Star Tribune: Periodismo local que resiste y transforma en tiempos de crisis
Cómo un medio regional de Minneapolis lidera la cobertura de disturbios, violencia policial y redadas migratorias con solvencia, compromiso y una mirada profundamente local
En una época en que muchos medios locales han sido devastados por la crisis del negocio periodístico, el Star Tribune de Minneapolis se erige como un ejemplo de resistencia, renovación y relevancia informativa.
Mientras el país observa con asombro las protestas, los enfrentamientos con las autoridades y las tensiones sociopolíticas en Minneapolis tras varios eventos violentos recientes, el Star Tribune ha respondido con un despliegue periodístico que ha marcado la diferencia. No es casualidad. El medio ha logrado mantener su músculo informativo gracias a decisiones estratégicas, inversión sostenida en la redacción y una apuesta clara por lo digital.
Una redacción que se adelantó a la crisis
El Star Tribune no improvisó su respuesta. Desde 2014, cuando el multimillonario Glen Taylor —también propietario del equipo de baloncesto Minnesota Timberwolves— adquirió el periódico, se emprendió una transformación profunda. La apuesta fue clara: estabilizar la plantilla y reformular el medio para un entorno digital.
Steve Grove, actual CEO y antiguo ejecutivo de Google, ha sido pieza clave en ese viraje. Bajo su gestión, alrededor del 20% del personal ha cambiado, se cerró la planta de impresión en Minneapolis y se trasladó la producción impresa a Iowa, señalando claramente que el futuro del medio es digital.
Periodismo con raíces: cobertura desde la comunidad
La fortaleza del Star Tribune es su conexión con el territorio. Mientras los medios nacionales aterrizan temporalmente ante una tragedia, los periodistas de este diario viven en los barrios que cubren. La reportera Josie Albertson-Grove, por ejemplo, fue una de las primeras en llegar a la escena donde fue asesinado el enfermero Alex Pretti el 24 de enero de 2026. ¿Su ventaja? Vive a una cuadra.
“Este lugar tiene una larguísima tradición de activismo y fuertes redes barriales”, señala Kathleen Hennessey, editora ejecutiva del medio. “Eso ha sido crucial para contar esta historia con profundidad y justicia”.
Fotoperiodismo que conmueve al país
Uno de los momentos más impactantes cubiertos por el Star Tribune fue la fotografía de Richard Tsong-Taatarii, quien capturó a un manifestante inmovilizado mientras era rociado en el rostro por un agente con un químico irritante a escasos centímetros. La imagen, ampliamente difundida, se convirtió en símbolo de la represión durante las protestas.
“Mi intención era documentar, presentar evidencia y dejar que la gente juzgue por sí misma”, relató Tsong-Taatarii. La fuerza visual de su foto catalizó indignación en redes y puso bajo escrutinio las tácticas de los federales desplegados en la ciudad. Esa foto provino de una alerta recibida vía Signal por el fotógrafo, lo que confirma cómo incluso las fuentes informales se integran en la dinámica redaccional.
Cuando la información salva: identificación de detenidos migratorios
Ante las redadas de ICE (la agencia de Inmigración y Control de Aduanas), los periodistas Christopher Magan y Jeff Hargarten realizaron una labor de investigación que permitió identificar a 240 de los casi 3.000 inmigrantes arrestados en Minnesota. El hallazgo más relevante: el 80% tenía antecedentes penales, pero casi todos ya habían cumplido condena y no eran buscados por la policía.
El análisis fue riguroso y objetivo, y como señaló Scott Libin, profesor de periodismo en la Universidad de Minnesota, “se trató de un trabajo ejemplar: completo, imparcial y necesario”.
La columnista Laura Yuen abordó el impacto emocional de esta situación: sus padres, inmigrantes de más de 80 años, ahora llevan sus pasaportes cada vez que salen de casa. La periodista incluso digitalizó el suyo para llevarlo en su celular. “Un documento que solía simbolizar mis viajes, ahora es una prueba de que pertenezco”, confesó.
¿Qué gases están usando las autoridades?
Una pieza coescrita por Kim Hyatt y Louis Krauss exploró las consecuencias sanitarias del uso de químicos irritantes en protestas, una práctica cuya legalidad y transparencia ha sido cuestionada. Lo más inquietante: nadie pudo determinar con exactitud qué sustancias fueron utilizadas.
Esta falta de claridad resalta otro rol crucial del periodismo: hacer las preguntas correctas cuando las autoridades callan o se contradicen.
Un equipo al servicio del momento
El eco de las protestas por George Floyd en 2020 todavía está fresco en Minneapolis. Como señaló Grove, “la redacción aún tiene memoria muscular de esos días”. Esa experiencia vivida ayuda a adaptarse rápidamente frente a nuevas crisis. Así, el Star Tribune operó un live blog (actualización en tiempo real) sobre los últimos disturbios y tiroteos —con acceso gratuito— y complementó su cobertura con videos forenses sobre los episodios más violentos, como los presuntos abusos en los casos de Pretti y Good.
Este material visual analizado por el equipo del medio lo coloca a la par de grandes redacciones nacionales con mayores recursos. El resultado fue medible: un aumento del 50% en el tráfico del sitio web, más suscripciones pagadas y donaciones desde todo el país.
Al servicio de la comunidad, incluso más allá del boletín
Lo más emocionante quizás haya sido ver cómo la cobertura ha trascendido lo informativo. Entre los periodistas involucrados hay padres que coordinan su trabajo para repartir las tareas. Liz Sawyer, por ejemplo, trabaja mano a mano con su esposo —el fotógrafo Aaron Lavinsky— y planifican sus coberturas para no estar ambos expuestos simultáneamente. “Si nos arrestan o nos gasean a los dos, ¿quién recogerá a la bebé de la guardería?”, se pregunta.
Albertson-Grove lo resume todo de forma contundente: “Ya no hay coberturas normales; todos estamos haciendo todo. Cultura, comida, ciencias, exteriores... cada periodista contribuye a esta cobertura urgente”.
Una lección sobre el poder del periodismo local
El Star Tribune de Minneapolis no es una excepción milagrosa, sino una prueba de que cuando se invierte en el periodismo local, cuando se respeta el conocimiento del entorno y cuando se adapta a la era digital sin perder los principios, el medio se convierte en un actor fundamental de la democracia.
Como lo demuestra su cobertura actual, el periodismo bien hecho ayuda a esclarecer los hechos, a demanda rendición de cuentas y a ofrecer algo tan escaso hoy día: contexto, empatía y verdad.
El reto continúa: recursos limitados, tensión social latente y una ciudad desgastada por años de tragedias. Pero mientras haya periódicos como el Star Tribune dispuestos a estar en la calle para escuchar, documentar y servir, quedará esperanza para todas nuestras democracias locales.
