Juneteenth, Opal Lee y el legado de enseñar la historia negra pese a la censura

Mientras se intensifican los ataques políticos a la enseñanza de la historia afroamericana en EE.UU., una nueva generación de activistas y educadores sigue avanzando gracias al legado de Carter G. Woodson y nuevos liderazgos como Opal Lee

La historia afroamericana: entre la celebración, el activismo y la censura

A pesar de la proclamación oficial del Mes Nacional de la Historia Negra en febrero del año pasado, el debate sobre cómo, cuándo y si debe enseñarse la historia afroamericana en las escuelas de Estados Unidos está más candente que nunca. Las tensiones aumentaron cuando el expresidente Donald Trump tildó ciertas lecciones de historia negra de ser una forma de "adoctrinar con odio” a los estudiantes. A la par, su administración retiró exhibiciones sobre la esclavitud en parques nacionales, incluida una reciente en Filadelfia.

Estas acciones han encendido alarmas entre activistas, historiadores y educadores. Personas como DeRay Mckesson, director ejecutivo de Campaign Zero, indican que el temor a represalias ha provocado que incluso aliados bien intencionados permanezcan “callados”. Sin embargo, en este centenario de las primeras celebraciones públicas a la historia negra —establecidas por Carter G. Woodson como la Semana de la Historia del Negro en 1926— el movimiento de educación y resistencia ha vuelto a tomar fuerza notable.

Un siglo de resiliencia: de Carter G. Woodson a Opal Lee

Carter G. Woodson, hijo de padres que nacieron esclavizados, nació en 1875 como parte de la primera generación negra nacida libre tras la abolición. Fue el segundo afroamericano en obtener un doctorado en Harvard (el primero fue W.E.B. Du Bois). Desilusionado por el tratamiento que se daba a la historia negra en los círculos académicos, generó sus propios espacios: creó clubes de historia, boletines y estrategias extraoficiales para compartir conocimientos.

Su trabajo estableció las bases para lo que en 1976 se transformó formalmente en el Mes de la Historia Negra gracias a la proclamación del presidente Gerald Ford. Sin embargo, las amenazas al legado de Woodson parecen estar regresando con fuerza.

Es aquí donde entra en escena una figura esencial: Opal Lee. Conocida como la "abuela del Juneteenth,” Lee ha dedicado su vida a obtener el reconocimiento federal de esta fecha: el 19 de junio, día en que los últimos esclavizados en Texas conocieron su emancipación en 1865.

First Freedom: la historia de Juneteenth en formato novela gráfica

La periodista y profesora Angélique Roché recibió hace tres años una invitación que cambiaría su carrera: escribir una novela gráfica sobre la vida de Opal Lee. El resultado es "First Freedom: The Story of Opal Lee and Juneteenth", que se publica este año con el objetivo de llegar a las bibliotecas y aulas como herramienta educativa.

“No hay nada ‘adoctrinante’ en hechos basados en fuentes primarias”, explica Roché. Para ella, narrar el legado de Lee no solo es un acto de justicia histórica, sino una invitación directa a que los jóvenes continúen su ejemplo: “Hazte un comité de uno”, dice el mantra de Lee. No significa “hazlo solo”, sino “no esperes a que otros lo hagan por ti”.

Además, Roché aprovechó la novela para destacar a figuras históricas menos conocidas como William “Gooseneck Bill” McDonald, el primer millonario negro de Texas, y Mattie Broadous Flake, la madre de Opal Lee.

Legado y educación: nuevas campañas para formar historiadores negros

En paralelo, el profesor Jarvis Givens de la Universidad de Harvard celebra el centenario del Mes de la Historia Negra con una nueva obra: "I’ll Make Me a World: The 100-Year Journey of Black History Month", título inspirado en el poema de 1920 The Creation de James Weldon Johnson.

El libro, compuesto por cuatro ensayos, se convierte también en una plataforma para una “campaña de historia viva” en colaboración con Campaign Zero y Afro Charities. La misión es enseñar a los más jóvenes no solo los hechos, sino cómo convertirse ellos mismos en historiadores, capaces de discernir entre versiones manipuladas y la verdad basada en fuentes documentadas. “Antes creíamos que preservar la historia era tarea de los historiadores. Hoy estamos entrenando a estudiantes para que ellos narren su propia historia”, dice Mckesson.

Resistencia política y educativa

Sin embargo, la situación política sigue generando obstáculos.

De acuerdo con Robert Trent Vinson, director del Instituto Carter G. Woodson, Woodson ya anticipaba esta resistencia. Durante los años 20 del siglo pasado, mientras se popularizaban estereotipos racistas en los medios, él respondía con educación informal: publicaciones, estudios bíblicos, clubes de historia y reuniones en iglesias.

“Existen momentos para compartir esta historia en secreto y momentos como el Mes de la Historia Negra para hacerlo de forma explícita”, comenta Vinson. “Woodson sería estratégico. Vería los ataques actuales como una señal de que estamos por el buen camino.”

De hecho, Mckesson lo reafirma: “Hemos visto estas reacciones antes. La historia negra siempre ha tenido redes informales que responden con resistencia y educación, hoy también las hay.”

El desafío de enseñar en tiempos de censura

La campaña actual para traer la historia afroamericana a las aulas cuenta ya con el apoyo de más de 150 profesores en todo Estados Unidos. Estos esfuerzos no solo celebran los logros, sino que ofrecen una verdadera estrategia para contrarrestar una política cada vez más hostil.

Y es que enseñar historia negra hoy implica hablar del racismo estructural, de la resistencia, de la cultura, de la violencia, pero también del ingenio, el arte, la política y los inventos. Según estudios del Pew Research Center, solo el 8% de los programas escolares en EE.UU. cubren la historia afroamericana de forma integral.

Al mismo tiempo, iniciativas como la novela gráfica de Roché y el libro de Givens buscan llegar al corazón de las nuevas generaciones. Con formatos distintos, visuales o académicos, ambos materiales apuestan por un aprendizaje intencional y reflexivo.

Lo que está en juego

La pelea por enseñar historia negra no es solo pedagógica. Es cultural, política y generacional. Opal Lee, que cumplirá 100 años en 2026, encarna esa visión a largo plazo. Caminó millas para pedir el reconocimiento oficial del Juneteenth y lo logró. Hoy, su legado sirve de motor para obras, campañas educativas y una resistencia silenciosa que sigue viva en las aulas, redes sociales y hogares afroamericanos.

Más que perpetuar el pasado, enseñar la historia negra es formar ciudadanos que comprendan el presente y actúen por un futuro más justo.

Como diría Woodson: “Aquellos que no conocen su historia están condenados a repetirla.” O, como reformula Roché para esta generación: “Entender tu historia es el primer paso para cambiar el mundo.”

Este artículo fue redactado con información de Associated Press