La muerte de Alex Pretti: una chispa en el polvorín del conflicto migratorio en EE.UU.
Análisis del caso que ha vuelto a prender el debate sobre la brutalidad policial, derechos civiles y la política migratoria en la era post-Trump
Alex Pretti no era un nombre conocido hasta hace unas semanas. Hoy, su historia está en el centro de una tormenta política, racial y legal que pone en la mira el actuar de las agencias de seguridad estadounidenses, particularmente aquellas adscritas a Immigration and Customs Enforcement (ICE) y la Border Patrol.
En esta columna de opinión, analizaremos qué es lo que realmente sucedió antes y durante la muerte de Alex Pretti, qué implicancias conlleva esto dentro del contexto político actual y por qué su caso es más que una simple interacción con agentes federales: es un reflejo de las tensiones sociales que se viven en Estados Unidos.
¿Quién era Alex Pretti?
Pretti, de 37 años, era enfermero de cuidados intensivos en el Centro Médico de Asuntos de Veteranos en Minneapolis. Personas cercanas lo describen como un defensor de los derechos civiles y un activista que participaba en protestas en favor de la justicia social, en especial contra los abusos de poder por parte del gobierno.
No era ajeno a las calles: usaba su tiempo libre para documentar y grabar actividades policiales, especialmente las llevadas a cabo por entidades migratorias, algo que había incrementado en intensidad desde que se endurecieron medidas en los últimos años.
El primer incidente: 13 de enero de 2026
En un video publicado por el Star Tribune y verificado por distintos medios, se ve a Pretti gritar palabras altisonantes a un vehículo federal, patear su luz trasera hasta romperla, y luego entrar en un forcejeo con agentes de ICE. Mientras estos intentan reducirlo, su abrigo se cae y en su cintura se alcanza a ver lo que parece ser un arma de fuego.
No hay evidencia de que haya intentado utilizarla, y aún no está claro si los agentes se percataron de su presencia.
Pretti logra liberarse o es soltado por los agentes y huye del lugar. Una persona lo graba mientras se retira, aún jadeando por lo sucedido, preguntando a otros manifestantes si están bien. Podría pensarse que todo acabó allí. Pero no.
La tragedia: 24 de enero de 2026
Once días después, Pretti fue abatido por agentes de la Patrulla Fronteriza en una acera de Minneapolis. Eso también fue grabado desde diferentes ángulos. Una secuencia muestra cómo un agente lo empuja, otros se abalanzan sobre él, y mientras está en el suelo, se escucha un grito: “¡Tiene un arma!”. Segundos después, se oyen los disparos. Dos oficiales abren fuego.
Pretti portaba legalmente un arma, pero nunca la desenfundó. Sostenía su celular y grababa los hechos. Fue asesinado de un disparo en la espalda mientras estaba reducido en el pavimento.
¿Justicia o ejecución?
La familia y abogados de Pretti han sido claros: no hay nada que justifique su muerte. El abogado Steve Schleicher declaró: “Una semana antes de que mataran a Alex en la calle —sin representar una amenaza— fue violentamente agredido por miembros de ICE”.
Y agregó: “Nada que haya pasado una semana antes puede justificar el uso de fuerza letal el 24 de enero.”
En otras palabras: ni la confrontación previa, ni su activismo, ni la presencia de un arma permitida justifican el desenlace fatal. ¿Entonces por qué ocurre?
Componentes explosivos: raza, migración y autoridad
Los casos como el de Pretti detonan una mezcla de factores altamente inflamable:
- Uso excesivo de la fuerza por parte de autoridades policiales o de inmigración.
- El perfilamiento racial y la sobrevigilancia sobre activistas y manifestantes.
- La expansión de poderes de ICE y Border Patrol desde la administración Trump, muchos de los cuales siguen activos.
- Un sistema judicial que, con frecuencia, otorga inmunidad a agentes involucrados en esta clase de muertes.
Según Human Rights Watch, el año 2023 cerró con al menos 54 muertes registradas durante enfrentamientos entre agentes de inmigración y presuntos infractores o activistas. La mayoría en la frontera sur, pero con un aumento notorio en áreas urbanas del medio oeste, como Minneapolis y Chicago.
¿Quién controla a los que nos “protegen”?
Los videos del 13 y 24 de enero dejan claro que las cosas no están bien. Los agentes actúan como si su autoridad fuera incuestionable. Incluso en contextos donde hay cámaras y testigos.
¿De qué manera se hubiese esclarecido la muerte de Alex Pretti sin esas grabaciones? En casos similares como el de George Floyd en 2020, fue gracias a los videos grabados por civiles que se presentó evidencia irrefutable del abuso. ¿Estamos frente a otro caso de brutalidad policial con impunidad asegurada?
La reacción pública: de Trump Jr. al activismo
El video fue compartido por Donald Trump Jr. con el mensaje sarcástico: “Un simple observador pacífico y legal”. Su comentario fue tomado por muchos como un intento de justificar el accionar policial y mofarse del activismo.
En contraparte, grupos de derechos civiles como ACLU, Black Lives Matter y Justicia Migrante han iniciado peticiones, manifestaciones y medidas legales para exigir respuestas.
La demanda es precisa: transparencia total sobre quién disparó, bajo qué órdenes, y por qué Pretti fue considerado una amenaza mortal.
ICE, vigía sin control
Desde su creación en 2003, ICE ha sido blanco de múltiples críticas por su falta de supervisión efectiva. Su presencia en zonas urbanas alejadas de la frontera, como Minneapolis, ha crecido bajo discursos de seguridad nacional y persecución de redes ilegales, pero los datos revelan otro panorama.
Un informe de The Atlantic de 2022 reveló que el 34% de las misiones “tácticas” en centros urbanos de ICE no resultaron en arrestos ni decomisos, lo que llevó a expertos a calificar muchas acciones como “intimidatorias, innecesarias y de efecto disuasorio sobre comunidades migrantes.”
Un país dividido
La historia de Alex Pretti no es solo sobre un hombre muerto. Es una historia sobre Estados Unidos. Sobre lo que sucede cuando el miedo, la autoridad sin control y el racismo se combinan.
¿En qué otro país desarrollado sería normal que un enfermero con licencia para portar un arma sea abatido por grabar a oficiales en plena vía pública?
¿Cuántos más deben morir para que el Congreso actúe? Legisladores como Alexandria Ocasio-Cortez y Elizabeth Warren ya han solicitado una audiencia federal urgente al respecto.
¿Qué podemos hacer?
No podemos devolverle la vida a Alex Pretti, pero sí podemos usar su caso como catalizador para un cambio real:
- Leyes federales claras que limiten el accionar de ICE en contextos civiles.
- Protocolos exigentes de uso de la fuerza y transparencia inmediata en cada fatalidad.
- Cámaras corporales obligatorias y acceso público a sus registros.
- Revisión independiente por órganos civiles de los casos donde haya víctimas involucradas.
- Educación y resistencia: seguir grabando, seguir en las calles, seguir exigiendo rendición de cuentas.
La historia no absolverá a los tibios. La voz de un país se construye también con el coraje de quienes exigen justicia frente al poder. Alex Pretti grabó hasta el último instante. Ahora nos toca a nosotros grabar su nombre en la historia como símbolo de lucha.
