El gas como esperanza: la reactivación del megaproyecto energético en Mozambique
TotalEnergies retoma operaciones en Cabo Delgado con una inversión de $20 mil millones tras años de conflicto; ¿es esta la oportunidad de transformación económica para Mozambique o un riesgo calculado?
Una inversión congelada por la violencia vuelve a la vida
Después de estar paralizado durante tres años debido a una insurgencia armada en la región de Cabo Delgado, en el norte de Mozambique, el megaproyecto de gas natural licuado (GNL) liderado por TotalEnergies ha sido oficialmente reactivado. Con una inversión estimada de $20 mil millones, este proyecto representa no solo uno de los compromisos económicos más grandes de África, sino también una posible tabla de salvación para un país que lucha por estabilizarse y crecer.
El CEO de TotalEnergies, Patrick Pouyanné, afirmó recientemente que "la fuerza mayor ha terminado", indicando que los riesgos que llevaron al congelamiento del proyecto en 2021 ya no representan un impedimento para seguir adelante con las operaciones. Esta declaración fue respaldada por la presencia del presidente mozambiqueño Daniel Chapo en la localidad de Afungi, donde se desarrollan las operaciones.
Una región azotada por el conflicto
El proyecto se había visto detenido en abril de 2021 debido a un incremento de ataques armados llevados a cabo por una insurgencia islamista que afectó profundamente a las comunidades locales y provocó más de 4.000 muertes y el desplazamiento de más de un millón de personas. La zona rica en gas se convirtió en un epicentro de violencia que amenazó la estabilidad del país y alejó a los inversionistas.
Para combatir la crisis, Mozambique recibió asistencia de fuerzas extranjeras, particularmente de Ruanda y la Comunidad de Desarrollo del África Austral (SADC). Aunque las tropas de la SADC abandonaron el país en 2024 tras la expiración de su mandato, el contingente ruandés aún permanece en la zona, ayudando a mantener un nivel mínimo de seguridad. Desde entonces, los enfrentamientos han disminuido, aunque los riesgos permanecen.
¿Una nueva narrativa para Cabo Delgado?
Durante la ceremonia de reinicio del proyecto, el presidente Daniel Chapo enfatizó que la reactivación es una forma de contrarrestar la percepción internacional que asocia a Cabo Delgado con el terrorismo.
“Cuando se habla de Cabo Delgado, lo primero que viene a la mente es el terrorismo. Era necesario mostrar al mundo, al país, a la región y al continente, que en Cabo Delgado, en Afungi, el trabajo ha sido retomado”, dijo Chapo.
El presidente agregó que se trata de un paso estratégico para utilizar los recursos naturales en favor del desarrollo económico, la creación de empleo y la mejora de la imagen del país.
Una promesa para el pueblo mozambiqueño
TotalEnergies ha prometido que más del 80% de la fuerza laboral será integrada por mozambiqueños, lo que implica la contratación de más de 4.000 trabajadores. La compañía también financia programas de formación técnica en áreas como carpintería, electricidad y soldadura para capacitar a los jóvenes locales.
Según Pouyanné, el proyecto no solo aportará empleos y prosperidad a la región, sino que también servirá como ancla de paz a largo plazo. Se compromete además a brindar ayuda humanitaria tras las recientes inundaciones que afectaron al país y dejaron casi 300 muertos en Mozambique, Sudáfrica y Zimbabue, según informes de agencias de la ONU.
¿Transformación o repetición de errores del pasado?
Si bien este tipo de inversión sugiere una oportunidad única para el desarrollo, la historia africana está plagada de proyectos extractivos que no beneficiaron proporcionalmente a las comunidades locales. La llamada “maldición de los recursos naturales” es una amenaza latente si no se implementan mecanismos de redistribución equitativa y desarrollo sostenible.
Según datos del Natural Resource Governance Institute (NRGI), muchos países ricos en recursos como Angola y Nigeria han enfrentado inestabilidad a pesar de sus ingresos petroleros. El caso de Mozambique será una prueba de fuego sobre si el país puede transformar su riqueza en bienestar tangible.
Socios estratégicos y control del proyecto
Muchos desconocen que TotalEnergies no está sola en esta operación. El gobierno mozambiqueño tiene una participación minoritaria junto a inversionistas de India, Japón y Tailandia. Esta diversidad de socios implica tanto un blindaje político como un mayor escrutinio financiero.
Chapo aseguró que el proyecto generará miles de millones de dólares en ingresos para el Estado. Sin embargo, el verdadero desafío radicará en el uso de esos fondos para mejorar servicios como educación, salud e infraestructura, sectores donde la pobreza aún es alarmantemente alta.
¿Cuál es el impacto ambiental?
La explotación de gas natural, aunque más limpia que el carbón y el petróleo, sigue siendo un combustible fósil. En un contexto de urgencia climática, la expansión de este tipo de proyectos genera críticas desde sectores ambientales.
Organizaciones locales e internacionales exigen mayor transparencia sobre el plan de gestión ambiental. También piden compensaciones claras para las comunidades desplazadas y un monitoreo permanente de los posibles impactos ecológicos.
El gas como símbolo de una nueva era
La reactivación del megaproyecto en Mozambique puede ser un parteaguas en la historia del país. Si se gestiona correctamente, podría significar el inicio de una era de progreso. Pero si se repiten errores del pasado, solo conducirá a más desigualdad, corrupción y frustración popular.
Los próximos meses serán clave. Las decisiones políticas, la seguridad en la región, la distribución justa de la riqueza y la vigilancia ciudadana serán factores determinantes para saber si esta inversión será un éxito inclusivo o simplemente otra oportunidad perdida.
En palabras del propio Pouyanné:
“Esperamos que este proyecto no sea solamente una fuente de energía, sino también una fuente de esperanza y de paz.”
El mundo mira a Mozambique, no solo como exportador de gas, sino como ejemplo —o advertencia— de lo que puede ocurrir cuando una promesa de desarrollo choca contra la dura realidad del contexto africano.
