Cohousing en Dakota del Sur: volver a lo comunitario para construir el futuro

Una pequeña ciudad universitaria impulsa el primer cohousing del estado, buscando combatir la soledad, la crisis de vivienda y el aislamiento moderno

Un nuevo modelo de convivencia en el corazón de América

En Vermillion, una tranquila ciudad universitaria de 11,000 habitantes al sureste de Dakota del Sur, un grupo de residentes lleva años gestando un proyecto residencial innovador, cooperativo e inclusivo: cohousing. Este concepto, aunque aún incipiente en muchas partes de Estados Unidos, está cobrando fuerza como respuesta a desafíos sociales modernos como el aislamiento, la falta de viviendas asequibles y la crisis de salud mental.

El proyecto se llama Dakota Prairie Commons y se convertirá en el primer cohousing del estado. Impulsado por pioneros locales como Betty Smith, ex profesora de urbanismo, este desarrollo pretende no solo construir viviendas, sino fomentar la creación de comunidad, una que se base en el apoyo mutuo y en la vida compartida sin perder la privacidad individual.

¿Qué es el cohousing?

El cohousing es un modelo residencial que tiene sus raíces en Dinamarca en la década de 1970. Consiste en un grupo de viviendas privadas acompañadas de instalaciones comunes, donde los residentes se organizan para compartir responsabilidades, tomar decisiones colectivas e impulsar actividades comunitarias.

Las características típicas de un cohousing incluyen:

  • Casas privadas pequeñas y eficientes.
  • Una casa común equipada con una cocina amplia, comedor, salas de estar, biblioteca o áreas de recreación.
  • Zonas peatonales internas que incentivan el contacto directo.
  • Gestión participativa de la comunidad y espacios compartidos como jardines, talleres o salas de reuniones.

Pero más allá de la arquitectura, el cohousing busca reconstruir el tejido social informal que se ha perdido en muchas comunidades modernas.

Dakota Prairie Commons: características únicas

El complejo en Vermillion incorpora todos esos principios, pero también añade elementos propios de su contexto local. Ubicado sobre un terreno de 5 acres a las afueras del centro, el proyecto contará con 28 viviendas desarrolladas en etapas. La zona será completamente peatonal, con estacionamientos ubicados en los límites del terreno, promoviendo un entorno seguro y agradable para caminar y convivir.

La sostenibilidad es uno de los pilares del diseño. La comunidad planea tener huertos compartidos, sistemas de compostaje, paisajismo con especies nativas y mecanismos eficientes de reciclaje, apoyados por investigadores del Departamento de Sustentabilidad de la Universidad de Dakota del Sur (USD).

Es más sostenible compartir ciertas cosas que comprar y almacenar todo individualmente. No todos necesitan tener su propio asador para pavos, lo usas una vez al año”, comenta Susanne Skyrm, miembro y futura residente.

Combatir el aislamiento en un país cada vez más desconectado

Betty Smith enfatiza que uno de los grandes males que el cohousing trata de aliviar es el aislamiento social. Cifras recientes de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) muestran que el aislamiento está asociado a aumentos del 50% en el riesgo de demencia y a tasas mayores de ansiedad y depresión, sobre todo en adultos mayores.

En el cohousing, no estás solo cuando te rompes un brazo. Tienes vecinos que están atentos y dispuestos a ayudarte”, explica Smith. Incluso actividades simples como cuidar la mascota del vecino, como lo contó en su anécdota en un cohousing en Iowa City, generan potentes lazos afectivos.

Un espacio intergeneracional, no solo para jubilados

Si bien muchos de los primeros miembros del proyecto son mayores de 60 años, Dakota Prairie Commons no es un complejo para jubilados. Jóvenes profesionales, académicos e incluso familias han mostrado interés en unirse.

Un profesor joven de la USD vino y se mostró emocionado. Dijo que esto era justo el tipo de entorno en el que soñaba vivir”, relata Smith. Becky Rider, otra futura residente, señala: “Pensábamos que la mayoría vendría de Vermillion, pero mucha gente está interesada en mudarse desde otras partes solo por el estilo de vida comunitario”.

Una respuesta concreta a la crisis de vivienda

Aparte de su impacto social, este proyecto también aborda un problema muy tangible: la escasez de viviendas. Un estudio de 2022 reveló que Vermillion enfrenta una grave falta de unidades habitacionales para trabajadores, profesores universitarios y adultos mayores.

Los nuevos profesores que llegan a la USD a veces deben esperar años para encontrar casa. Nosotros venderemos nuestras casas para mudarnos, liberando espacio para ellos”, comenta Smith.

Una corredora inmobiliaria local incluso ha ofrecido descuentos en las comisiones a quienes vendan su casa en Vermillion para mudarse a Dakota Prairie Commons.

Un proyecto comunitario desde sus cimientos

Desde su planeación, este cohousing ha sido un esfuerzo altamente colaborativo. Los miembros han realizado múltiples reuniones para decidir todo: desde los materiales de las viviendas hasta el diseño del fogón comunitario y las prioridades ecológicas.

No estamos copiando a otros cohousings al pie de la letra. Lo estamos haciendo a la manera de Vermillion”, afirma Smith. Esta adaptación local también marca una innovación dentro del movimiento, que usualmente tiene más fuerza en estados progresistas del oeste o en la costa este.

Dificultades económicas e inversión a largo plazo

Un aspecto inevitable en este tipo de proyectos son los costos. Aunque se promueve como un desarrollo asequible, los costos iniciales pueden ser mayores que el de una casa tradicional, al tener que asumir parte de la infraestructura común.

Mi casa actual sería una buena opción inicial para otra familia, pero mudarme al cohousing probablemente me cueste más”, reconoce Rider.

Sin embargo, en palabras de Diane Leja: “Las recompensas humanas, la satisfacción de vivir en comunidad y la calidad de vida justifican la inversión”.

¿El modelo del futuro?

El cohousing, aunque aún experimental en muchos estados, comienza a posicionarse como un modelo que resuena con necesidades muy actuales: conexión humana, sostenibilidad y sentido de pertenencia. Hoy en día, hay más de 170 comunidades de cohousing en funcionamiento en EE.UU. y cientos más en distintas fases de planificación, según la Cohousing Association of the United States.

Ciertas ciudades ya lo están incluyendo en sus políticas públicas de vivienda como una alternativa creíble contra el aislamiento y la segregación social.

Dakota Prairie Commons no solo representa una transformación urbana para Vermillion, sino también una posible hoja de ruta para numerosas comunidades pequeñas que buscan repoblar sus barrios, fortalecer sus lazos sociales y adaptarse a los retos del siglo XXI con soluciones tradicionales que nunca deberían haberse perdido.

Tal vez, el futuro no sea vivir más grande ni más lejos, sino vivir más juntos.

Este artículo fue redactado con información de Associated Press