Hornets en Racha: El Renacer de Charlotte y el Estancamiento de Wembanyama
La sexta victoria consecutiva de los Hornets evidencia un nuevo aire en Charlotte, mientras que los Spurs siguen sin encontrar el ritmo pese a contar con el fenómeno francés.
El renacer de los Charlotte Hornets se ha materializado con una contundente victoria ante los San Antonio Spurs (111-106), una muestra más de que este equipo ya no es el mismo de temporadas pasadas. Con una actuación destacada de Brandon Miller y una segunda unidad liderada por Collin Sexton, los aficionados de NBA están presenciando cómo surge una narrativa inesperada en el Este: Charlotte gana, y gana bien.
Un equipo renacido en tierras de Michael Jordan
Desde la partida de Kemba Walker y tras años vagando por la parte baja de la tabla, los Hornets pasan por su mejor momento en casi una década. No cosechaban una racha de seis victorias consecutivas desde marzo de 2016. Aquellos tiempos eran otros—el equipo estaba liderado por Walker e intentaba construir una identidad. Hoy, con nombres como LaMelo Ball, Brandon Miller y Collin Sexton, parece que, finalmente, empiezan a encontrarla.
Brandon Miller se convirtió en la figura del encuentro con 26 puntos, avalado por una espectacular primera mitad donde anotó 16 puntos en el segundo cuarto y fue clave para que los Hornets se fueran al descanso con una cómoda ventaja de 61-47. Por su parte, LaMelo Ball rozó el triple-doble con 16 puntos, 8 rebotes y 8 asistencias.
Collin Sexton, el agitador desde el banquillo
Una de las claves del éxito reciente de Charlotte es la profundidad de su plantilla. Sexton, conocido por su intensidad y agresividad, estuvo on fire desde la larga distancia con 5 de 5 en triples, sumando 21 puntos saliendo desde el banquillo. Su impacto ofensivo fue inmediato y desestabilizó a una defensa de los Spurs ya de por sí endeble.
El Gigante de 7’4” no encuentra espacio
Victor Wembanyama, la estrella francesa de los Spurs, sigue despertando pasiones, pero también decepciones. En este partido, fue contenido por completo durante la primera mitad, donde apenas sumó 4 puntos. Terminó con 16 puntos y 8 rebotes en 6 de 15 en tiros de campo. Cifras moderadas para alguien que acapara tanta atención.
Charlotte supo cómo enfrentarse al desafío físico que representa el unicornio francés. Plantearon defensas escalonadas, impidieron el desarrollo de su juego en el poste y lo obligaron a tomar tiros comprometidos. Wembanyama aún está en pleno aprendizaje del baloncesto NBA, y encuentros como este reflejan que el camino aún es largo.
¿Dónde están los Spurs?
Con esta derrota, San Antonio continúa navegando en medio de una temporada decepcionante. Dylan Harper fue el mejor del equipo con 20 puntos, pero el esfuerzo colectivo no alcanzó. El equipo de Gregg Popovich ha sufrido para cerrar partidos, y este fue un ejemplo claro de ello.
A pesar de recortar una diferencia de 17 puntos para acercarse a dos en el último cuarto, los Spurs cometieron errores en momentos decisivos. La polémica del final —una falta pitada y luego revocada tras revisión— resultó en un salto entre dos que ganó Wembanyama, pero su decisión de tomar un tiro apresurado fue letal. Charlotte se adueñó del rebote y manejó con inteligencia los segundos finales.
¿Es este el techo de los Hornets?
Muchas voces critican a los Hornets diciendo que son un equipo de media tabla que simplemente ha tenido un buen tramo. Sin embargo, cuando se analiza su libreto de juego, la cohesión defensiva, el liderazgo joven y la ejecución en momentos clave, es legítimo preguntarse si podrían meterse en puestos de play-in o incluso mantenerse entre los ocho primeros del Este si logran continuidad.
Comparaciones necesarias: Charlotte vs. el pasado
La última vez que los Hornets ganaron siete juegos consecutivos, el mundo conocía aún a los Golden State Warriors como una novedad. Cuando vivieron esa racha en marzo de 2016, era la era de Jeremy Lin, Al Jefferson y Marvin Williams. En ese entonces, el entrenador era Steve Clifford… precisamente el mismo que dirige al equipo ahora en su segunda etapa.
Esta vez no cuentan con estrellas consolidadas, sino con una apuesta decidida al talento joven. Lo interesante es que están aprendiendo a ganar. Y eso, en la NBA, es una de las lecciones más difíciles de aprender.
El drama de Paul George y las repercusiones
En otra parte de la jornada, la NBA sacudió el panorama al anunciar la suspensión de Paul George por 25 partidos por violar la política antidrogas. El alero de los Philadelphia 76ers admitió que consumió un medicamento inapropiado durante un tratamiento de salud mental. En sus palabras:
“Tomé algo que no debía. Me hago completamente responsable”.
El impacto de esta suspensión trasciende lo personal: George perderá 11.7 millones de dólares por estos 25 partidos —lo que equivale a unos 469,691 dólares por encuentro. Además, coloca a los Sixers, ya afectados por lesiones e irregularidad, en una posición complicada a pocas semanas del cierre del mercado de traspasos (5 de febrero).
Con un récord de 26-21 (sexta posición del Este), el equipo de Philadelphia ha sido irregular aún con George disponible. El alero promedia 16.2 puntos por juego en 41 apariciones, su peor marca desde la 2011-12. Joel Embiid y Tyrese Maxey han llevado el peso ofensivo, mientras que la joven joya VJ Edgecombe ha dado destellos importantes.
Pérdidas millonarias y estrategias fiscales
La sanción podría resultar beneficiosa en una sola área: la fiscal. Al perder parte de su salario, los Sixers podrían librarse de pagar el luxury tax, una tasa que penaliza a los equipos que superan el tope salarial. Se estima que esta rebaja sitúa al equipo a solo 1.3 millones del umbral impositivo.
¿Futuro incierto en Philadelphia?
Con solo 10 partidos restantes cuando George retorne (el 25 de marzo contra los Bulls), es difícil prever si los Sixers podrán consolidar su proyecto. Mucho dependerá de su rendimiento sin él y de los movimientos en el mercado. ¿Será George incluido en negociaciones? ¿Mantendrá Philly su fe en él después de un año que él mismo catalogó como “el infierno” de su carrera?
El Oeste se sacude pero no se define
Mientras tanto, en la Conferencia Oeste, el caos sigue dominando. Los Timberwolves visitaban a los Grizzlies intentando frenar su mala racha (5 derrotas consecutivas). Con un récord de 30-19, Minnesota busca estabilidad, apoyados en Anthony Edwards (29.3 puntos por juego) y Julius Randle (22.2).
Memphis, con numerosas bajas como Ja Morant, Santi Aldama y Zach Edey, intenta mantener la competitividad en medio del caos. Cedric Coward y Jaren Jackson Jr. son de las pocas luces del equipo, pero el panorama es oscuro en Tennessee.
La NBA nunca duerme
La jornada ha sido un retrato del estado actual de la liga: jóvenes estrellas emergentes, veteranos en crisis, equipos redefiniendo estrategias fiscales, y la competencia más apretada que nunca.
Los Hornets, con su sexto triunfo al hilo, se reivindican como una de las historias más emocionantes del año. Mientras tanto, Wembanyama sigue aprendiendo, Paul George reconstruyendo cualquier credibilidad que le quede, y los playoffs ya se asoman por el horizonte.
En un universo tan impredecible como la NBA, una lección se repite constantemente: los equipos que logran química y consistencia superan incluso al talento más explosivo. Esta semana, en Charlotte, se escribió un nuevo capítulo de esa verdad.
