Rafah, la frontera que decide el futuro de Gaza: entre esperanzas humanitarias y control estratégico

El cruce clave entre Egipto y Gaza podría reabrirse tras el alto al fuego, pero bajo estrictas condiciones impuestas por Israel

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Desde que Israel tomó control del cruce de Rafah en mayo de 2024, Gaza se ha convertido en una prisión a cielo abierto para más de dos millones de personas. Ahora, con la posible reapertura del único acceso no israelí al mundo exterior, Palestina enfrenta un nuevo punto de inflexión lleno de promesas, restricciones e incógnitas.

Rafah: más que una línea fronteriza

Ubicado entre el sur de la Franja de Gaza y Egipto, el paso de Rafah representa, para miles de palestinos, una vía crítica de salida e ingreso que puede significar, literalmente, la vida o la muerte. Los bombardeos masivos, el colapso sanitario y la falta total de suministros han convertido a Gaza en un campo de crisis humanitaria sin precedentes. Pero desde mayo pasado, esa puerta ha permanecido cerrada, controlada por Israel.

Con el avance de la segunda fase del plan de alto al fuego mediado por Estados Unidos entre Israel y Hamás, el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, ha anunciado que Rafah "volverá a abrirse pronto, aunque con condiciones". Entre ellas, resaltan:

  • No se permitirá el cruce de bienes por ahora.
  • Solo decenas de personas podrán cruzar diariamente.
  • Israel conservará el control total sobre quién entra y quién sale.

Frontera a medias: ¿una reapertura simbólica?

Las condiciones impuestas, lejos de significar una apertura completa, reflejan un uso cuidadosamente orquestado del cruce como instrumento geopolítico. El paso de Rafah será operado técnicamente por una combinación del gobierno egipcio, la Autoridad Palestina y una misión de la Unión Europea. Sin embargo, Israel revisará diariamente las listas de nombres proporcionadas por Egipto y decidirá quién puede pasar. Además, el transporte hacia y desde el cruce también estará bajo su control a través de COGAT, su agencia de coordinación con Gaza.

La medida genera diversas perspectivas. Ali Shaath, quien lidera el nuevo comité administrativo palestino designado para administrar Gaza, declaró recientemente: "Abrir Rafah envía el mensaje de que Gaza ya no está cerrada al futuro ni al mundo". Pero aún ni él ni el comité han podido ingresar a la Franja, dado que Israel no ha otorgado autorización para ello.

El drama de los evacuados médicos: una estadística desgarradora

La reapertura parcial priorizará los evacuados médicos. Se calcula que unos 20,000 palestinos enfermos y heridos necesitan tratamiento urgente fuera de Gaza. Sin embargo, a un ritmo de 50 evacuaciones por día, tomará más de un año sacar a todos. Antes de la guerra, la mayoría de las evacuaciones se realizaban a través del cruce con Israel. Ahora, con Israel dispuesto a permitir solo 50 entradas y entre 50 y 150 salidas al día, la capacidad queda tremendamente limitada.

Niños con cáncer, pacientes con traumatismos severos y personas en estado crítico son los principales candidatos. De acuerdo con información de la Organización Mundial de la Salud, "la mayor parte de los pacientes evacuados antes del conflicto llegaban a instalaciones en Egipto". Pero hasta el momento, solo se permite el acompañamiento de dos escoltas por paciente.

Las cifras del encierro

Mientras tanto, la Embajada Palestina en El Cairo afirma que más de 30,000 ciudadanos esperan regresar a Gaza tan pronto como se permita el cruce. La demanda humanitaria es descomunal: la escasez de combustible, alimentos, insumos médicos y refugios ha dejado devastada a la población.

Antes de la guerra, cruzar Rafah era difícil, pero no imposible. Datos de la ONU de 2022 registran más de 133,000 entradas y 144,000 salidas a través del paso en ese año; sin embargo, muchas correspondían a viajes repetidos de las mismas personas. Las exportaciones e importaciones también estaban sujetas a negociaciones individuales con Egipto, el cual sólo habilitó el tránsito de productos durante 150 días del año. En ese periodo, ingresaron más de 32,000 camiones de bienes.

¿Quién decide el futuro de Gaza?

Netanyahu ha sido claro: no habrá reconstrucción en Gaza sin desmilitarización. El mandatario señala que "cualquier persona que entre o salga será completamente inspeccionada" y que la seguridad será prioridad absoluta. En el pasado, este tipo de controles eran realizados por soldados israelíes o contratistas privados estadounidenses. Los actuales planes de seguridad contemplan revisiones similares, dentro del territorio gazatí.

Por su parte, el cruce será operativo gracias a la presencia de policías de la Autoridad Palestina en ropa civil y de la misión de asistencia fronteriza de la Unión Europea (EUBAM, por sus siglas en inglés). Según declaraciones recogidas por medios palestinos, "la mayoría de los burócratas que trabajarán en el cruce provienen de Hamás o de la Autoridad Palestina", lo cual refleja una continuada tensión interna entre palestinos sobre los futuros roles de gobernanza.

Entre túneles y bloqueos: el lado oculto del paso de Rafah

Egipto e Israel impusieron un bloqueo desde que Hamás tomó el poder en Gaza en 2007. Aunque el cruce se reabrió ligeramente tras la revolución egipcia de 2011, volvió a cerrarse al poco tiempo, en 2013, con la caída del presidente Mohammed Morsi, estrechamente vinculado con la Hermandad Musulmana, organización de la cual Hamás es originaria.

Esta limitación al paso generó una economía subterránea a través de túneles bajo la frontera que servían para el comercio y contrabando de armas. Según informes israelíes y egipcios, el aparato fiscal de Hamás recaudaba decenas de millones de dólares mensuales a través de impuestos aplicados sobre estos bienes ilegales.

La incógnita humanitaria: ¿y los productos?

Uno de los aspectos más preocupantes de este posible reinicio del cruce es que, según los planes actuales, no habrá paso de mercancías a través de Rafah. Esto genera una tensión directa con las organizaciones humanitarias, que desde hace semanas alertan sobre la falta extrema de suministros en Gaza. Desde medicamentos hasta alimentos básicos, la crisis se agudiza sin una ruta estable de acceso.

Los niveles de destrucción han sido tan amplios que muchas ONGs señalan que solo una apertura sostenida y libre de obstáculos permitiría hacer frente a la catástrofe humanitaria causada por los meses de asedio y conflicto armado.

Una frontera con memoria, un pueblo con esperanza

Rafah no es simplemente un punto en el mapa. Es historia, es resistencia, es dolor y también un pequeño umbral hacia la esperanza. Desde su uso como salvoconducto humanitario, hasta su papel en conflictos diplomáticos con intereses encontrados, esta zona fronteriza se ha convertido en símbolo de las aspiraciones palestinas por libertad y por una vida digna.

La reapertura parcial del paso representa una rendija de luz, pero sujeta al prisma de intereses múltiples: seguridad israelí, control egipcio, papel internacional de la Unión Europea y legitimidad política palestina. Un cruce, muchas agendas.

En palabras de un residente gazatí que permanece en El Cairo: "Yo no quiero huir, ni buscar otra patria. Solo quiero volver a casa. Si Rafah se abre, quizás eso pueda suceder algún día".

Este artículo fue redactado con información de Associated Press