesto sobre la propiedad que no está destinado al sistema escolar primario en un plazo de 10 años.
  • Georgia: el liderazgo republicano en la Cámara propuso erradicar el impuesto a viviendas principales (residencias primarias) para 2032, pasando de una exención de 5,000 a 150,000 dólares en el valor del hogar no sujeto al impuesto para entonces.
  • Texas: el gobernador Greg Abbott ha redirigido excedentes presupuestarios a la reducción de impuestos a la propiedad, en línea con su promesa de eliminarlos sobre las viviendas destinadas a la educación.

¿Y las escuelas?

La gran sombra detrás de estas promesas fiscales son los presupuestos escolares, financiados en gran parte por los impuestos sobre bienes inmuebles. En muchos estados, más del 60% de lo recaudado va directo a escuelas primarias y secundarias.

Adam Langley, del Lincoln Institute of Land Policy, lo explica con crudeza: “La eliminación total de los impuestos a la propiedad para dueños de viviendas va a ser muy difícil en la mayoría de los estados y, francamente, indeseable”.

En Georgia, por ejemplo, se recaudaron 19.9 mil millones de dólares en impuestos a la propiedad en 2024. El plan de los republicanos eliminaría 5.2 mil millones correspondientes a los propietarios, dejando al sistema escolar sin una parte considerable de su fuente de ingresos a menos que se redistribuyan impuestos existentes o se generen otros nuevos.

La solución a lo Dakota del Norte: ¿es replicable?

Dakota del Norte ha sido la excepción gracias a sus ingresos por petróleo, lo que plantea una pregunta clave: ¿pueden los otros estados replicar un modelo de subsidios masivos sin una fuente de ingresos alterna segura?

Según Manish Bhatt, vicepresidente de política fiscal estatal de la Tax Foundation: “Estamos viviendo una era de revuelta fiscal contra el impuesto predial, algo que no es nuevo. Ya vimos esto con la Propuesta 13 en California en 1978”. Esa propuesta limitó el porcentaje que se puede cobrar y restringió severamente el aumento del valor fiscal del inmueble.

¿Y si cambiamos de impuesto?

Uno de los mecanismos más populares para sostener servicios sin impuestos prediales es incrementar el impuesto a las ventas. De hecho, el plan en Georgia permitiría a condados y distritos escolares depender más de las ventas —aunque ya existen límites legales al porcentaje conjunto permitido—.

Pero hay riesgos: el impuesto sobre ventas suele ser regresivo (afecta más a los pobres que a los ricos), y no todos los municipios tienen suficiente actividad comercial para compensar la pérdida del impuesto a la propiedad.

Un impuesto impopular, pero institucionalmente vital

Parte del atractivo populista de estas propuestas es evidente. Nadie quiere pagar tributos, menos cuando tu casa está ya pagada. Pero también existe un consenso entre economistas de que el impuesto a la propiedad es una base fiscal relativamente estable, difícil de evadir y directamente relacionada con el uso de servicios locales.

La Oficina del Censo de EE.UU. ha reportado que el impuesto a la propiedad representa en promedio alrededor del 33% de los ingresos fiscales locales. En algunos condados supera el 50%.

Un debate de clase

Los críticos apuntan que la eliminación general de los impuestos prediales puede ayudar mucho más a propietarios acomodados que a los más pobres, muchos de los cuales viven en alquiler y no se beneficiarían directamente. Además, si aumentan otros impuestos —como el de ventas— podría perjudicar a quienes menos tienen.

Blaise Ingoglia, Tesorero General de Florida, ha salido de gira estatal afirmando que los gobiernos locales están gastando más de la cuenta. Según sus cálculos, los gobiernos recolectan 19 mil millones anuales en impuestos a la propiedad de residentes de vivienda propia, pero los alcaldes han rechazado estas cifras argumentando que no incluyen inflación, nuevos servicios o población creciente.

¿Populismo fiscal o genuina reforma?

La meta de eliminar el impuesto a la propiedad en algunos estados pareciera más una apuesta de campaña que una política pública pensada a largo plazo, especialmente cuando no hay una fuente de financiamiento clara para los servicios afectados.

Iniciativas similares han fracasado en votaciones en Dakota del Norte en 2024 y en Nebraska, pero los organizadores están intentando nuevamente incluirlas en las boletas. En Michigan también se debate una propuesta que probablemente no logre las firmas necesarias para ponerse a votación.

Por ahora, solo queda observar si estos movimientos se tratan de campañas simbólicas en un año electoral o el preludio a un rediseño completo del sistema tributario estadounidense.

Quizá el impuesto predial no desaparezca. Pero sin duda, su legitimidad está siendo más desafiada que nunca.

Este artículo fue redactado con información de Associated Press