La guerra que no cesa: Gaza entre cuerpos devueltos, alto al fuego cuestionado y la incertidumbre humanitaria

Mientras Israel devuelve cadáveres de palestinos en el marco del cese al fuego, los bombardeos continúan, las muertes aumentan y el futuro de Gaza sigue lleno de sombras

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Por: Redacción

El final de la primera fase del cese al fuego: ¿una promesa cumplida o una ilusión deteriorada?

Tras meses de devastador conflicto en la Franja de Gaza, el reciente anuncio de que Israel ha devuelto los cuerpos de 15 palestinos marca el cierre formal de la primera fase del alto al fuego acordado en octubre de 2025. Este intercambio, facilitado por la Cruz Roja, se produce poco después de que Israel comunicara la recuperación y confirmación de los restos del último rehén israelí, Ran Gvili.

La devolución de cadáveres ha sido una de las condiciones principales del acuerdo de cese al fuego mediado por Estados Unidos, que en su fase inicial contemplaba también la recuperación —vivos o muertos— de todos los rehenes israelíes secuestrados desde el ataque del 7 de octubre de 2023, en el que murieron unas 1,200 personas y fueron secuestradas otras 251.

Para cada rehén recuperado, el acuerdo establecía la devolución de 15 cadáveres de palestinos. Sin embargo, la falta de claridad sobre la identidad de estas personas —si fueron prisioneros fallecidos bajo custodia israelí o víctimas muertas en Gaza y trasladadas a Israel— plantea dudas sobre la transparencia del proceso.

El costo humano del conflicto: cifras alarmantes desde el comienzo del alto al fuego

A pesar del cese al fuego, el Ministerio de Salud de Gaza asegura que al menos 492 palestinos han muerto bajo ataques israelíes desde la entrada en vigor del acuerdo. La mayoría de las muertes se han reportado en zonas que no están bajo control israelí directo, como Khan Younis y zonas del centro de Gaza.

El ejército israelí sostiene que las muertes se concentran en la línea divisoria entre sus tropas y el resto del territorio palestino. Aseguran que se responde únicamente a amenazas militares, aunque las víctimas incluyen claramente a civiles. Datos como estos alimentan la percepción de que el alto al fuego es, en realidad, un estado parcial de hostilidades activas.

Los cuerpos sin nombre: dolor e incertidumbre en Gaza

La tragedia se agudiza con otro dato revelador: de los 360 cuerpos de palestinos devueltos hasta ahora por Israel, apenas un centenar ha sido identificado por sus propios familiares, según Zaher al-Wahidi, portavoz del Ministerio de Salud en Gaza. Muchos cuerpos llegaron en condiciones difíciles de reconocer, y la documentación que los acompaña es insuficiente o inexistente.

La desesperación de las familias se refleja en las imágenes que inundan las redes sociales, en las que se muestran cuerpos esperando ser identificados en improvisadas morgues, incluyendo el hospital Al-Shifa, símbolo de la colapsada infraestructura de salud gazatí.

Un proceso fragmentado: ¿qué implica la segunda fase del acuerdo?

Tras completar esta primera fase, se espera una segunda etapa más compleja. Aún está sujeta a debate quién ejercerá la seguridad en Gaza y cómo se implementará la reconstrucción del territorio, condiciones claves del acuerdo establecido el pasado octubre con intermediación estadounidense.

Entre las medidas pautadas destacan:

  • Desmilitarización progresiva de Hamas.
  • Retiro paulatino de tropas israelíes.
  • Ingreso de una fuerza internacional de seguridad.
  • Plan estructurado de reconstrucción y ayuda humanitaria.

En la práctica, sin embargo, este proceso se enfrenta a obstáculos políticos, logísticos y humanitarios que podrían dilatar su implementación durante meses, o incluso dejarla incompleta.

Esperanzas cruzadas: la reapertura del paso de Rafah

Una ventana de alivio parece abrirse con el anuncio de la inminente reapertura del cruce fronterizo de Rafah, que conecta Gaza con Egipto. Desde mayo de 2024, permanece cerrado, dejando atrapados a miles de gazatíes y bloqueando la entrada de medicinas y suministros.

Israel insiste en que por ahora el paso no será abierto para bienes, sino solo para evacuaciones médicas. Esto genera frustración entre los habitantes de la Franja, quienes ven cómo proliferan las enfermedades, el hambre y la falta de agua potable.

El conflicto que no cesa: ¿es real el alto al fuego?

Lo que en principio fue anunciado como una pausa humanitaria se ha convertido en una línea borrosa entre guerra y diplomacia. Organismos internacionales como la ONU y Médicos Sin Fronteras han cuestionado la eficacia del acuerdo y han pedido mayor compromiso, tanto por parte de Israel como de Hamas, para proteger a la población civil.

El Secretario General de la ONU, António Guterres, señaló en diciembre pasado:

“Un alto al fuego sin el fin real de las hostilidades es simplemente una pausa entre masacres.”

Por su parte, EE. UU. —principal mediador en la negociación— ha recibido críticas por su falta de presión más firme sobre Israel para detener completamente los ataques.

El papel silencioso pero esencial de la Cruz Roja

En medio del desorden, la presencia de la Cruz Roja ha sido vital. Funcionarios del comité internacional han supervisado la entrega de cuerpos en ambos lados. Su función neutral ha permitido mantener cierta coordinación humanitaria entre las partes, aunque también han denunciado que su acceso a ciertas zonas de Gaza sigue siendo limitado o directamente negado por las fuerzas israelíes.

¿Y después qué? Gaza frente a un futuro incierto

La realidad que enfrentan los gazatíes es desgarradora. Más de 70% de la infraestructura civil está destruida, las escuelas operan como refugios y los hospitales funcionan por debajo de su capacidad mínima. La esperanza de un plan internacional de reconstrucción se enfrenta al escepticismo y al temor de que los intereses políticos bloqueen el proceso.

Al mismo tiempo, los ciudadanos de Israel continúan exigiendo respuestas claras sobre los más de 2,000 prisioneros palestinos liberados, y muchos sectores consideran que este gesto debilita su política de seguridad.

La sociedad israelí también está dolida: el último rehén recuperado, Ran Gvili, es símbolo nacional de la tragedia. Murió en combate defendiendo en octubre del 2023 y su cuerpo fue recuperado en enero de 2026 en una operación militar en el norte de Gaza. Su repatriación cierra un ciclo emocional en Israel mientras abre, para Gaza, un nuevo capítulo de supervivencia e incertidumbre.

Sobrevivir en ruinas: la narrativa gazatí

Pocos pueden imaginar lo que significa vivir en Gaza hoy. Hay escasez de todo, desde alimentos hasta información. La electricidad es intermitente, el suministro de agua depende en gran medida de generadores privados y la ayuda internacional apenas se filtra a través del control de fronteras.

La sensación general es de abandono global. Y, aun así, las familias buscan entre cadáveres, los hospitales cuidan de heridos sin insumos y los niños—los grandes afectados—dibujan la guerra mientras esperan una comida diaria.

¿Qué tan duradera será la paz?

A juzgar por el contexto, las posibilidades de una paz integral parecen lejanas. El futuro de Hamas, la permanencia militar de Israel en zonas de Gaza y la eficacia de una posible fuerza internacional serán determinantes en los próximos meses.

Lo cierto es que mientras los protocolos avanzan en despachos diplomáticos, en Gaza se sigue muriendo.

La tragedia ha dejado de ser efímera para convertirse en estructural. La paz no basta con firmas, requiere hechos.

Este artículo fue redactado con información de Associated Press