Choque institucional en EE.UU.: El Senado, ICE y Trump a las puertas de otro cierre de gobierno

A medida que crece la crisis política en Washington, demócratas y republicanos confrontan por la financiación del gobierno, el papel de ICE y el poder sin control que ejerce Trump sobre las instituciones federales.

Un nuevo enfrentamiento amenaza con cerrar el gobierno

Estados Unidos se encuentra al borde de otro cierre parcial del gobierno mientras avanzan las negociaciones en el Senado sobre el financiamiento del Departamento de Seguridad Nacional (DHS). La causa del conflicto: la insistencia de los demócratas en imponer restricciones a las acciones migratorias ejecutadas por la administración del presidente Donald Trump, quien ha estado intensificando la represión migratoria tras los recientes asesinatos de dos manifestantes en Minneapolis a manos de agentes federales.

La gota que colmó el vaso: muerte de activistas a manos de ICE

Los asesinatos de Alex Pretti y Renee Good han despertado la ira de los demócratas en el Senado, que ahora exigen lo que consideran una reforma básica de ICE. Entre sus demandas figuran:

  • Que los agentes de ICE usen cámaras corporales.
  • Que se identifiquen de manera explícita al realizar detenciones.
  • Que las detenciones se hagan solo con orden judicial.
  • El fin de las patrullas migratorias móviles sin coordinación con los gobiernos locales.

"La gente apoya la seguridad en las fronteras, pero no apoya a ICE aterrorizando nuestras calles", afirmó el líder de la minoría demócrata, Chuck Schumer.

¿Abuso de poder presidencial?

Este nuevo punto de fricción se enmarca en un patrón más amplio: el uso abusivo por parte de Trump del poder presidencial para satisfacer su agenda personal. Desde que perdió las elecciones en 2020 —algo que él insiste en negar sin pruebas—, Trump ha utilizado recursos del Estado para validar esa narrativa, incluyendo operaciones judiciales y policiales con un fuerte tinte político.

La reciente incursión del FBI en las oficinas electorales del condado de Fulton, Georgia, en busca de papeletas de las elecciones de 2020, ha servido para reavivar las alarmas. Según el profesor Rick Hasen de la UCLA: "Es el único con el poder del Estado detrás de sus obsesiones".

Georgia, epicentro del asedio post-electoral

Georgia no es un estado más: fue clave en la victoria de Biden. En enero de 2021, Trump llamó al secretario de Estado de Georgia, Brad Raffensperger, pidiéndole “encontrar” 11.780 votos para revertir su derrota. La grabación fue pública y generó condena nacional.

Ahora, con el mismo enfoque obsesivo, Trump reabre heridas usando al FBI para encontrar pruebas de un fraude que nunca fue probado. Esto después de que múltiples auditorías, revisiones bipartidistas e incluso el Departamento de Justicia confirmaran que las elecciones fueron legítimas.

FEMA, otra pieza del ajedrez presidencial

La Agencia Federal de Manejo de Emergencias (FEMA), parte del DHS, también ha entrado en la conversación. La administración de Trump ha advertido que un cierre de gobierno afectaría la respuesta a la reciente tormenta invernal que ha golpeado a 12 estados. Sin embargo, expertos como Sarah Labowitz del Carnegie Endowment discrepan: "FEMA tiene suficientes fondos para manejar lo actual". La agencia cuenta actualmente con entre $7.000 y $8.000 millones en su Fondo de Ayuda para Desastres.

Inestabilidad institucional crónica

Desde que Trump regresó a la presidencia en 2025, ha demostrado, según analistas, que no teme usar agencias federales como herramientas de castigo. Además de sus repetidos intentos de descabezar a FEMA, ha acelerado el desmantelamiento de programas clave, ha perseguido políticamente a sus oponentes y ha presionado por reformas que mueven el control electoral al Ejecutivo.

Uno de sus decretos más polémicos ha sido intentar establecer normativas federales en elecciones estatales, contraviniendo la Constitución. Aunque los tribunales han bloqueado muchas de estas medidas, Trump continúa impulsando su agenda desde el aparato estatal.

El Congreso, campo de batalla

El Senado se ha convertido en el principal campo de confrontación. Los demócratas se niegan a aprobar el paquete de financiamiento si no se reevalúan los fondos para el DHS. Proponen separar esta partida del resto para permitir más debate. Mientras tanto, los republicanos, apoyados por la Freedom Caucus, exigen que el DHS se financie sin condiciones.

Algunos republicanos, como el senador Thom Tillis, han expresado reparos sobre las prácticas de ICE pero rechazan que sus agentes dejen de usar máscaras, citando razones de seguridad personal.

"Los demócratas no deben castigar a los estadounidenses con un cierre por una tragicomedia política", dijo el senador John Cornyn de Texas, lamentando la falta de cooperación.

Trump vs. las elecciones libres

Desde las elecciones de 2020, Donald Trump ha repetido —sin pruebas— que hubo fraude, perdió más de 60 casos judiciales, y su propio fiscal general, William Barr, declaró que no encontró evidencia de fraude significativo.

A pesar de ello, Trump sigue atacando el sistema electoral. Además, ha:

  • Perdonado a acusados y condenados por el asalto al Capitolio del 6 de enero de 2021.
  • Dicho que quiere enjuiciar a miembros del Congreso que lo investigaron.
  • Colocado una placa en la Casa Blanca afirmando que Biden asumió tras “la elección más corrupta”.

Esta desaprobación profunda del sistema institucional pone en peligro la democracia misma. David Becker, abogado de derechos electorales, dice: “Todo esto parece estar dirigido a envenenar la percepción pública de cara a las elecciones de 2026”.

Los meses venideros: ¿reformas o caos?

Los demócratas han dado señales claras de que no permitirán que la política migratoria extremista de Trump avance sin oposición. Esta vez están más unidos que durante el cierre de 2024. Senadores como Tina Smith y Richard Blumenthal han calificado este momento como crucial para la integridad institucional del país.

“Tiene que haber responsabilidad. No podemos seguir con agentes federales sin control, operando como si estuviesen fuera de la ley”, dijo Smith.

Los próximos días serán decisivos. Si no hay acuerdo antes del viernes a medianoche, gran parte del aparato federal podría cerrarse. Y mientras tanto, Trump sigue impulsando su narrativa, reforzando su control y alimentando un entorno político cada vez más polarizado.

Un futuro incierto para la democracia estadounidense

Con una Casa Blanca convertida en cuartel de campaña permanente, un Congreso dividido y agencias federales en medio del fuego cruzado, la democracia estadounidense se enfrenta a uno de sus momentos más frágiles.

Si los líderes del Congreso no logran un acuerdo que balancee la seguridad nacional con el respeto al estado de derecho, el cierre del gobierno podría ser solo el preludio de una crisis institucional mucho más profunda.

Este artículo fue redactado con información de Associated Press