Las Vegas en jaque: ¿Está en peligro la ciudad del entretenimiento tras la dura caída turística de 2025?
Una mirada crítica al difícil año que vivió Las Vegas y lo que podría venir para su economía turística y de juegos en 2026
Un año para el olvido en la ciudad del pecado
Las Vegas, la autoproclamada “Capital mundial del entretenimiento”, vivió en 2025 uno de sus años más desafiantes desde el impacto sufrido durante la pandemia. Según cifras oficiales del Las Vegas Convention and Visitors Authority (LVCVA), la ciudad recibió 38.5 millones de visitantes, lo que representa una caída del 7.5% con respecto a 2024 y su peor registro anual desde 2021.
No se trató de una fluctuación normal sino de una crisis prolongada que tuvo 12 meses consecutivos de declive turístico, con caídas de dos dígitos particularmente agudas en febrero, junio y julio. En diciembre, a pesar de contar con eventos como el National Finals Rodeo, juegos de los Raiders y el Las Vegas Bowl, las cifras fueron decepcionantes: una caída del 9% con apenas 3.1 millones de visitantes.
¿Qué pasó en 2025?
Steve Hill, CEO de LVCVA, aseguró que 2025 fue “uno de los entornos operativos más complejos que Las Vegas ha enfrentado fuera de la pandemia”, mencionando como causas:
- Una inestabilidad económica tanto local como nacional.
- Un paro gubernamental federal de 43 días, que impactó el tráfico de visitantes y la confianza del consumidor.
- Boicots al turismo estadounidense por parte de turistas canadienses, afectando gravemente el flujo internacional.
Este último punto fue especialmente dañino: el aeropuerto Harry Reid registró una baja del 6% en pasajeros comparado con 2024, y la afluencia internacional se desplomó un 7%. Las aerolíneas canadienses Air Canada y WestJet mostraron una caída superior al 20% en pasajeros transportados hacia Las Vegas.
Un Strip sin brillo
El Strip de Las Vegas, esa icónica avenida que alberga los más notables resorts y casinos, sufrió particularmente las consecuencias. Aunque logró generar $8,800 millones en ingresos por apuestas —apenas $3 millones más que 2024—, eso representa un crecimiento microscópico del 0.03%.
Las estadísticas son contundentes:
- Tarifas promedio de habitaciones cayeron un 5% (por debajo de $200/noche).
- Ocupación hotelera bajó un 3%.
- Ingresos por habitación disponible (RevPAR) cayeron un 8% a $163.52.
Incluso juegos de azar emblemáticos como el baccarat cayeron en diciembre un notorio 21%. Pero no todo fue negativo: durante el año completo, el baccarat generó $1,400 millones en el Strip, un incremento del 3.4% respecto al año anterior.
Cambio de escenario: los mercados locales brillan
Mientras el Strip se tambaleaba, otras zonas de Las Vegas encontraron su momento. El llamado "mercado local", es decir, casinos y resorts fuera del Strip y céntricos, mostraron señales de fortaleza. Operadores como Boyd Gaming y Red Rock Resorts lideraron un cuarto trimestre récord, según el analista Jordan Bender de Citizens Bank.
Algunos datos interesantes:
- Centro de Las Vegas: +2.1%, $951.2 millones.
- Norte de Las Vegas: +4.6%, $298 millones.
- Laughlin: +2.4%, $493.6 millones.
- Boulder Strip: +3.8%, $996 millones.
- Resto de Clark County: +1.2%, $1,900 millones.
En conjunto, los casinos de todo el condado de Clark registraron $13,700 millones en ingresos por apuestas, representando el 87% del total de ingresos estatales del sector, que alcanzó un récord histórico de $15,800 millones (+1.2%).
El norte de Nevada también saca ventaja
A pesar del difícil contexto, el norte del estado también experimentó crecimiento:
- Washoe County: +3.4%, rozando los $1,100 millones en ingresos.
- Reno: +3.6%, $786.2 millones.
- Sparks: +2.6%, $182.2 millones.
- South Lake Tahoe: +1.5%, $247.6 millones.
Esto demuestra que el atractivo del juego no ha desaparecido en Nevada. Más bien, el cambio de patrones refleja un aumento en la preferencia por opciones más accesibles y locales ante un Strip que muchos turistas consideraron demasiado caro o saturado.
¿Demasiado caro para el visitante promedio?
Durante los meses de verano —tradicionalmente de los más lucrativos—, varios expertos señalaron que la percepción de Las Vegas como un destino “sobrecotizado” generó frustración y disuasión entre los turistas promedio. Si antes era el destino ideal para escapadas moderadas en presupuesto, Las Vegas empieza a parecer una ciudad para los muy ricos o los muy adictos al juego.
Además, los problemas del Strip no solo se trataban de precios, sino del valor percibido: menos eventos, menos incentivos e incluso mayores restricciones en algunos casinos generaron un entorno poco atractivo para el visitante habitual.
Repunte en 2026: ¿esperanza o ilusión?
Pese al caos de 2025, hay optimismo para el nuevo año. Con más de 150,000 habitaciones de hotel, Las Vegas sigue siendo el mayor mercado hotelero del país. El Centro de Convenciones de Las Vegas, recién renovado, ya tiene eventos importantes programados como la CONEXPO, una reunión clave de la industria de la construcción que planea atraer a más de 1.2 millones de asistentes.
Barry Jonas, analista de Truist Securities, cree que el difícil diciembre era parte de una tendencia anticipada. En contraste, Chad Beynon de Macquarie Securities advirtió que “la debilidad continuará con los clientes internacionales y de ocio”.
El primer trimestre de 2026 será crítico. Eventos deportivos, nuevas producciones artísticas en hoteles y la estabilización económica podrían marcar el comienzo del rebote. Pero si la inflación continúa y los destinos alternativos siguen ganando terreno, Las Vegas tendrá que reinventarse una vez más.
Una ciudad resiliente frente al desafío
Steve Hill lo resume de forma clara: “Las Vegas opera a una escala que pocos destinos pueden igualar. El 2025 exigió que permaneciéramos ágiles mientras las condiciones evolucionaban”. Y si algo ha demostrado esta ciudad a lo largo de las décadas es que, entre desiertos económicos y burbujas especulativas, nunca se da por vencida.
La cuestión ahora es clara: ¿podrá Las Vegas recuperar su trono con un modelo renovado? ¿O estamos viendo la necesidad de una transformación estructural en su modo de atraer y mantener al turismo global?
El 2026 tal vez no tenga respuestas definitivas, pero será el campo de prueba para la nueva era de esta inigualable ciudad del desierto.
