ASEAN en la cuerda floja: ¿puede el Sudeste Asiático mantener su neutralidad en un mundo cada vez más polarizado?
Entre las tensiones en el mar de China Meridional, el conflicto en Myanmar y las presiones de EE.UU. y China, la ASEAN busca renovar sus principios en un entorno global cada vez más volátil.
Por Redacción
Resistencia diplomática en tiempos complicados
En un mundo caracterizado por el retorno de las tensiones geopolíticas, la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN) se ve cada vez más atrapada en una encrucijada diplomática. Durante la primera cumbre de ministros de relaciones exteriores celebrada en 2026 en Cebú, Filipinas, surgieron múltiples llamados a preservar el equilibrio regional mediante la adhesión al derecho internacional, el diálogo y la moderación.
La canciller filipina Theresa Lazaro fue clara: "Los desarrollos fuera del Sudeste Asiático, incluyendo acciones unilaterales con implicaciones regionales, siguen afectando la estabilidad y erosionan el orden internacional basado en reglas". Detrás de sus palabras subyacen conflictos que muchos prefieren evitar mencionar directamente, pero que todos en la región reconocen: las presiones crecientes de Estados Unidos, China y los conflictos internos irresueltos dentro del propio bloque ASEAN.
EE.UU. y China: socios incómodos para ASEAN
El evento en Cebú representa otro paso complejo hacia la consolidación de una voz común del bloque frente a las dos superpotencias que más influyen en su destino: Estados Unidos y China. Mientras Washington mantiene vínculos históricos con países como Filipinas y Tailandia, Beijing se ha convertido en el principal socio comercial de gran parte del sudeste asiático y ha cimentado relaciones particularmente sólidas con Camboya y Laos.
Este tira y afloja se agudiza en torno al Mar de China Meridional, zona en disputa donde China ejerce reclamos territoriales expansivos que colisionan con los de Filipinas, Malasia, Vietnam y Brunei. Pese a años de negociaciones, los ministros de ASEAN aún no han logrado concluir el "Código de Conducta" con China destinado a evitar incidentes entre flotas militares y pesqueras.
Aunque China ha declarado su interés en alcanzar un acuerdo, su actividad militar y la construcción de islas artificiales sugieren lo contrario. Según el Instituto de Estudios Estratégicos y Internacionales (CSIS), Beijing ha construido más de 3,200 acres de nuevas tierras en la región desde 2013, instalando en ellas aeropuertos, misiles y radares.
Myanmar: un fantasma que no abandona la sala
Otro tema incómodo y persistente es el conflicto interno en Myanmar. Desde el golpe de Estado en 2021 y la destitución del gobierno democráticamente electo de Aung San Suu Kyi, el país ha quedado sumido en una guerra civil que ha dejado miles de muertos y desplazados.
Con Myanmar suspendido como presidente rotativo de ASEAN —puesto ahora ocupado por Filipinas—, el bloque intenta hacer cumplir un "plan de paz de cinco puntos" que supone el fin de la violencia, la apertura al diálogo y el acceso humanitario. Sin embargo, el plan ha fracasado hasta ahora, y la junta militar birmana lo ha ignorado sistemáticamente. Human Rights Watch denunció recientemente que más del 80% del acceso humanitario dentro de Myanmar sigue bloqueado por el ejército.
¿Por qué la neutralidad de ASEAN importa?
ASEAN, fundada en 1967 durante la Guerra Fría como bulwark (baluarte) de estabilidad, ha mantenido un enfoque de no intervención en asuntos internos, lo que hoy le genera críticas tanto externas como internas. Pero ¿por qué sigue siendo importante que ASEAN conserve esa postura neutral?
- Amortiguador geopolítico: su ubicación estratégica en el cruce de rutas comerciales clave convierte a ASEAN en actor fundamental para la estabilidad del Indo-Pacífico.
- Diversidad política: el bloque integra desde democracias vibrantes como Indonesia y Filipinas, a regímenes autoritarios como Laos o Camboya, lo que hace casi imposible una posición conjunta en temas políticos sensibles.
- Precariedad institucional: a diferencia de la UE, ASEAN no tiene mecanismos vinculantes para proteger derechos humanos ni resolver disputas efectivamente.
Sin embargo, mantener la neutralidad en un mundo donde las potencias obligan a "elegir bando" podría ser cada vez más insostenible. En palabras del analista político Hoang Thi Ha, del Instituto Yusof Ishak (ISEAS): "ASEAN sobrevive precisamente porque no toma partido, pero eso la condena también a la irrelevancia ante las crisis más graves".
Conflictos internos que amenazan la cohesión
Una gran ironía de ASEAN es que mientras intenta mediar en conflictos globales y regionales, su cohesión interna también se ve cuestionada. Por ejemplo, el año pasado estalló un conflicto fronterizo entre Tailandia y Camboya que dejó múltiples muertos y heridos hasta que se acordó un alto al fuego respaldado por EE.UU.
Además, las diferencias económicas y niveles de desarrollo dentro del bloque —Singapur y Brunei lideran en PIB per cápita mientras que Myanmar y Camboya dependen fuertemente de asistencia exterior— hacen que los intereses muchas veces sean opuestos.
Corrupción y crimen transnacional: el otro talón de Aquiles
Un aspecto generalmente poco discutido que complica la estabilidad regional son las redes criminales transnacionales asentadas en la región. En 2026, China ejecutó a once miembros de un sindicado criminal familiar con base en Myanmar, acusados de asesinar a 14 ciudadanos chinos y lavar más de mil millones de dólares a través de operaciones fraudulentas de juego en línea y estafas digitales.
China y otros países presionan a naciones del sureste como Laos, Camboya o Myanmar para desmantelar los llamados "parques de fraude", donde han sido identificados miles de trabajadores forzados, muchos de ellos secuestrados y traficados desde otras partes del continente.
¿Puede ASEAN adaptarse?
El tema seleccionado por Filipinas como presidente rotativo de ASEAN este año —“Navegando nuestro futuro, juntos”— plantea una promesa noble pero que requerirá más que frases inspiradoras. Sin reformas estructurales, voluntad política conjunta y respuestas firmes frente a potencias externas, el bloque corre el riesgo de convertirse en un mero foro simbólico.
En un mundo donde la multilateralidad está en declive y el derecho internacional se aplica de forma selectiva, mantener la promesa fundacional de ASEAN como zona de paz y prosperidad representa un desafío inmenso. Pero también es más urgente que nunca.
